"Una ventana abierta a la historia y cultura de Tuxpan, Ver."

lunes, 8 de mayo de 2017

Lo que Va de Ayer a Hoy


Por: Salvador Hernández García

Cronista de la Ciudad

Si en la materia de la política constructiva el lector cede a la curiosidad de comparar a los activistas que protagonizaron al pasado con los actores sucedáneos involucrados en el presente, a ojo de buen cubero encontrará una notoria diferencia abismal entre los unos y los otros, y con ello se explicarán las razones por las cuales, mientras que los primeros tuvieron la capacidad suficiente para impulsar el desarrollo integral del Municipio de Tuxpan, el cual vivió su época de oro durante el transcurso del tercio intermedio (1935-1970) del pasado siglo XX, los segundos -en ese sentido- no solamente han resultado incapaces e inoperantes, sino que además ni siquiera han sido capaces de trascender su ámbito particular.

Un referente sobre el particular nos da cuenta de que hasta la década de los años setenta del citado pasado siglo XX, los movimientos políticos que se registraban en Tuxpan, eran practicados por personajes profesionalmente versados y calificados en el desempeño de tal actividad, quienes entre otros atributos y prendas particulares que formaban parte de su equipaje, se contaba la de tener valiosos contactos y relaciones personales que cultivaban con los políticos de Primer Plano más destacados en su momento a nivel Estatal y Federal, incluyendo a Presidentes de la República, Gobernadores y Ministros de Estado, con lo que se tuvo que a través de tan privilegiada ubicación, que por supuesto no les cayó del cielo, la participación que aquella clase política puso a contribución en las labores de gestoría y de representación popular relacionados con los movimientos y proyectos socio-económicos, fueron los generadores que dinamizaron el desarrollo integral de Tuxpan y de su zona periférica, y los resultados que lograron y que están a la vista, fueron de óptima factura contándose entre ellos la construcción de las Escolleras Norte y Sur de la Barra Norte; el dragado permanente del Río Tuxpan; la construcción de los Muelles Fiscal y Pesquero y el Recinto Portuario; la construcción del Muro de Contención y el Boulevard Ribereño;  la construcción del Hospital Civil Regional “Emilio Alcázar”; la carretera estatal Tuxpan-Tamiahua; la construcción del Mercado y el Palacio Municipal; la construcción de la Unidad Deportiva; la rehabilitación de la Red de Agua Entubada, de Drenaje y Alcantarillado; la reconstrucción y pavimentación de las Guarniciones, Banquetas y Calles de Tuxpan, destruidas en su totalidad por la inundación de 1955; la Urbanización Integral de la Ciudad cabecera y de su principal Congregación de Santiago de la Peña; la ampliación de la Infraestructura Educativa, destacando la construcción de los 3 principales Planteles de Enseñanza Media, la Escuela Secundaria Técnica número 2; la Escuela Secundaria “Manuel C. Tello y la Escuela Federal”; la construcción del tramo carretero a la Congregación de Chalahuite; la construcción y mantenimiento de los caminos vecinales que comunican en toda temporada a la Ciudad –Cabecera Municipal con sus 86 comunidades rurales-; su establecimiento industrial; la infraestructura que permitió el desarrollo de Tuxpan; el Puente sobre su Río, etc, etc.

Y entre toda esa clase política que hicieron ello posible, se pueden citar los nombres de Enrique Rodríguez Cano,  José Fernández Gómez, Antonio Pulido Cobos, Silverio Ricardo Alvarado, Nathaniel Ruiz Gómez, Lázaro Vargas Segura, Jorge Gutiérrez Morales, Miguel López Lince, Manuel Pérez Martínez, Pedro L. Meléndez, Ing. Julio Deschamps Pérez, Lic. Pericles Namorado Urrutia, Lic. Jesús Reyes Heroles, Dr. Zózimo Pérez Castañeda, Lic. César Garizurieta, Lic. Demetrio Ruiz Malerva, Sr. Emilio Ignacio de la Huerta Rosales, David Cordero Florencia, Miguel Basáñez Sorcini, Sr. Crispín Bautista, Sr. Andrés Villegas Miette, Alvaro Lorenzo Fernández, Sr. Simón Loya Osorio, Lic. Germán Fernández Gamundi, Gral. Juan Soto Lara, Germán Granda, y otros destacados personajes cuyos nombres lamento no recordar.    

Sin embargo, ocurrió que en el transcurso de los años que siguieron a la década de los setentas, el reloj biológico de la naturaleza en su inevitable marcha, alcanzó  a la mayoría de los nombrados y su desaparición física trajo consigo un impase decreciente en el cual languideció la actividad política de Primer Nivel, y lamentablemente ese espacio fue usurpado politicastros llaneros e improvisados, por una surtida cáfila de aventureros que han venido utilizando la actividad política para medrar en su beneficio personal.

Así se tuvo que al hacerse inevitable el relevo de aquellas piezas maestras del andamiaje político de Tuxpan, sus piezas de repuesto no funcionaron al resultar de menor calidad que las originales, y su bajo rendimiento se evidenció desde el momento en que, salvo esporádicas excepciones, las acciones de gestoría y promoción de obras materiales cesaron casi por completo, debido al nulo interés que en ese sentido demostraron los recién llegados, y es que en realidad, aunque lo hubieran intentado, no lo habrían logrado debido a que en la mayoría de ellos se carecía de la materia prima: Capacidad, Vocación de Servicio y Amor por Tuxpan.

Y es abismal diferencia entre la generación de políticos del pasado y los del presente, lo explica el hecho de que mientras que aquellos eran personas bien intencionadas que nunca pretendieron tomar como “Modus Vivendi” la política, y sus ingresos económicos dependían de sus negocios particulares o de sus empleos, combinaron factores para dedicar parte de su tiempo libre a las labores de gestoría y promoción de los proyectos y movimientos políticos y socio-económicos susceptibles de impulsar el desarrollo de Tuxpan.  

Eran estos personajes gentes de bien que apoyaban su subsistencia y la solvencia de sus necesidades propias y de sus familiares en el trabajo fecundo y creador, desempeñando con honestidad todo tipo de oficios y profesiones, y en este variado activismo lo mismo se encontraban empresarios transportistas que doctores, licenciados, comerciantes, diplomáticos, escritores, ingenieros, obreros, campesinos, ganaderos, periodistas, maestros de obras y gente del pueblo cuyo patrón universal era el de gente de bien, positiva, cuya prioridad fue la de coadyuvar en el desarrollo de su comunidad; mientras que por otra parte, aquellos que se “colaron de rondón”, de ninguna manera correspondieron al perfil de sus antecesores, y antes al contrario a las primeras de cambio en su gran mayoría se identificaron como “pescadores a río revuelto”, y en este hibrido mazacote humanoide, lo mismo se puede advertir al mostrenco y oportunista liderazgo de agostadero, que al dirigente obrero con músculos vírgenes de todo esfuerzo físico, cuya única y elemental preocupación consiste en exprimirle los bolsillos a las borregadas que controlan, sin que para nada les interese participar en los proyectos y programas de gobierno, como no sea de otra manera que como subcontratistas de obras públicas emboscados.

Así mismo se hacen notar -pese a sus deseos en contrario- otros curiosos especímenes disfrazados de “luchadores sociales” (?) quienes emulando a los hongos después de las lluvias, suelen emerger de las profundidades en donde subyacen, sólo cuando se presentan los tiempos electorales, de preferencia los procesos Municipales.

Estos mercachifles del “lumpen”, son los mismos invasores de terrenos ajenos, profesionales de la lotificación clandestina, fabricantes de los damnificados genéricos y similares de post temporadas de ciclones e inundaciones, quienes por regla general suelen aparecérsele al candidato en turno más prometedor, apoyándose en una claqué de oportunistas, a quienes comercian sin garantía alguna como potenciales electores, para que a la hora del triunfo le pasen su factura al cobro del candidato triunfador, mismo que suele ser solventado con un cargo público relacionado con “el manejo de las masas”.

Por su parte, las llamadas “lideresas de colonia”, desde hace mucho tiempo han venido probando el merengue del pastel, actualmente ya no se conforman con el batido, sino que ahora exigen una rebanada del sólido, y es que Usted lo sabe, amigo lector, hay que cumplir con la igualdad de género tan publicitado desde los tiempos de la señora Martita. 

Total que ante la ausencia hoy de los personajes de antaño, actualmente en Tuxpan se carece de auténticos elementos humanos capaces de valorar que el fin primordial de la política es el de ejercerla en beneficio de los habitantes de las Polis. Ya no hay en la actualidad especímenes de esa naturaleza cuya impronta de auténticos luchadores sociales les motiva a participar en toda actividad y movimiento social susceptible de beneficiar a su comunidad.

Lamentablemente el ejemplo de esos pioneros ya no tuvo secuela y, para mayor desgracia, los espacios que aquellos dejaron vacíos, debido a las exigencias de los tiempos, hoy en día son usurpados por funambulescos charlatanes de aldehuela, que han degenerado la actividad política al grado de convertirla en un tianguis ocasional electorero, en donde impera la “Ley de la Oferta y la Demanda”.

Y a la vista de los hechos no resulta aventurado coincidir con la apreciación popular que se pronuncia en el sentido de que…¡TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR!.
Algunos Miembros de la Vieja Guardia Ruizcortinista.

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