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lunes, 16 de abril de 2018

De Cuba a Tuxpan llegó el Danzón

ESCRIBE: SALVADOR HERNÁNDEZ GARCÍA 
CRONISTA DE LA CIUDAD 

¡HEY FAMILIA DANZÓN DEDICADO A LOS LECTORES Y AMIGOS QUE LE ACOMPAÑAN! 

Y el primer compás viene del romancero criollo quien expresa: QUIEN EL DANZÓN INTERPRETA, SIENTE QUE CON DULCE CALMA, ESTA CANTANDO UN POETA DESDE EL FONDO DE SU ALMA. 

SIENTE QUE SU CORAZÓN, LATE GOZOSO Y MÁS PRESTO, Y QUIEN NO SIENTE TODO ESTO, NO SABE LO QUE ES DANZÓN. 

En cierta ocasión en que éste cronista visitó la hermana República de Cuba, llevado por mi incurable apetito de la música Afroantillana, me desplacé a la Ciudad de Matanzas y visité los históricos lugares que en el último cuarto del antepasado siglo XIX acunaron al danzón. Si se está de acuerdo con el concepto de que “La música es el arte de pensar con sonidos”, podría añadirse que la música popular Cubana, tan ajena a las pesquisas de los filósofos, constituye un aporte de mórbida sensualidad para las Musas Euterpe y Terpsicore y en éste caso me refiero al Danzón Criollo. 

Tras de consultar en los lugares y sitios indicados, el curioso cronista de entrada tomó nota de que universalmente se conoce como creador del Danzón, al notable músico y director de orquesta, a Miguel Faide Pérez. SIC: “Pardo libre, nacido el 23 de Diciembre de 1852, hijo natural de Cándido Failde y de la parda libre Justa Pérez, el primero natural de Galicia, España, y la segunda de Matanzas, Cuba”. 

Fue Miguel Failde Pérez, “El Cenzontle matancero” o “Miguelito Primero, el Rey del Cornetín”, como indistintamente se le llamaba, un sobre saliente musicólogo que durante 50 años dirigió no una sino dos orquestas, ya que se dio el caso singular de que era tanta la demanda de sus servicios, que se vio en la necesidad de formar dos orquestas, conocidas como la primera y la segunda de Failde, que o bien tocaban en lugares diferentes o en otro caso lo hacía una después de la otra, con gran placer de los contertulios de la época. 

La obviedad del espacio me inhibe de ser prolijo en el relato, y por tal razón sólo destacaré lo más importante del material recabado, empezando por destacar que la famosa contradanza Cubana, no fue otra cosa que la Folklórica COUNTRY DANCE, o danza del Pueblo de Normandía que un buen día se hizo de gran moda en los saraos cortesanos de Paris y de Londres, y luego fuera traído a Cuba por los oficiales Ingleses que tomaron La Habana en 1792, y después por los Españoles afrancesados de los tiempos de Fernando Séptimo, hasta que terminó por acriollarse en “La mórbida sensualidad Cubana”. 

Los bailadores del último tercio del siglo pasado, con sus cuellos de pajarita, sus chalecos y sacos, y las mujeres con sus corsés, sayas, camisones, sayuelas y polizón, bailando los rápidos y saltones ritmos de la época, tales como la danza y la contradanza, se agotaban, se extenuaban en el verano y se veían en la necesidad de intercalar el llamado “Vals Tropical”. 

La necesidad pues, se hallaba presente, y a esas alturas surgió una especie de Danzón coreográfico cuyas referencias se encuentran registradas en las gacetillas publicadas el 3 de Enero de 1872 en el periódico Matancero, “La Aurora del Yumuri”, que dice: “Anoche hubo en la calle de Gelabert un baile de individuos de color que se desarrolló con orden y compostura. Bailose danzón con variadas y elegantes figuras, que fueron ejecutadas con presteza y sumo acierto así como celebradas por todos los espectadores. 

A esta coreografía que se acompañaba cantando a viva voz, fue a la que Failde le creó una música apropiada, la que por su similitud con aquella que era adaptada, recibió su mismo nombre, pero dejamos que el propio Failde sea quien lo exponga. 

“Se bailaba por aquel tiempo en Matanzas los bailes de cuadros que llevaban el mismo nombre de Danzón. Este baile lo formaban hasta 20 parejas provistas de arcos y ramos de flores. Era realmente un baile de figuras y sus movimientos se acoplaban al compás de la Habanera, que es el compás verdadero que debe dársele al danzón”. 

“El que dirigía este baile de figuras me invitó a que escribiera una música AD HOC pues hasta entonces las parejas ejecutaban las figuras cantando a viva voz, y al escribir esa música se me ocurrió la idea del baile que hoy se llama Danzón. Lo escribí y pues en ensayo, gustó a todo mundo, es decir, a los músicos y bailadores, y se hizo muy popular en muy corto tiempo. Después escribí muchos, pero… ¿Cuántos más no se han escrito y se seguirán escribiendo?”. 

De acuerdo con Aurora Gómez Failde, nieta de Miguelito, la interpretación inicial de esa música se efectuó en “La Quinta Luna” de Matanzas, el 13 de Agosto de 1878, y el primer danzón fue bautizado con el nombre de “LAS ALTURAS DE SIMPSON”. Una copia del mismo se encuentra en el “Seminario de Música Popular”, en la alameda de Paula, de cuya partitura esta columnista posee una copia. Sobre el título de éste danzón un cronista de la época, Federico Villoch acota lo siguientes: “Acertado estuvo Miguelito Failde en bautizar su primera obra con ese título. Las “Alturas de Simpson”, era el lugar en donde se llevaban a cabo los bailes, fiestas populares y parrandas de la alegre juventud Matancera, y ahí vivían las más bellas Diosas Yumurinas”. Debe aclararse, sin embargo, que se da como fecha oficial de la presentación del danzón, el día primero de Enero de 1879, siendo su escenario el “CLUB MATANZAS”, más tarde conocido como “LICEO ARTÍSTICO LITERARIO”. 

Pero por esa época Cuba era una fidelísima provincia Española y su población blanca, particularmente la Habanera, se niega a aceptar al nuevo baile al cual estima como “una reminiscencia de las lascivas danzas Africanas”, como bailes propios de los esclavos, de las comparsas de negros, y entonces Failde se ve obligado a interpretar su música en casas particulares y en fiestas de segundo orden o “Bailes de Candil”, hasta que ocurre el fenómeno mediante el cual, como un producto de metiásisis, es decir, de transvaloración de la cultura, se da el caso de que “un elemento valioso germinado en las barrancas o selvas sombrías, se divulga y eleva, pasando al atesorable acervo colectivo, y… ¡Por fin! el día 12 de Enero de 1879, el periódico “La Aurora de Yumurí” publica la siguiente gacetilla. 

“HISTORIA DE UN DANZÓN CONTADA POR EL DANZÓN MISMO. No me acuerdo muy bien de la fecha en que vine a éste mundo de miserias, donde más de 4 hijos niegan a sus padres, y no faltan madres que desconozcan a sus hijos, sólo se decir que me llamaron DANZÓN, así como pudieron haberme puesto por nombre danza, bolero o tarantela. Mi padre, hombre de bastante chispa y aficionado al arte de Santa Cecilia, me produjo en un momento de inspiración y al principio hice fortuna, pues examinado por personas competentes en las ciencias de las fusas y las corcheas, merecí la aprobación conveniente y, con tal motivo, una mañanita, creo que era domingo, muy emperejilado y muy cuco, fue dedicado a una celebridad en dicho arte divino de Euterpe”. 

“Hago gracia a mis lectores de los aplausos y los parabienes conquistados durante los años que llevo en existencia en los diferentes bailes en que he sido tocado, y véngame de un salto al primer día, digo mal, a la primera noche del presente año de gracia de 1879, en una Ciudad cuyo nombre no hace al caso, pero muy aficionada a los danzones, por más que algunos sin saber lo que se pesca en la materia, hablen mal de nuestra familia, hice mi aparición por obra y gracia de la orquesta y lléveme los grandes aplausos y las consiguientes felicitaciones”. 

“Echó a volar el nombre de mi progenitor, con tal motivo, pero aquel que no gusta ahora por lo visto de alabanzas, por poquito si niega mi legítima ascendencia con una especie de protesta, como si cultivar el divino arte fuera un delito en algún tiempo, mi atrevimiento en ninguna edad y posición al componer música. ¡Ay qué tiempos aquellos queridos lectores, que tiempos! En fin, me alegro mucho de haber venido al mundo “nuevamente”, y ya saben los aficionados a lo bueno donde vivo para lo que gusten mandar que aún me quedan muchos años de vida para gusto suyo y gloria del autor de mis días MIGUELITO FAILDE PÉREZ”. Espacio faltaría para elogiar al virtuosismo en el género de los solistas de la orquesta de Miguelito Failde, empero a título de simple referencia reproduzco algunos conceptos que sobre de él, y de su música se hicieron por aquella época, tales como los siguientes: 

“Hoy, desde las 9 de la noche y hasta que el sol apague su vela, se celebrará un baile en la calle de DAOIZ. Tocará el sabroso Miguelón, y así le llamamos por que no debe llamársele simplemente Miguelito a éste artista de pulmones de gigante. Toca cada danzón de arrempuja y dale vela, que…¡Calla boca, chico! Tocará, en fin, tocará, y esas dos palabras significan que vibrarán un cornetín dejando escuchar deliciosos floreos. Los arpegios de un violín llamarán a las puertas del cielo. Un contrabajo acompañará de rechupete y huéleme ñame. Un figle hará revolotear sus notas alrededor de un cornetín para producir célicas armonías, y un timbalero se desarmará, hueso por hueso en el vastísimo campo de 8 x 8 y del 2 x 4, llevando el compás hasta con los dientes. ¡A bailar se ha dicho! Sepan los aficionados que “Toca el gran Miguel, en él, y por sabio se calla que, cuando su orquesta toca, de fijo se cae la valla”. 

“Y llegará el momento en que el sabrosón Miguelón le dirá a su troupé: “A echar el resto ésta noche. Cantero y su segundo responderán: ¡Hasta que larguemos la molleja! El del clarinete primo dirá a su adlátere: ¡Chico, prepárate a arrojar el galillo! El del violín se mirará la mano derecha y dirá: ¡Vuélvete chicharrón de pellejo sino sacas la pailada! Segovia el timbalero y el de guayo se guiñarán un ojo, moverán los hombros y ejecutando el paso del arrempuje, dirán ¡Soltaré el riñón número 3, pues yo no puedo comer sin aguacate!”. 

No obstante, pese a que Failde y su danzón ya habían conquistado a “la culta Sociedad Matancera”, penetrando en los salones de la alta burguesía, y que así mismo amenizaba los bailes de los llamados “arroz con frijoles”, por participar en ellos al mismo tiempo, personas blancas y de color, la vecina ciudad de La Habana se le mostraba esquiva y continuaba infranqueable para el inspirado músico, hasta que el 23 de Enero de 1903, bajo el título de MALA NUEVA el periódico “EL CORREO DE MATANZAS”, dio a conocer a sus lectores que la Orquesta de Miguel Failde había sido contratada para amenizar ¡20 bailes! En la ciudad de La Habana, y que en consecuencia no amenizaría la temporada carnavalera de Matanzas. El día 8 de Febrero partirá para La Habana. Es de lamentar. 

Partió pues Miguelito a la Habana, debutando en pleno carnaval, un domingo 8 de Febrero de 1903, para debutar en el “Teatro Marti”, y después de su recital y de estrenar varios danzones, entre otros “La Malagueña” y “para la Habana me voy”, su triunfo fue apoteótico, y después de lucir sus habilidades como solistas, el propio Failde con su cornetín, pasando por sus ejecutantes del contrabajo, el trombón, el figle, violines, clarinete, timbales y guiro, la ovación que recibió la orquesta fue interminable. El público, de pie, arrojaba al escenario, enloquecido de entusiasmo, pañuelos, sombrero y hasta dinero. 

Más sin embargo por otra parte cabe destacar que mucho antes de su presentación Habanera, el folletinista del periódico “Almendares”, se expresó de la siguiente manera al escribir un baile en Marianao, barrio al Este de La Habana; “Si el Vals de Strauss nos deleita, el danzón nos da pena, ¡oh!, el danzón es impropio para una reunión culta”. 

Por otra parte y a tal respecto, comentó entonces Federico Villoch: “El danzón desde entonces se hizo amo y Rey de los bailes, así de los más aristocráticos y escogidos del Ateno y el Círculo Habanero, como de los más democráticos y populares”. Una nota de prensa corrobora lo dicho: “Hoy por la mañana todos los vecinos de esta cuadra bailaban, y a falta de una linda compañera, se zarandeaban con todos los distintos objetos que tenían a mano”. 

Tocó Miguelito Failde su último baile en el año 1920, en el Pueblo de Palos, donde casi no pudo terminar debido al esfuerzo agotador realizado. Más tarde en su casa sufrió una hemorragia intensa. TISIS LARINGEA”, le diagnosticó su médico que le atendió. De este daño físico murió Miguelito, a las 2 de la madrugada del lunes 26 de Diciembre de 1921. 

Su obra lo trascendió hasta nuestro días y por ello sigue vigente, sigue existiendo en cada danzón que se interpreta en cualquier lugar del mundo entero, y ello es así, porque… 

“AL CENZONTLE MATANCERO, LE DEBEMOS LA CREACIÓN, DEL DELICIOSO DANZÓN DE FAMA EN EL MUNDO ENTERO”. …CUANDO SUENA EL CORNETÍN, ANUNCIANDO EL CARBONERO, O CUALQUIER DANZÓN RUMBERO, DONDE EL GUAYO Y EL TIMBAL, MARQUEN EL COMPÁS CABAL, ¡BOCA ABAJO, EL MUNDO ENTERO! 
Y partiendo de Matanzas, vía la Habana, y después de 2 obligadas en Mérida, Yucatán y el Puerto de Veracruz… ¡A TUXPAN LLEGÓ EL DANZÓN! 

Vaya éste modesto trabajo de recopilación dedicado con todo respeto y afecto para mis muy apreciado amigos “De las brigadas juveniles” de la tercera edad, que domingo a domingo le rinden culto al danzón en ésta ciudad Portuaria del Tuxpan nuestro de cada día. 


(Foto: Internet)

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