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jueves, 27 de abril de 2017

Don Verulo Cobos: Un gran impulsor del béisbol

VARIEDADES

Por: Camilo Hernández.

Hoy recordamos a un gran impulsor y amante del béisbol, quien dejó alma y corazón en ésta que era su gran pasión, nos referimos a Don Verulo Cobos, un personaje que llevaba en la sangre el deporte del guante y el bat, llegando a tener como sus grandes amigos a gigantes del béisbol de la talla del veracruzano, Beto Avila o el tuxpeño, Pepe Bache, entre muchos otros.

El 21 de febrero de 1917, nace en El Anono, municipio de Tamiahua, Veracruz; Verulo Cobos Castro, un hombre de gran corazón, nobleza, honestidad y  sencillez, cualidades que le permitirían hacer muchos amigos, y sobre todo vivir con pasión su deporte favorito, el béisbol.  

Contra viento y marea estuvo presente en alrededor de 6 Series Mundiales y 15 Series del Caribe. Lo mismo pisó el Yankee Stadium que el Parque Delta del Seguro Social, éste último prácticamente fue su casa, donde en sus últimos años militó en el equipo de Veteranos y dirigió profesionalmente a los “Osos”, junto con su amigo incondicional, Bacilio “el brujo” Rosel –pelotero distinguido de Grandes Ligas que ingresó al Salón de la Fama-. Y justamente por el gran significado que dicho equipo tuvo en su vida, al morir fue vestido con ese uniforme.

Siguiendo al Rey de los Deportes, visitó Los Angeles, Nueva York, Houston, Nueva Orleáns en Estados Unidos, así como Puerto Rico y República Dominicana, entre otros lugares. 

Su hijo, Juan Gilberto Cobos Perdomo, que lo acompañó en algunos de sus recorridos, recordó -en entrevista- que Don Verulo atravesó casi todo Estados Unidos para no perder detalle de los encuentros donde “el Toro” Valenzuela aparecía en el centro del diamante: 

“Viajó más de tres veces de ida y regreso entre Los Angeles y Nueva York cuando la serie se empató”.
En la que fue su recamara, se conserva el bat del que existe una réplica en el Salón de la Fama de Monterrey, donde Rafael Domínguez, quien era el director por el Verano de 1981, se lo obsequió en reconocimiento a su labor, y las líneas grabadas dicen textualmente: 

“Gran hombre, ejemplar deportista, incomparable amigo, y gran impulsor del béisbol”.
El 03 de Octubre de 1990, mediante una carta que todavía conservan sus hijos junto a un sinnúmero de fotografías de la vida beisbolera de Don Verulo, el Club Deportivo México, Rojos, lo asigna como buscador de jugadores de béisbol.  Es así como impulsaría a varios jóvenes talentos para formar parte de los Diablos Rojos del México.

Un hombre de estatura alta, que le gustaba vestir con sombrero y guayabera de manga larga, tenía detrás una historia respecto al color de su piel, pues cuentan sus hijos que era una persona morena, pero cuando trabajaba en Hermosillo, Sonora, en la constructora “el Aguila”, sufrió una descarga radiactiva –que bien pudo ser a consecuencia de los estragos de la 2ª guerra mundial-, lo cual le provocó quemaduras muy severas, fue entonces que la pigmentación de su piel se perdió, sólo le salían pequeñas manchas rojas, que luego eran negras.

A pesar de su pasión por el béisbol, nunca demérito su relación familiar, dicho por su hijo Juan Gilberto, con llanto en los ojos, quien lo describe como una persona realista y poco soñadora, de un carácter estricto y recio, pero a la vez noble, que les dejó un gran legado: 

“La herencia de mi padre la dio en vida, porque me enseñó a trabajar, fue un ejemplo de trabajo y honestidad”. 
También su hermana Adriana, recuerda su alegría de vivir:

“Fue un hombre muy feliz, no le gustaba complicarse la vida, encontraba rápido una solución a los problemas”. 
Por ser la hija consentida de Don Verulo la llamó “la niña de sus ojos”, es por eso que al comentar ese detalle, Adriana no pudo evitar derramar lágrimas por su irreparable pérdida.

Es así como continúo la entrevista con Adriana y Juan Gilberto en la que fue la casa de Don Verulo Cobos que está impregnada de grandes recuerdos. 

Con la voz entrecortada, Adriana quien a decir de su hermano heredó su personalidad y cualidades, mencionó que su Papá:

 “Fue un ejemplo de bondad, ayudó a la gente a conseguir empleo en la medida de sus posibilidades, hacia obras de caridad pensando en los niños”.
“Un día de reyes, sentado con los boleros, donde decía que eran sus oficinas, pasaron unas personas que venían del reclusorio a vender piñatas, entonces él preguntó que cuantas eran y que costaban, fue así que las compró y las fue a entregar al DIF para que las repartieran en las colonias a los niños”, narró Adriana Cobos Perdomo.
Junto con Don Lalo Mejía -otro gran impulsor del deporte-, Verulo Cobos Castro proyectaba construir un campo de béisbol dignó de Tuxpan, para promover más el Rey de los Deportes entre la juventud; sin embargo, sus fuerzas ya no se lo permitieron, empero como es de todos conocido siempre promovió esta disciplina deportiva y no falló como aficionado en los partidos que se llevaban a cabo.

Don Verulo llegó a Tuxpan por la propia recomendación de su Médico para vivir en provincia frente a sus problemas cardiacos. Asimismo debido a golpes en las espinillas al practicar el béisbol, también le surgieron problemas circulatorios. No obstante un tumor en una cuerda bucal que de inició le causó ronquera, sería el padecimiento por el que perdería la vida, pues además se sumó la diabetes, de tal forma que el cáncer laríngeo le obstruyó el paso del oxigeno.
*** Su esposa, María Julia Perdomo Mar, sus hijos Elizabeth (+), Adriana y Juan Gilberto, así como sus nietos, estuvieron con él hasta sus últimos momentos, donde nunca dejó de pedir que encendieran el televisor para escuchar la narración de los partidos de la Serie Mundial que estaba en su apogeo, aquel 28 de octubre del 2001, en que partió a sus 84 años un gran amante e impulsor del béisbol. 

D.M. Nos saludamos hasta la próxima entrega -jueves-. 

“Cada semana un tema diferente”.

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