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lunes, 13 de febrero de 2017

Los bandos municipales de Policía y Buen Gobierno

 Por: Salvador Hernández García
Cronista de la Ciudad

                                                     De entrada resulta obligado preguntar… ¿acaso usted estimado conciudadano, esta o ha sido enterado  de que existe una figura jurídica denominada BANDO MUNICIPAL DE POLICIA Y BUEN GOBIERNO,  y que es este la primera célula que reglamenta la coexistencia vecinal a nivel municipal?.

                                                     Dejando en el aire tal interrogante  para la que la conteste quien se interese en ello, a renglón seguido resulta oportuna consignar que hasta el segundo trienio del gobierno municipal  presidido en Tuxpan por el Lic.   Pericles Namorado Urrutia  (1988-1990), se tenía la sana costumbre de hacerle saber públicamente al vecindario del contenido del bando de policía y  buen gobierno, a efecto de apercibirlo  de su observancia obligada, lamentablemente en el presente el vecindario ni siquiera tiene la menor sospecha de su existencia debido a la falta de información oficial sobre el particular, lo cual se traduce en su falta de observancia.

                                           Independientemente de que su contenido se exhibía púbicamente en galeras, colateralmente el cuerpo Edilicio en pleno, presidido por el alcalde en turno, en determinadas manzanas de la ciudad se constituía para darle lectura a dicho bando, y el resultado venía siendo  que el vecindario en tiempo  y forma quedaba enterado de la normatividad  a la que tenía que sujetarse en su relación vecinal así como con el gobierno local.

                                         No resulta exagerado hacer notar que en la actualidad una gran parte de nuestros ciudadanos y pueblo en lo general, ignoran la existencia de esta figura jurídica que consigna la ley orgánica del municipio libre de existencia obligatoria y mientras a quien o a quienes correspondía hacerlo se animen a llenar este vacío, no resulta ocioso traer a colación lo siguiente:

                                        El primer bando de policía y buen gobierno  se expidió en el naciente distrito federal  con fecha del 7 de febrero del año 1825, y se promulgo cuando ya se encontraba en vigor la primera constitución de la república mexicana.

                                      Tal documento, en conjunto, no deja de ser curioso por los detalles que puntualizo en su reglamentación. En materia de orden y seguridad urbanas, el vecindario era sancionado en el caso en que se arrojase basura a la calle, que se sacaran a los perros caseros a defecar en las calles o banquetas de los vecinos, así como a depositar tiestos y piedras; que se vertiera agua limpia o sucia por canales, ventanas, balcones o puertas; que se sacudiesen alfombras , tapetes, ropas u otros objetos semejantes, estimando que con ello pudiese causarse daño o incomodidad a los transeúntes.

 HOJA 2 BANDOS.
                                                  Se prohibía lavar ropas en caños o fuentes públicas, bañar caballos, fregar trastos y utensilios en las calles; tener jaulas, macetas, tinajas, etcétera, en los balcones, rejas o bordes de azoteas, para evitar que al caer, pudieran causar perjuicios a las personas que transitaran por las calles.
                                                Los maestros de obras y oficiales de albañilería, debían de hacer sus mezclas y tener sus materiales en lugares a propósito y no donde pudieran incomodar al público.
                                              
Se prevenía de la forma en que debían de hacerse las  construcciones, especialmente las obras publicas que debían de ser construidas por especialistas sobre la materia a efecto de evitar fallas susceptibles de perjudicar al vecindario, de tal suerte que no hubiera salidizos o escalones. Los canales debían de estar dispuestas en forma de que el agua cayera fuera de las banquetas. También estaba prohibido sembrar árboles en los límites de los predios de los vecinos debiendo estar retirados por lo menos a  5 metros de ellos, a efecto de evitar que las ramas y hojarascas cayesen en patios ajenos.  
                                            Si bien se prohibían las reuniones y manifestaciones públicas no autorizadas, había tolerancia cuando se observaban  las reglas para llevarlas a cabo. Se castigaba a los cocheros, así como a los jinetes, por exceso de velocidad. Se prohibía  el uso de cohetes que se tirasen a mano, para evitar desgracias personales. Solo se permitían castillos y cohetes de cuerda en las celebraciones.
                                           En materia de limpieza, dicho bando prevenía que los vecinos barriesen las calles y los frentes y costados de las casa y las regasen de las 6 hasta las 8 de la mañana, cuidando del empedrado y de llevar la basura a las atarjeas, donde pudiese ser recogida fácilmente y conducida a los carros destinados para la limpieza de la ciudad.

                                          Los dueños del establecimiento tales como panaderías, fondas, vinaterías, pulquerías, etcétera,  estaban obligados a conservar la limpieza más absoluta en el frente de sus expendios, cuidando que las operaciones de carga y descarga de sus mercancía no embarzasen el transito  ni causasen molestias de ningún género al vecindario.

                                          Se sancionaba enérgicamente a quienes daban mal ejemplo o hacían mal uso de la vía pública y se daban reglas para efectuar la limpieza de las letrinas de modo que no  se infirieran molestias a los vecinos. 

                                        Los animales muertos debían ser conducidos de inmediato a los tiraderos públicos y en materia de comercio, se prohibía que en las calles y banquetas se pusieran puestos, mesas, etc.; que debían de instalarse precisamente en las plazas públicas.  
           
 HOJA 3.BANDOS  
                                        Se prohibía la   introducción de carnes muertas, excepto las secas, bajo pena de decomiso, con excepción de las aves, conejos, liebres y cabritos.

                                               Para proteger el libre consumo de los artículos de primera necesidad o evitar acaparamientos, se imponían sanciones a los que regatearan saliendo a los caminos a comprar carbón, granos y animales a los introductores de esos artículos.

                                               Los dueños de panaderías, tocinerías, semillerías y velerías, debían  de cumplir con las tarifas señaladas a sus artículos, so pena de 2 a 6 pesos de multa. Por otra parte se castigaba a los que publicaran o hicieran fijar anuncios con faltas de ortografía.

                                           Se establecía que los cocheros no podían separarse de sus sitios, y los bailes de extraordinaria concurrencia, las pastorelas y demás procesiones, no podrían llevarse  a cabo sin previa licencia.
                                                 Los que hallaran algunos bien mostrencos o niños expósitos debían de dar aviso inmediato a las autoridades más a mano. Respecto a todo esto las sanciones consistían en multas o en su defecto a un castigo correccional a su infractor, según las circunstancias del caso. También estaba autorizado el decomiso.

                                                 Por otra parte las mismas autoridades, particularmente las que se desempeñaban como policías para salvaguardar la seguridad física y los bienes materiales del vecindario, debían de sujetarse obligatoriamente a un patrón de conducta cuya reglamentación y normatividad era dada a conocer públicamente a los vecinos, quienes en su caso estaban facultados para plantear sus quejas ante las instancias de gobierno más inmediatas, cuando se cometían abusos de aquellas en su perjuicio.

                                           Tal fue uno de los bandos de policía y buen gobierno más completos que estuvieron vigentes hasta el siglo pasado, y el cual aparece consignado en la introducción histórica a la codificación de estos bandos, publicada en el año de 1843. 

                                       Sirva la reproducción del mismo para sugerir que las autoridades con competencia en la materia le corran la atención al pueblo en lo general de darle a conocer el Bando de policía y buen gobierno a que los obliga la ley orgánica del  municipio libre.                            
                                                                         

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