"Una ventana abierta a la historia y cultura de Tuxpan, Ver."

lunes, 28 de noviembre de 2016

La Villa de Tuxpan en la primera mitad del Siglo XIX

Por: Salvador Hernández García
                                                           Cronista de la Ciudad

El Sr. Eduardo Fagés fe un acucioso agrimensor y prácticamente empírico de la sociología. De él se sabe que en su tiempo fue miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y durante cierto periodo se avecindó en esta Región Huasteca, más o menos a principios de la segunda mitad del siglo XIX, lapso durante el cual se dedicó a investigar todo lo relativo a la geografía, estadísticas y usos y costumbres de los moradores de esta Región, particularmente en lo referente a la villa de Tuxpan y su Historia.

Como resultado de su trabajo de investigación, el Sr. Fragés editó en aquella época un libro monográfico que tituló: NOTICIAS ESTADÍSTICAS DEL DEPARTAMENTO DE TUXPAN, mediante el cual describió de forma amena lo más destacado sobre el particular, haciéndolo de la siguiente manera:

“Villa de Tuxpan. Año de 1947. En la Villa de Tuxpan existen dos esteros que tienen su origen en las Ciénegas del Noroeste y del Norte como se puede comprobar en el plano correspondiente. Dichos esteros reciben las aguas que proceden de los cerros en la estación de lluvias, y por ello se proyectó hacer una cortadura con el objeto de comunicar las Ciénegas con el río y el estero de Tenechaco, buscando la higiene”.

“En el año de 1840 se proyectó hacer una cortadura y se logró comunicar las Ciénegas con el estero, pero como había aguas estancadas se produjeron graves epidemias de paludismo atribuibles a las miasmas de las Ciénegas, pero ya desde entonces la población exhortaba a que el Ayuntamiento llevase a cabo una obra de desagüe de charcos, aguas estancadas y pantanos que rodeaban la villa con el objeto de prevenir las inevitables enfermedades que se producen. Ya desde entonces existía la costumbre de recoger agua lluvia en los aljibes y el agua potable la traían de las chorreras del río, considerando a éstas inmejorables para beber”.

“El clima de Tuxpan es muy caluroso en los meses de verano, y concurre a aumentarlo el hecho de que la villa está rodeada de cerros que impiden la libre circulación de la brisa que constantemente sopla en dicha estación del año. En los meses de Agosto y Septiembre son muy comunes las calenturas intermitentes, fiebres biliosas, dolores de costado y pulmonía, y la gente pobre mira a las medicinas y a los facultativos con repugnancia, usando siempre para la cura de sus enfermedades los remedios caseros. En 1850 solamente había un facultativo que no era suficiente para atender el crecido número de enfermos que se registraba en la repetida estación de verano. En invierno consideraban que era una continua primavera. Los vientos del norte que reinan, purifica mucho la atmósfera, y con esa excepción se conserva en ésta época del año en la Villa, un estado de salubridad bastante bueno”.

La población de la Villa de Tuxpan, según el censo practicado en el año de 1849 era de 2,565 habitantes, constituida en su mayor parte por labradores y jornaleros, por otra parte de “matriculados de mar”  ( alijadores ) y la tercera de mercaderes y comerciantes, contándose en éstos últimos 20 Europeos, casi todos Españoles. La población está dividida en cinco manzanas, cada una de ellas con un juez de Paz; Los únicos edificios públicos que se tienen son: la cárcel, las casas Consistoriales y la Parroquia. La cárcel fue edificada en la orilla del río, en el centro de la población, de construcción un poco sólida; una parte de su techo es de azotea (?) y la otra de teja, sus paredes de cal y canto. Tiene una longitud de casi 17 metros y una anchura de dieciséis; de las 8 piezas que encierra, una sirve para los hombres, otra para las mujeres y las demás para diversos usos. La que sería para criminales es más pequeña pero más segura. Estas piezas están regularmente ventiladas; tienen en el exterior dos ventanas al Sur, dos al Este y una al Norte, por lo expuesto se deduce que no puede ser peor la posición de un edificio que no está bien colocado ni bien ventilado.

Se tiene la creencia de este tiempo, de que si los presos son víctimas de una epidemia, fácilmente podrían contaminar al resto de la población; era la época en la que no se sabía cómo evitar la viruela ni la fiebre amarilla, porque se ignoraba su medio de propagación, así como tampoco se conocía el germen del paludismo. En los meses calurosos del año, cuando los que viven cómodamente no se libran de las calenturas ni de la enfermedades que reinan en esa época: ¿Cómo no se ha de temer justamente una epidemia en una sala en donde con dificultad pueden respirar los prisioneros que encierra aspirando malos humores, mal alimentados, y asquerosamente abrigados?. Y so por desgracia sucediese esto, la epidemia al instante se comunicaría a los de afuera”.

“Las casas consistoriales no son más que una prolongación del edificio anterior, con techo de teja; tienen un frente de 27 varas y una anchura de diez; encierran una sala de diez varas de largo que sirve para la educación primaria por no haber otro local más a propósito; a continuación de ésta hay una pieza en la cual se celebran la sesiones del Ayuntamiento, más adelante otras dos piezas con una ventana al sur, dos al norte y tres al oeste; ambos edificios están adornados con un pórtico muy modesto que da a la plaza principal”.

“A una distancia de 25 varas del edificio anterior y formado con el ángulo recto, se halla el Curato, fabricado de zacate y embarro, y es residencia del Párroco de la feligresía. A la izquierda de éste y casi a cordel se eleva la Iglesia de la que vamos a hablar”.

“A pesar de la antigüedad de esta Villa, sus habitantes han carecido siempre de un templo si no suntuoso, cuando menos digno al culto a que se dedican y a ser la cabecera del Departamento y se lamentan sus habitantes de que así no fuera, cuando en algunos otros pueblos, quizá´ de menor categoría, los poseen muy superiores al de ésta Villa”.

“Desde el año de 1802 se han construido varias Iglesias en diferentes poblados regionales, pero todas ellas han sido construidas con los mismos materiales que el Curato de Tuxpan. Esto se hace siempre a expensas de los feligreses como puede deducirse de un documento inserto en la primera hoja de las partidas de bautismo de 1804 que se encuentran en el archivo de ésta parroquia. Por la lectura de dicho documento se advierte que por esos años había un vicario que ya no existía por el año de 1849; en 1819 y a expensas también del vecindario se mandaron a levantar paredes de piedra, paralelas y alrededor de la Iglesia que existía, dejando el mismo tejado hasta que en 1839 se mandó destruir el tejado temiendo que los fuegos que despedían los cerros que circundaban la población causasen un incendio. En 1844 se creyó hacer una reconstrucción por necesaria; se levantaron un poco sus paredes que eran demasiada bajas para su dimensión y se comenzó a techarlo con teja. La obra que se hizo de una manera lenta con donativos de los vecinos de la Municipalidad, y aún cuando en el año de 1850 se adelantó bastante en su construcción, no se terminó sino hasta el año de 1855. El templo tenía 71 varas de largo 17 y media de ancho y 14 columnas en su interior, iluminado por varias ventanas. Para que sus habitantes no carecieran de un templo mientras éste se reconstruía, se fabricó a su lado otro más pequeño y muy modesto que se mandó a derribar por el año de 1849 para acelerar la construcción del templo parroquial.”

“Las fachadas de éste edificio así como otras particulares, daban frente a la plaza principal, constituyendo un cuadro irregular; el piso de esta plaza no estaba nivelado ni empedrado, carecía absolutamente de adorno y de alumbrado por las noches lo mismo que el resto de la población.”

“El cementerio estaba bien colocado al Noroeste de la Villa, donde actualmente sigue prestando sus servicios, sobre la orilla Oriental del Estero de Tenechaco; tenía una cerca de madera. Existían dos puentes de madera, uno situado en el estero que había entre el “Cerro del Hospital” (La Atalaya” y de la Cruz; éste puente fue construido en 1934 (se supone lógicamente que el puente descrito estaba en lo que hoy es la Avenido Benito Juárez, sobre el canal que desemboca bajo lo que fuera el Hotel Pereda) y el otro puente con 27 varas de largo y 16 varas de ancho es el de madera que une las dos orillas del Estero de Tenechaco, el cual fue construido en el año de 1843, cerca de su confluencia con el río Tuxpan. Está próximo al Cementerio descrito y su costo fue de más de $2,000.00 (Dos mil pesos). Para el año de 1850 ambos puentes se encontraban ya bastante deteriorados.

“Las casas de la Villa son sencillas y en su mayor parte son fabricadas con zacate y embarro; después se fabricaron de teja y piedra, algunas eran solamente de embarro con techo de teja y el número total de casas era 651 a mediados del siglo (XIX). Como excepción de 4 o 5 de 2 plantas, las demás son bajas. En general las cocinas son independientes de las demás habitaciones; quizá por lo combustible del material de sus techos y para precaverse de esa manera los incendios. Estos no eran frecuentes y cuando acaecían se apagaban con destreza porque de otra manera habría sido fácil que se incendiaran varias casas a un mismo tiempo por la poca distancia que guardaban unas de otras. Sin embargo, en el año de 1830, aconteció un incendio que consumió casi la totalidad de la parte occidental de l villa, unas 200 casas, más o menos, y por ese motivo sus vecinos fueron exonerados por el Gobierno ( Poblano) del Estado, de pagar en el mismo año toda clase de impuestos.”

“El Pueblo tiene solamente dos calles angostas y bastante irregulares; el resto se compone de multitud de callejones, muchos de los cuales forman ángulos rectos con aquellas; las casas y los solares están aislados y es más notorio este aislamiento en las que están fabricadas en la faldas de los cerros; ni las calles ni los callejones están empedrados, excepto sus aceras que tienen un enlozado cuya altura es variable, interrumpidas cuando se interpone un callejón.

“Esta Villa es residencia de la Prefectura, compuesta por un Prefecto, con sueldo anual de 2 mil pesos, un Secretario con 700 pesos anuales y de un Escribiente con 300 pesos al año, incluso los gastos de oficina; el cuerpo Municipal un Secretario con sueldo de 300 pesos anuales, de un Juez de Letras o de Primera Instancia, dotado con 2 mil pesos anuales; además hay una Comandancia Principal, una Capitanía de Puerto, una Recaudación de Rentas, cuyo recaudador disfruta de un 30 por ciento sobre las recaudaciones fijas, y de un 6 por ciento sobre las eventuales, siendo de su cuenta todos los gastos de oficina; de una Receptoría Marítima que pertenece a Tampico y un Cura Párroco, cuyos emolumentos pueden calcularse en 3 mil pesos anuales. Además hay una Administración de Correos; los jueves se recibe la correspondencia de México, y los domingos de México, Puebla y Veracruz, despachándose este los viernes, domingos y lunes. Desde entonces se ha apreciado la necesidad de que haya Correo al Pueblo de Huachinango por tener bastantes relaciones mercantiles con esta Villa. En esta población existe una escuela pública para varones a la que asisten 80 niños, número muy inferior a los que pueden concurrir a ella, y además una escuela particular para niñas de concurrencia muy escasa. Se desprende del dato anterior que un gran número de los 400 jóvenes de ambos sexos y con edad apropiada para recibir los rudimentos de la enseñanza primaria, no concurren a la escuela en la cual solo hay un preceptor. De estos 400 jóvenes 200 son varones y sólo 80, y no siempre concurren a recibir clases; respecto a los jóvenes de las rancherías no reciben educación alguna, la que se imparte es solamente en la Cabecera de la Municipalidad de Tuxpan, por lo que se refiere a la educación de las mujeres, esta se haya más abandonada que la de los hombres, y esto es así porque los padres sienten repugnancia para mandar a sus hijos a la escuela”.

“Se contaban a fines de 1849, tres tiendas de las llamadas “Mestizas”, diez de menudeo y 21 de las que llamaban de 4, 8 fábricas de aguardiente, el que se consumía en su mayor parte en las tiendas de menudeo. Funcionan dos casas de matanzas y se calculan en 600 reses las que se sacrifican anualmente para el consumo de la población. La cantidad de cerdos es muy grande y generalmente es el medio de subsistencia de gente pobre y su consumo pasa de mil por años”.

Existen excelentes y abundantes maderas de construcción, y ya se piensa en el establecimiento de un buen arsenal que pude ser muy útil para la Nación y para los carpinteros de ribera que se ocupan de carenar las embarcaciones que lo necesitan. En los primero 50 años de este siglo se han construido aquí 55 buques con un total de 3,116 toneladas y un número mucho mayor de lanchas para descargar los buques cuando su calado, es mayor que el fondo de la barra y los obliga a fondear. (Estas lanchas fueron bautizadas con el nombre de “Alijos” Las cargaban y descargaban en los bajos de Tuxpan los llamados Matriculados del Mar. De ahí proviene la palabra Alijadores) Así mismo se construyó una goleta de guerra, por encargo del Presidente Antonio López de Santa Anna, y que fue la primera embarcación con la que contó la Armada de México. Total que las embarcaciones construidas en los astilleros de Tuxpan por los carpinteros de la ribera porteños durante las primeras 5 décadas del antepasado siglo XIX fueron: una fragata, 5 bergantines, 39 goletas y 10 pailebot, con el total de toneladas ya indicado”.

“Es de lamentar que ésta villa no puede prosperar moral y materialmente por no haberse practicado la apertura del puerto para hacerlo de altura, lo cual habría dado mayor auge a toda la región. Sobre tal punto se hace notar que el Puerto estuvo abierto algunos años para el comercio del exterior, pero se mandó a cerrar por una Ley expedida el 21 de noviembre de 1835 quedando reducida a su categoría de Cabotaje. Otro decreto expedido en mayo de 1838 lo abrió de nuevo al Comercio Extranjero durante el bloqueo del Puerto de Veracruz, pero dicho decreto fue derogado por circular de Agosto 17 de 1839, habiendo sido cerrado antes, el 25 de enero del mismo año, por haberse deparado el puerto de la obediencia del Gobierno, y fue abierto der nuevo por decreto el 16 de julio de 1846 mientras durase el bloqueo impuesto por las Fuerzas Navales de Estados Unidos al Puerto de Veracruz, quedando derogada esta disposición en julio 5 de 1948 por haberse levantado dicho bloqueo, quedando abierto únicamente al comercio de cabotaje por Ley expedida en Noviembre de 1849; el Decreto de octubre 10 de 1851 lo abrió de nuevo al Comercio de Altura. Los buques que hacían el comercio por los años mencionados en caso todos los puertos del Golfo de México eran aproximadamente 7, de los cuales 4 pertenecían a la matrícula de esta Villa”.

“En el aspecto socio-comercial cabe destacar que cada 8 días se acostumbra celebrar un tianguis, o día de plaza, el cual es de aspecto distinto al de otros lugares. En el curso de la noche del sábado multitud de embarcaciones surcan y cruzan el río Tuxpan procedentes de todas las milpas situadas a lo largo de su ribera y de las márgenes de las lagunas y esteros que se intercomunican entre sí, incluyendo hasta los que provienen de los poblados más distantes. Su número por lo regular sobrepasa los 200 botes que suelen colocarse en sus orillas en el punto más próximo a la Plaza Principal, que es un lugar destinado, para la venta delos diferentes artículos necesarios para el consumo doméstico”.

“por lo regular la Villa presenta un aspecto bucólico y hasta triste e inactivo fuera de los días de tianguis, días cívicos y de las fiestas patronales de agosto. Sólo entonces se despierta el bullicio y hay bastante animación ya que después de haber vendido sus efectos los milperos se obligan animarse con el consumo de aguardiente que se expende en generosas cantidades en los comercios del ramo”.

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