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lunes, 30 de abril de 2018

Diccionario de “TUXPEÑISMOS”

Por: Salvador Hernández García
Cronista de la Ciudad

De acuerdo a los entendidos sobre la materia, la palabra PAREMIOLOGÍA, es el término con el cual se califica el estudio de los refranes y su significado desde la edad helenística, sobre lo cual abundaron Demetrio de Falero, Lucilo, Dídimo y otros clásicos no menos notables, quienes coleccionaron proverbios populares que sirvieron de base a la tradición Medieval. 

Tiempo después, en el Renacimiento, se ocuparon del tema Polidoro y Erasmo, éste último con su compendio titulado “La Adagia”, destacando por otra parte Santillana, con sus proverbios versificados y sus compilaciones tituladas: “Refranes que dicen las viejas tras el fuego”.

Y desde luego que a tal respecto no se puede desapercibir que los grandes escritores del siglo de oro español, Quevedo y Villegas, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Baltazar Gracián y particularmente Cervantes Saavedra, dieron hospedaje en sus obras a una gran surtida gama de proverbios y refranes, así como al significado malicioso y picaresco de muchos de ellos, y para ilustrar el particular, basta y sobra con reparar en los diálogos sostenidos entre Don Quijote y Sancho Panza, que refrendan esa tradición del vocabulario y la conseja popular. 

Por lo que toca a éste profano que soy yo, acepto a priori que la picardía es una acción refleja que por antonomasia forma parte de la idiosincrasia de los Mexicanos, y dentro de ese patrón los Tuxpeños no somos la excepción de la regla antes al contrario la tipificamos, e inclusive, en tal sentido, en nuestras expresiones orales incluimos un vasto repertorio de vocablos y modismos “de patente exclusiva”, con cuyo significado identificamos al objetivo al cual va dirigido el calificativo, resultando así que con una sola de éstas expresiones autóctonas que no figuran en diccionario conocido alguno, los Tuxpeños caracterizamos metafóricamente al sujeto y a su tendencia habitual, sin concesión alguna, ya que antes al contrario, y así nomás como “para chanclear”, colemos adornar su definición con la más selecta gama de los que los espantados o las “señoritas viejas” llaman PALABROTAS. 

Ajena a la pretensión de elaborar una antología sobre el particular que merecer pudiera tan siquiera la consideración de la Real y Pontificia Academia de la Lengua Larga, pero no exenta la intención de recopilar el mayor número posible del surtido material de expresión oral que por costumbre intercambiamos los Tuxpeños, nos dimos a la tarea de rescatar 150 modismos y vocablos de uso común en tal sentido, los cuales reiteramos, a pesar de no estar comprendidos en los lexicones oficiales, ya forman parte del argot local, a despecho de los ortodoxos del lenguaje.

Y si se diera el peregrino caso de que por ahí saltara algún oficioso reclamante acelerado más Papista que el mismo papa por el trasiego de esos usos y costumbres, no resulta ocioso consignar lo siguiente: 
LEXICO: “Perteneciente al vocabulario de una lengua o región (Pág. 625). 
VOCABULARIO: “Lista de palabras con definición o explicación”. (pág. 1070).

De manera y forma que así expuestas tales definiciones, quedan legitimados los modismos y vocablos utilizados por los Tuxpeños, para coraje y envidia de los puristas el lenguaje.
Resulta oportuno explicar, por otra parte, que muchos de los vocablos y modismos que a renglón seguido se contemplan, son compuestos y su definición se desglosa con el apoyo de la metáfora. Verbigracia: 
PACHORRUDO. Que significa: “Guevón de lento aprendizaje”. 
CHIFLON.  “Racha repentina de aire fuerte que sirve de pretexto para que el Tuxpeño Típico le sacuda las cucarachas a sus tradicionales garritas invernales antes de lucirlas”. 
CHIRRISCO. “Adulto mayor, con credencial del INSEN resellada que todavía gusta de andar de rabo verde”. 
A MAMACHE. “Acción de cargar a otra persona sobre la espalda propia”. Desde luego que de la cintura para arriba, porque para más abajo da lugar a sospechas. 
GUIGUI. “Tipo debilucho que no pela ni para cambiar el garrafón del agua”. 
CHACUALEAR. “Agitación de materia líquida en el interior de un cuerpo cóncavo. Como quién dice: el contenido de un cartón de caguamas dentro de la panza de un borracho”.
BUCHE. “Variedad típica de borracho de alto rendimiento. (V.G. es muy buche). 
GUERUMBO. “Güero deslavado, tipo yeyo, Corriente como titán de piña. 
TEPAS. “Hechiceras que según la tradición, antes salían a las doce del día en los cerros Tuxpeños y hoy salen desde el Despacho Rocha”. 
TOCHON. “Pedazo de tortilla tostada que los nacos actualizados llaman totopos”. 
CONTRA RUTA. “Vocablo arcaico que data de la época en que los Tuxpeños conocieron la rueda. Lo utilizan con eufórico masoquismo cuando pillan a algún distraído conductor que circula en sentido contrario”. 
CHOQUIAQUE. “Tufo propio que despiden las gallinas y los huevos…¡De las gallinas, por supuesto!”. 
TRASTAMENTO. “Utensilios de cocina, sucios y apilados que suelen causar el pánico entre las amas de casa”. 
TEMBELEQUE. “Mutante que antes temblaba de frío o por miedo, y hoy retiembla por la crisis y la jodidez”. 
BOSTOCUDO. “Sujeto gordo y circunférico que cuando menos da lata y media de manteca. Con sus cachetes puede cocinarse una vaporera de mondongo”. 
PACHOTEAR. “Este mostrenco verbo solo funciona aplicándosele a aquellos tipos cuyo escuálido físico nos garantice que no se van a poner al brinco”.

Y desde luego que en éste diccionario de Tuxpeñismos figuran vocablos clásico que por el alto contenido prosaico e irreverente de sus respectivas definiciones y/o interpretaciones, no son aptas para transcribirlas en su propia tinta, lo cual no obsta para que sean citadas, así sea huérfanas de sus respectivas traducciones, como lo son los siguientes: Tancho, Tomajón, arrinquín, aguañoso, atufado, apersogado, apenuzcado, al rebalaje, agorzamado, aplatanado, bofo, boquecho, babieca, borchincho, califate, cambujo, cebudo, cuadriludo, culeco, coyolear, changuín, chincoalero, chimolero, chiplil, cholenco, chocoyo, chovenero, de sucutum, estrepada, garrolada, despelotado, enjorquetar, despechugado, engualilado, empachado, entelerido, encandilador, echar la guaca, engolamado, de rota batida, entarantinado, fachoso, faceto, flequetero, garrudo, gurgusear, indromia, ideático, joronche, margallate, melindroso, jambado, tragaldabas, mojino, nacatero, nalgabruta, naguetudo, ovachón, pazguato, pendejete, pelangoche, papayo, patlacho, pepeche, pelar gallo, papujado, pipiciego, planazo, pizcacha, pinchurriento, retobado, refunfuñon, refalsado, selembo de mierda, sorchucho, soflamero, socarrón, soato, socroso, talegudo, trashijado, sopapo, tambache, tiriciento, toche, tepechiche, renegrido, jartón, runfla, vinagrillo, zonguito, zopenco, zorimbo, pichicato, zurdir, note camote, tompiates, moquillo, cantudo, pajón, bonche, pringar, aguachal, chapear, chapotear, payantle, pamba, paludo, sorrajar, prángana, desparpajado, traspalear, acuaderarse, sisirisco, puchalaca, zarazona, entlazolado, arriado, martajado, cuchufleta, descombrar, chiquión, chanchomón, rascuacho, cancanear, colinche, marota, socar, zoquete, desguansado entre otras. 

Por otra parte el prosaico libretón de referencia contiene la obligada orientación “geográfica” de los antiguos barrios de Tuxpan, considerando que tradicionalmente y como un valor entendido, los tuxpeños de la vieja guardia realizaban sus desplazamientos sobre la ciudad, orientándose por diversos rumbos que identificaban por una simbología, muy peculiar, como por ejemplo: Para referirse a la Colonia Anáhuac, se decía: “Allá por en Ca “El CHOPI”.

Con base en éste antecedente, a reglón seguido, hago mención de muchos de esos rumbos o barrios, dejando pendiente para mejor ocasión la mención de su punto de partida y el área de su ubicación.

Alto Lucero, El Siboney, El Cerro de los 4 Vientos, La Jarochita, El Rastro (viejo), La Crema, Los Mangos, Palma Sola, El Cementerio, La Bola de Fierro, La salida de Tamiahua, Tenechaco, La Ribera, El Deportista, Zapote Gordo, Puente de Lirio, La Ceiba, La Calzada, Campo de la SCOP, La Mata, Cantarranas, El Pozo de la Bomba, La Cubeta, San Fernando, La Atalaya, La Punta, La Peñita, La Tejería, El Remate, El Palomar, El Epazote, El Cerro del Hospital, La Rosa María, Pénjamo, La Escudero, La Colonia del Gallego, Tuxpilla, El Relleno, entre otras. 

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