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lunes, 12 de marzo de 2018

Actitud Patriótica de un General Constitucionalista

Por: Salvador Hernández García 
Cronista de la Ciudad 

Un día como hoy, el 14 de Junio del año de 1914., la Ciudad y puerto de Tuxpan fungió como Capital Provisional del Gobierno del Estado de Veracruz, cuyo titular del Ejecutivo lo fuera el General Constitucionalista, Cándido Aguilar, ameritado militar de una sola pieza de quien cabe citar un hecho histórico relacionado con ésta historia, y que puede servirles como una lección de dignidad y de respeto a la Soberanía Nacional a los “vende patrias” que en la actualidad con tan patológica obsesión se esmeran por convertir a México en una estrella más de una bandera extranjera…Esa historia comienza así: 

El 8 de Diciembre del año de 1913, el General Cándido Aguilar, Comandante de las fuerzas Constitucionalistas en Veracruz asentadas en la Huasteca Veracruzana, recibió una carta cuyo remitente lo era el Almirante F. Fletcher, de la Marina de los Estados Unidos de Norteamérica. El General Aguilar, nativo de Córdoba, Veracruz, aún no ajustaba los 30 años de edad, pero ya contaba a la sazón con experiencia militar por haberse unido a la revolución desde que esta se inició con el movimiento Maderista, y de él se dice que era un personaje templado, pese a la cortedad de su edad. 

Por eso estaba con el continuador de esa revolución, el General Venustiano Carranza, luchando a su lado en contra del usurpador, Victoriano Huerta, quien se había apoderado militarmente de Tuxpan y Tamiahua, mientras que por su parte el General Aguilar llegó a la zona estableciendo su cuartel general en el campo de Tanhuijo, punto estratégico desde donde meses más tarde partiría para tomar ambas plazas. 

Por aquel tiempo Tanhuijo estaba invadido por torres petroleras que sondeaban el subsuelo Huasteco en busca del oro negro, que con rapaz afán buscaban las empresas extranjeras, en su mayoría Norteamericanas, y obviamente éstas Compañías, al advertir la presencia de las tropas Constitucionalistas sintieron amenazados sus intereses e inmediatamente solicitaron la protección de sus Gobiernos, y la carta de Fletcher enviada al General Aguilar, era el resultado de éstos temores, y además, por ese tiempo el Gobierno de Estados Unidos estaba ocupando aguas territoriales de México en forma abusiva, y parte de su marina se había fondeado en los bajos de Tuxpan (El de En medio, Tanhuijo y Tuxpan) y casi hasta la desembocadura de su rio, y desde las Isla de Lobos se desplegaba con insolencia amenazante su escuadra compuesta de catorce acorazados, y al frente de ella se encontraba Fletcher. 

Así las cosas, Cándido Aguilar leyó la carta redactada bajo el siguiente tenor: 

“Tiene conocimiento mi Gobierno de que las vidas y los intereses de los Ciudadanos Norteamericanos y de otras nacionalidades no tienen garantías y peligran sus vidas en la zona en la que usted se encuentra. Tengo instrucciones de advertir a usted que, si en un plazo de 24 horas no abandona la región petrolera, desembarcaré tropas para proteger las vidas y los intereses de los Ciudadanos americanos. Sinceramente Fletcher”. 
Ante el tono tan insolente mensaje es de imaginarse la reacción del General Aguilar, quien apenas leída que fuera la última línea, inmediatamente giró órdenes a sus tropas para que se desplazaran por toda la región hasta acordonar cada campo petrolero a su alcance, instruyendo a sus tropas con el siguiente lacónico mensaje: “En su momento se les hará saber cuál es el siguiente paso a dar. Estén alertas”. Después llamó a su secretario y le pidió que tomara nota. “RESPUESTA A FLETCHER”. Fue lo primero que escribió. 

Esa misma tarde del 8 de Diciembre de 1913, a bordo del acorazado “Nebraska”, el Almirante Fletcher recibió la carta que en contestación a la suya le envió el General Aguilar. 

Una vez rasgado el sobre sellado, el militar Yanqui Empezó a leer, y desde las primeras líneas su semblante sonriente fue desapareciendo, a medida que leía… “En mi poder su insolente nota fechada el día de hoy, en debida contestación le manifiesto que las fuerza a mi mando han otorgado las más amplias garantías a los Ciudadanos Norteamericanos y de otras Nacionalidades, tanto en sus vidas como en sus intereses, y por otra parte le manifiesto a usted que, en caso de cumplirse su amenaza ordenando el desembarque de sus tropas en territorio Mexicano, me veré obligado a atacarlas e incendiaré todos los campos petroleros que aquí se encuentran”. Firmado, General Constitucionalista, Cándido Aguilar. 

Justa respuesta y justo el tono. La insolente amenaza del Fletcher Imperial no merecía algo menor que eso, y no hay duda de que el militar Norteamericano tuvo que tragarse y digerir su ego entero sin siquiera poderle dar previamente un mordisco, mientras el joven militar Mexicano por su parte debió de estarse mesando sus ralos bigotes con orgullo y no pocas ganas de tener frente a frente al rubio petulante que encarnaba la figura del Tío Sam, y es de imaginarse a Fletcher, parado en la cubierta del “Nebraska”, mirando la espectacular puesta del sol sobre el territorio Huasteco, ya sin la sonrisa prepotente en su boca y tratando de controlar la rabia que le provocaría la carta del General Aguilar, y pensando cómo resolver la situación que su soberbia le había creado. 

El caso fue que a la mañana siguiente, al filo de las doce horas, el General Cándido Aguilar recibió un nuevo emisario de Fletcher con un nuevo mensaje. Cándido le dio lectura al mismo, en el cual el Almirante, consignaba, entre otras cosas, lo siguiente: “Agradezco a usted el informe que me ha enviado, y le suplico encarecidamente hacerme saber día y lugar en el que usted pueda recibir al Capitán Spencer, del acorazado “Nebraska”, quien presidirá una comisión y le hará una visita de cortesía en mi nombre”. ¿Se imagina el lector la cara de Cándido Aguilar, alegre, orgullosa, elevada sobre su cuello, mirando de frente a sus tropas con el pecho inflamado de orgullo soberano? Muchos historiadores ponen de relieve esta acción al referirse a la biografía de éste militar Veracruzano. 

De cualquier manera, este triunfo personal de Cándido Aguilar no logró evitar que un año después los estadounidenses repitieran sus punitivas acciones en el puerto de Tampico, justamente un 9 de Abril, cuando varios marines bajaron a tierra, provocadores. Ahí fueron aprehendidos por los hombres de Ignacio Morelos Zaragoza y obligados a desfilar por las calles al sonido del tambor militar. Este pretexto sirvió también para originar nuevas amenazas, también altaneras. A los marines se les liberó y el asunto se resolvió, digamos, de manera diplomática. 

Meses después, los yanquis invadieron el Puerto de Veracruz, asesinando civiles y cadetes sin la menor clemencia, y atrás, como un hecho histórico de dignidad y de respeto por la soberanía Nacional, quedó registrada la actitud del General Constitucionalista Cándido Aguilar, quien como ya quedó explicado, después de recuperar las plazas de Tuxpan y de Tamiahua, a la sazón en poder del Coronel Huertista, F. Guillermín, instaló la Capital Provisional del Gobierno del Estado de Veracruz, del cual el fungió como Titular del Ejecutivo, en la Ciudad de Tuxpan, Veracruz, un día como hoy, el 14 de Junio del año de 1914, siendo está Ciudad, el primer territorio Nacional que fue liberado de la dictadura del usurpador Victoriano Huerta. El General Aguilar murió en el año 1960.


(Foto: Internet)

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