"Una ventana abierta a la historia y cultura de Tuxpan, Ver."

lunes, 19 de diciembre de 2016

Origen de la carretera México-Tuxpan

* Hacia 1930 el proyecto carretero original solamente contemplaba la construcción de un ramal secundario que uniría a Tuxpan con la vía principal, por lo que un grupo de ciudadanos decidieron organizarse con el propósito de que la Ciudad no quedara marginada 

Por: Salvador Hernández García 
        Cronista de la Ciudad

El tema más recurrente en los últimos tiempos ha venido siendo el que hace referencia al nuevo trazo carretero (autopista) que une a Tuxpan con la Ciudad de México en una distancia de 270 kmts., y cuyo recorrido supone un tiempo empleado menor de 3 horas, lo cual en la práctica ratifica –por si hacía falta- que Tuxpan es el Puerto de Altura más cercano y accesible a la Capital de la República y ello colateralmente traerá consigo la incorporación de Tuxpan y de la Huasteca Veracruzana como los eslabones que se unirán a la cadena del progreso del País, que en su caso había sido una quimera, un sueño largamente acariciado no solamente por los tuxpeños de antaño, sino también por todos los pobladores de la zona norte de Veracruz, quienes en su oportunidad supieron fincar las bases para el citado proyecto carretero se hiciera realidad y es de justicia dar a conocer los antecedentes del caso que son los que a continuación se relatan. 

A partir del año de 1930 y como consecuencia de haber llegado a Tuxpan la noticia de que iban a dar comienzo los trabajos relativos a la construcción de la carretera Tampico-México, cuyo trazo pasaría por el lindero norte del Municipio de Álamo-Temapache, excluyendo a Tuxpan, ello causó una gran inquietud entre nuestros coterráneos de aquella época, quienes una vez que comprobaron que el proyecto carretero solamente contemplaba la construcción de un ramal secundario que en el caso uniría a Tuxpan con la vía principal, decidieron organizarse con el propósito primordial de evitar que nuestra Ciudad y el Municipio mismo quedaran de ésta manera marginados del proyecto original. 

Para los efectos del caso los diversos Patronatos, Comités, Logias, Juntas Vecinales, Uniones, Gremios, mutualidades, Sindicatos y los diversos grupos de apoyo que por esa época participaban activamente en el desarrollo de su Comunidad, se avocaron al caso, pero al hacerlo en forma aislada sus propósitos no avanzaron al parejo de sus intenciones, por lo que una vez convencidos de que era necesario unir y canalizar esos aislados esfuerzos en una sola voluntad, decidieron organizarse e integrarse en forma colectiva-representativa en una sola membresía, siendo así como a principios del año de 1934, atendiendo a una convocatoria pública y previa y teniendo como escenario el “Cine Castillo” de ésta localidad, se constituyó en forma democrática, legal y jurídica el organismo que se denominó “COMITÉ CENTRAL PRO CARRETERA TUXPAN-MÉXICO”, quedando su Mesa Directiva integrada de la siguiente manera: Presidente Honorario, General Lázaro Cárdenas del Río; Vice-Presidente Honorario, Gral. Raúl Gárate: Presidente efectivo, Dr. Zózimo Pérez Castañeda y el resto de las carteras fueron distribuidas en la siguiente forma: Vocales: Profesores Baltazar Hernández, Angel Saqui del Angel y Víctor Amador González, así como los señores José A. Manivesa, Manuel L. Deschamps, Celestino Basañez, Carlos Vega Avila, Ricardo Arce Gómez, Félix Catillo, Gabriel Carballo, Gabino Hernández y las damitas integrantes del Club Femenino Acción, del cual formaba parte Juanita Heroles y cabe hacer notar que todas éstas personas eran ciudadanos representativos de los más diversos estratos sociales y sectores productivos locales. 

Una vez así integrados todos ellos en un ente común y establecidos por el Comité en funciones los contactos necesarios con las instituciones, Dependencias y Autoridades correspondientes, dicho comité trabajó activamente en la recaudación de los fondos que provinieron, en primera instancia de su misma dirigencia, logrando reunir en tiempo récord, la cantidad de CIENTO VEINTICINCO MIL PESOS, LO QUE ERA UNA CIFRA por demás estratosférica para aquella época, la cual fue asignada como cooperación inicial de los habitantes de Tuxpan, a título de aportación económica para apoyar dicha obra carretera, cantidad que fue entregada al Titular de la Secretaria de COMUNICACIONES Y Obras Públicas, General Francisco Mujica. 

Sin descuidar el aspecto relativo a sus ingresos económicos, el Comité por otra parte continuó activamente con sus responsabilidades de gestoría, logrando interesar e incorporar en su esquema de acciones, a los representantes de los pobladores de Cerro Azul, Álamo-Temapache, Tamiahua, Cazones, Tihuatlán y otras comunidades periféricas, las cuales fueron integradas a la membresía original a través de los sub-comités correspondientes. 

En la segunda mitad de la década de los años 30, llegaron a Tuxpan noticias de que ya casi estaba listo el tramo entre Tulancingo y Huauchinango y ella dio lugar a que se integrara una “EXCURSIÓN INVESTIGADORA”, formada por entusiastas ciudadanos representativos de varios puntos regionales que incluyeron a los representantes de los Gobiernos Municipales involucrados, así como a los dirigentes del Comité Central y los sub-comités regionales, contándose entre otros a los doctores Zózimo Pérez Castañeda, Doctor Andrés Villegas Miette, así como a los particulares, Miguel López Lince, Oscar Castellanos Jerónimo y Julio Azuara. 

Era el año de 1940 y a las 9 de la mañana del día 5 de  Mayo, salió de Tuxpan la “Comisión Investigadora”, apoyándose para su avance en todos los medios de locomoción que encontraron a mano, arribando once horas después de ese mismo día a la Villa de Juárez, Puebla, de donde continuaron a pie, hasta la localidad vecina de Necaxa y en ese punto la comisión pudo por fin encontrar vehículos de tracción mecánica que les hizo posible transportarse hacia la Ciudad de México, no sin antes detenerse y pasar por las ciudades de Tulancingo y Pachuca, así como en otros puntos intermedios en donde realizaron “visitas de inspección”. 

Una vez en la Ciudad de México, indagando al respecto, la Comisión se enteró que la conclusión de la carretera hasta Tuxpan tardaría otros 6 años más, noticia que al trascender en Tuxpan y lugares circunvecinos provocó una gran reacción de pesimismo, pero no obstante, lejos de que la colectividad  se desanimara, por el contrario tomó la providencia de integrar colateralmente una agrupación ciudadana emergente que se denominó: “Comité Pro-Defensa de los Intereses de Tuxpan”, el cual con ese carácter se dirigió por escrito y con el aval prácticamente de toda la ciudadanía regional, al propio Presidente de la República, demandando la agilización de los trabajos correspondientes a la obra. El documento de referencia una vez transferido a la Dependencia gubernamental correspondiente, fue contestada en forma de aclaración en el sentido de que las versiones circulantes eran infundadas y que por el contrario el proyecto carretero se había visto favorecido con una nueva asignación presupuestal. 

A pesar de lo anterior, hacia el año de 1943, al advertir la ciudadanía que la construcción del tramo carretero entre Tuxpan y Poza Rica había sido prácticamente suspendido, organizaron otra Comisión y se constituyeron en la Ciudad de México ante el Titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que lo era nada menos que el irascible y visceral General Maximino  Ávila Camacho, obteniendo como resultado de su entrevista con él, una furiosa descarga temperamental límite quien lo despidió con cajas destempladas y amenazas, lo cual, lejos de amilanar a los comisionados, los instó a suscribir sendas cartas abiertas que previo pago fueron publicadas en los periódicos capitalinos “Excélsior” y “Universal”, a través de los cuales transmitieron su exposición de motivos, así como su postura y dieron cuenta de la situación directamente al Presidente de la República, lo cual además de llamar la atención del Titular del Ejecutivo Federal, motivó que la Embajada Norteamericana enviara un observador a realizar un recorrido de inspección a la referida vía de comunicación, ocurriendo ello porque el Gobierno de México ya había informado al Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, de que la carretera ya estaba concluida y al parecer la conducta asumida, había contribuido con algunas partidas económicas para la construcción de esa carretera, porque la consideraba de vital importancia desde el punto de vista estratégico por el estado de guerra que se confrontaba con las llamadas “potencias del eje”. Por cierto que entre los “regañados” por el visceral Maximino Avila Camacho figuró un Tuxpeño recién avecinado en Tuxpan desde su nativo San Luis Potosí, en este caso un personaje muy conocido e identificado por todos nosotros Don Pedro Hernández Maldonado. 

Al fallecer el General Maximino Avila Camacho, la titularidad de la S.C.O.P. fue puesta bajo la responsabilidad del Ingeniero Pedro Martínez Torneli, en cuya administración y acuciado permanentemente y hasta el cansancio por las constantes gestorías y presiones públicas de la fuerzas vivas de Tuxpan y de la región, se concluyó  por fin la obra carretera que no sólo llenó de júbilo a todos los habitantes de este Municipio sino también a todos los habitantes de la Huasteca Veracruzana. 

Tales fueron las bases que le dieron sustento a esta gran pirámide de esfuerzos cuyo óbice está a punto de ser colocado 78 años después de que los tuxpeños de ayer colocaron la primera piedra y cuyos esfuerzos demostrados en ese sentido no deben de pasar desapercibidos por los tuxpeños del presente, pero no se me vaya amigo lector, que esta historia continúa una permanente aspiración de los tuxpeños, sin duda alguna, ha sido contar con una vía de comunicación carretera que una a su ciudad y puerto con el Distrito Federal y la red de carreteras nacionales y precisamente en el inicio y curso de la década de los años 30 ya se manifestaba una inquietud en toda la región por contar cuando menos con una carretera tipo de aquella época y bajo ese propósito los Tuxpeños de aquel tiempo se unificaron y participaron promoviendo y financiando parcialmente dicho proyecto, lográndose que haya para finales de la citada década (años 30) cuando menos esta vía ya estaba en parte terraplenada aunque sin puentes ni vados. De esa época data la narración que a renglón seguido transcribo, la cual se debe a la entusiasta y prolija descripción que hiciera de un viaje que sobre la misma realizó en su oportunidad el autor de esta zaga, el polifacético escritor Tuxpeño Rafael Sánchez Escobar, quien entre otras cosas se significara por su acendrado amor al solar nativo. 

“Describir la carretera que unirá a la Ciudad de Tuxpan con esta Metrópoli hacia Huauchinango, sale sobrando, ya que de ese largo tramo puede decirse que es común y corriente, tocándose durante su trayectoria las Ciudades de Pachuca y Tulancingo, aunque si es necesario consignar que desde la Ciudad Hidalguense hasta la Ciudad citada en segundo término, no se disfruta de grandes comodidades en el tránsito”.

“Sin embargo, una cosa comprende la otra, pues desde ahí principia el magnífico panorama que se contempla durante el descenso de la sierra, cuyo interés crece a medida que se avanza”. 

Necaxa es algo fantástico. Primero vemos el enorme PRESON, cuyas aguas estancadas al precipitarse hacen mover las potentes turbinas que generan la energía eléctrica que en los gruesos e interminables alambres de cobre asidos a los aisladores que rematan en una sucesión de torres metálicas, es conducida hacia este Capital. Según se ve hacia abajo, por los bordes de la montaña vemos hacia nuestra derecha, en un horizonte sin límites, la profunda hondonada, pudiendo afirmar yo, que conozco más de media República, no haber encontrado hasta hoy sitio de mayor belleza que la que ahí se contempla por la grandiosidad del paisaje”. 

“Para que el lector se de una mediana idea – supuesto que aquello es indescriptible – es preciso decirle que poco a poco mirándose como el edificio en que están las enormes turbinas, disminuye ante nuestros asombrados ojos, al grado de que poco a poco antes de llegar a la planicie es cuando se le mira por última vez, se le contempla allá, en aquella altura, como una pequeñísima caja de juguete”.

“Quien hace tan emocionante recorrido al dirigir la vista hacia cualquier parte, se siente presa de la más grande emoción, ya que cuanto hay  a sus pies o al frente, no es para menos. El verdor de aquella naturaleza exuberante lo admiramos en todos los tonos que ha podido darle ese pincel maestro; desde el pálido hasta el combinado con el amarillo, hasta el más fuerte o sea el oscuro, matizándose así aquella extensión, al parecer sin límites en forma tal que si cerramos los ojos para contemplarla, nos perece ver una enorme paleta de pintor donde el susodicho color juguetea admirablemente”.

“La feracidad de aquellos bosques tampoco admite comparación. Se pasa por el antiguo Xico, apócope de Xicotepec, “Pueblo de Jicotes” o sea hoy Villa Juárez en el Estado de Puebla, donde me tocó presenciar “El Tianguis”, día de mercado entre los indígenas, admirando a las morenas inditas con sus típicas vestimentas, o sea el bordado “Quesquén” o el “Huipil”.

“Pero el tras de la nueva vía, no es tan pesado hasta ahí. Para transitarse tal como está ahora,  le dificulta bastante, aunque tengo la creencia que una vez lista tan importante comunicación, la corriente turística se encauzará  por ella para admirar las bellezas más grandes que puedan contemplar  los ojos humanos. La parte más mala y donde el Gobierno Federal  por medio de la Secretaría de Comunicaciones debe de intensificar los trabajos  de acondicionamiento y construcción de puentes, es la comprendida entre la citada  Villa Juárez y el estero de la Hacienda “Miahuapa” ésta última ya en el Estado de Veracruz. 

“Los pasos en los ríos o en los diversos arroyos que hay que atravesar, máximo en este tiempo de lluvias que a mí me tocó, son dificilísimos, además de los constantes tramos que debido a las mismas se tornan en fangales de todo adherentes y resbaladizo, donde con mayor facilidad se atascan los coches siendo muy arriesgado su paso en bestias mulares”. 

“Hay necesidad también como en el río de “La Junta” que el tractor auxilie a los viajeros en su paso de los autos, como a nosotros  nos sucedió, viéndonos también precisados a que en el paso de “Los Tepetates” en el arroyo y la empinada y fatídica cuesta de “María Andrea”, el arroyo de “Agua Fría” y el citado “Miahuapa” yuntas de bueyes y gentes a caballo y pie nos prestaran auxilio, pues es suficiente que tengan un pequeño aumento en su caudal para que en un coche por sí solo no lo vadee”. 

“Las tres pendientes de la ranchería “María Andrea” para subir a la “Mesa de San Diego”, van a ser saldadas en el trazo de una curva poco empinada cuya brecha se encuentra ya señalada, aunque intransitable, hacia la izquierda de las mismas, lo que prácticamente constituye una rampa que bordea el cerro. Otro de los actuales enemigos con lo que tropieza el viajero desde Villa Juárez hasta Tihuatlán, es no encontrar gasolina ni lubricantes en ninguna de las rancherías que se tocan y gracias a las dotes y a las gracias personales de nuestra simpática compañera Gloria Ruiz, con un desinterés digno de la mayor gratitud, el joven Mauricio H. Lechuga, ayudante del Superintendente del oleoducto de la “Compañía Mexicana de Petróleo El Aguila”, prestó ayuda con su potente y ligera camioneta a nuestros destartalados “Fotingos” para remontar algunas cuesta arriba de la precitada “Mesa de San Diego”, y se tomó la molestia de llevarnos hasta la Hacienda “Agua Fría” en donde la señora Sisniega con el mayor desinterés nos trató a cuerpo de Rey, dándonos 55 litros de gasolina, que desde “María Andrea” habían sido pedidos y nos habían llegado hasta la hora de nuestra partida esa mañana”. 

“Creo que para los meses de seca es muy factible el tránsito entre México y Tuxpan, si desde luego se procede a la construcción de los puentes y aperturas de pasos bien acondicionados  que sustituyan a los difíciles como el de la repetida ranchería “María Andrea”, así como  a que instalen algunos expendios de gasolina,  combustible y lubricantes en ese largo trayecto para casos imprevistos, además de que las refacciones indispensables como son los muelles, ya que en cualquier salto por lo mal acondicionado del camino, pueden romperse los clutchs, o que las bujías en el paso de los ríos se fundan”. 

“En el arroyo o paso de “Los Micos” por ejemplo a nosotros acostumbrados a estar frente a un escritorio o ante una máquina de escribir, nos tocó arrancar palizadas para improvisar un puente sin ninguna regla de ingeniería a fin de salvar la pequeña corriente, seguros de que de no haber hecho este esfuerzo ahí nos hubiéramos quedado atorados”. 

“El depósito de agua del radiador de unos de los coches se rompió, viéndonos precisados de llevar una lata y dos o tres garrafas del preciado líquido para ir alimentando aquel que, debido a las pendientes que debíamos salvar, se le calentaba en un instante la poca que conservaba y cada 5 minutos era preciso subirlo de la fresca linfa. Por este motivo tuvimos que dejarlo a corta distancia de Tihuatlán hasta donde llegamos una parte de los excursionistas y en el que nos llevó enviamos gasolina, aceite y agua para que nos alcanzara, desde donde lo abandonamos. Esto es por lo que toca al trazo de la carretera hasta el dicho Tihuatlán, en lo que en mucho contribuyó el Jefe de aquel Sector Militar, el General Juan Soto Lara”. 

“De Tihuatlán, donde fuimos tratados con todo género de atenciones, nos trasladamos a caballo hasta el Estero de Ojite, donde tomamos una lancha que estaba lista, para en ella llegar al pintoresco Tuxpan, mi tierra querida y siempre añorada y donde se nos esperaba ya  con verdadera impaciencia, tras lo siete días que durara nuestra odisea. Verdaderas muestras de afecto viejo y sincero recibimos allá, siendo objeto todo y cada uno de innumerables y espontáneas atenciones. 

“La impresión que yo recibiera cuando al dar la vuelta la lancha en “La Punta” desde donde divisé el caserío de mi ciudad natal, no es para describirla sintiendo en mi garganta un nudo, un inquieto palpitar en mi corazón y el brote de las lágrimas en mis ojos. Esto ha sido para mí una de las más grandes impresiones de mi vida, de esas que jamás se borran. A mi mente acudieron esos instantes, un mundo de recuerdos  que se hacían más fuertes, ya que en la ciudad donde en cada casa, en cada calle, me provocaba el recuerdo de horas gratas que jamás volverán”. 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Temas Ecológicos

¡Bienvenidos!

Este es un sitio web de carácter informativo, donde el Cronista de la Ciudad y Puerto de Tuxpan de Rodríguez Cano, Veracruz, realiza publicaciones sobre sus distintas actividades, así como las del Consejo de la Crónica Municipal, además de abordar diversos temas de interés general, particularmente sobre los orígenes de Tuxpan, aunado a los artículos de opinión y colaboraciones que contribuyen a preservar y engrandecer el acervo cultural e histórico de Tuxpan, así como difundirlo y arraigarlo entre las nuevas generaciones.