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lunes, 23 de abril de 2018

Los Carnavales de Tuxpan y la Benemérita y Honorable Junta de Caridad y Pavimentación

Por: Salvador Hernández García 
Cronista de la Ciudad 

En el año de 1928, un grupo de progresistas Tuxpeños, al observar que el Gobierno Municipal carecía de la solvencia económica necesaria y suficiente para financiar y ejecutar programas de obras materiales, susceptibles de beneficiar a la población de Tuxpan en su conjunto, tuvieron la feliz idea de constituir una organización civil cuya naturaleza sería de beneficencia pública, cuya principal tarea sería en primera instancia, la de agenciarse recursos económicos a base del trabajo honesto, para que una vez logrados estos, se aplicarán en obras públicas y sociales de beneficencia, y bajo esta premisa quedó constituida con todas las de la ley, la HONORABLE JUNTA DE CARIDAD Y PAVIMENTACIÓN, la cual tiempo después, por Decreto Gubernamental añadiría a su membrete la palabra BENEMÉRITA. 

Ese mismo año y con recursos aportados por los mismos integrantes de su Directiva y los socios de esa Institución, se dio comienzo a la construcción de las banquetas y guarniciones, y a la pavimentación del primer tramo de la calle Miguel Hidalgo, en el tramo comprendido entre las calles Hermenegildo Galeana y Revolución, y mientras se ejecutaba ésta obra la Institución emprendió la penosa tarea de agenciarse fondos mediante la celebración de bailes, la presentación de espectáculos, tales como obras de teatro y zarzuelas, y la instalación de una lotería de cartones en el parque Reforma, así como con funciones de variedad de música, danza, canto, a base de artistas locales integrados en el llamado “Cuadro artístico Tuxpeño”. 

La entusiasta respuesta del pueblo de Tuxpan fue unánime para respaldar la labor altruista de ésta Institución, que 7 años después de haber sido fundada, presentaba el siguiente resultado: Pavimentación y embanquetado integral de la calle M. Hidalgo (hasta el parque Reforma) y la calle Benito Juárez desde la calle H. Galeana hasta la calle Genaro Rodríguez, cuyas superficies correspondientes fueron respectivamente de 3,077.11 mts2 y 3,028 mts2, cuyo costo en conjunto se elevó a la cantidad de $24,416.61 a razón de $4,000 mts2. Así mismo la Institución también pavimentó el circuito del antiguo “Parque Hidalgo”; coopero con $3,000.00 para la construcción del nuevo puente sobre el estero de Tenechaco; construyó las escalinatas y un pequeño embarcadero en el frente de dicho parque. Así mismo embovedó la zanja que atravesaba longitudinalmente la calle Melchor Ocampo pavimentando su superficie; pavimentó la calle González Ortega; construyó los sanitario de la Unidad Sanitaria; otorgó frecuentes donativos al Hospital Civil “Benito Juárez”; cooperó para la construcción de las gradas del parque deportivo “Álvaro Obregón” (ubicado en donde hoy se encuentra el hospital de la Armada); se dotó con 60 bancas al “Parque Reforma” al que remozó totalmente encargándose de su conservación y también aportó fondos para la construcción de los caminos vecinales Tuxpan-Barra Norte y Tuxpan-Álamo. 

Con esos resultados en la Institución adquirió una muy bien ganada fama y reputación, que en su oportunidad inspiraría a quien fuera Diputado Federal por Tuxpan, Don Adolfo Ruíz Cortines, que ya en su carácter de Gobernador del Estado de Veracruz, instituyera en la Entidad las “Juntas de Mejoramiento Moral, Cívico y Material”, y después como Presidente de la República, a constituir las Juntas Federales de Mejoras. 

Para el año de 1935 y con la confianza y el respeto que se había ganado como una Institución Honorable, a solicitud del mismo pueblo de Tuxpan, obtuvo de las Autoridades Locales, la concesión de organizar una de muchas, gracias a la capacidad de convocatoria de la Institución que logró involucrar como participantes de éstos festejos a todos los sectores y clases sociales de la población, ya que en el ánimo de la misma prevalecía la certidumbre de que los fondos recaudados se constituían en un fondo revolvente que le sería devuelto al pueblo a través de la ejecución de obras materiales y sociales. 

La H. Junta sustentaba la organización de los carnavales sobre la base de que la postulación de los candidatos a reina, surgiera de los barrios o comunidades de distinto matiz entre sí, que en algunos casos provenían de la Barra Norte, Santiago de la Peña y la ciudad cabecera, con lo cual se creaba una amistosa rivalidad que estimulaba a los participantes, cuyos comités postulantes anexaban colateralmente a su registro, un proyecto de obra social o material a ejecutar en el lugar de su procedencia, lo cual podría solventarse cuando la Institución organizadora del festejo les regresara una tercera parte del monto recaudado por dichos comités, al cual así mismo se le entregaba otra tercera parte para afrontar los costos del vestuario, sin importar que la candidata resultara electa reina, princesa o duquesa. 

En lo relativo a los candidatos a “Rey feo”, por lo regular el “Gremio unido de choferes del puerto”, acostumbraba postular a uno de ellos, el cual competía contra otro patrocinado por más de alguno de los fuertes sindicatos de obreros, tales como el de alijadores, checadores de plátano, unión de patrones y marinos, etc, quienes solían recaudar generosos fondos económicos, y en su caso la H. Junta los beneficiaba, haciéndole mejores a los caminos vecinales Tuxpan-Barra Norte, Tuxpan-Álamo, o bien reparando embarcadero y muelles de descarga. 

Los candidatos a reyes infantiles, provenían de las escuelas primarias de la localidad, y los fondos que éstos recaudaban les eran devueltos en su totalidad, para que los mismos fueran aplicados para mejoras del plantel o provecho del alumnado. 

Los bailes de cómputo-parcial y total- eran sumamente concurridos y su proceso era rigurosamente protocolizado por un notario público contratado para el efecto, garantizándose con ello su claridad y transparencia. 

En lo relativo a la ceremonia de coronación, generalmente el evento se ofrecía en forma gratuita y en el mismo participaban renombrados artistas foráneos como locales. 

Para los desfiles de carros alegóricos y comparsas se instrumentaba un estricto y riguroso operativo de vigilancia en todo su recorrido, a efecto de prevenir la comisión de actos vandálicos u otros que ofendieran la moral, y cuando ocurría que alguna persona era sorprendida por los comisionados cometiendo uno de ellos, de inmediato era separado del lugar y puesto a buen recaudo durante el resto del festejo, con el agravante de que era “fichado” para ingresar a una famosa “lista negra” y con tal antecedente se les privaba de ser admitidos, durante un año, a los bailes y festejos organizados por la multicitada Institución que, aunque eran de paga, precisaban de una invitación expedida por la Junta. 

Bajo este patrón de conducta ética y moral, de respeto y legalidad, era como la benemérita y honorable junta de caridad y pavimentación organizaba los carnavales de Tuxpan, los cuales de acuerdo con la memoria histórica que de ellos se tiene, fueron de los más lúcidos y ordenados, y los fondos que la Institución recaudaba con los bailes adicionales y concursos que en ellos e hacían, fueron empleados durante esos años, para pavimentar las calles J. M. Morales, Ignacio Allende, H. Galeana, F. J. Mina, Gral. Arteaga, M. Lerdo de Tejada, Pípila, J. L. Garizurieta, 5 de Febrero, Revolución, F. I. Madero y varias más. 

Por otra parte durante el transcurso de su fructífera existencia como una Institución de beneficencia pública, la BENEMÉRITA Y HONORABLE JUNTA DE CARIDAD Y PAVIMENTACIÓN, adquirió en propiedad el inmueble ubicado en uno de los costados del “Parque Reforma”, que hoy en día alberga al Museo de Antropología de la ciudad y a la Biblioteca Municipal “Ángel Saqui del Ángel” y en cuyo frente ostenta como símbolo una columna dórica trunca, con la leyenda: ESTA ES LA OBRA DE UN PUEBLO QUE ASPIRA A SU GRANDEZA, y el estado trunco de la columna citada nos da el mensaje de que la OBRA NO ESTÁ TERMINADA Y QUE DEBE DE TENER CONTINUACIÓN.
Y como colofón de la exposición de este antecedente, cabe destacar que la Benemérita Institución implantó el sistema de dar a conocer al pueblo el manejo de sus fondos, y a tal respecto merece transcribirse el documento que expresara tal propósito: 

“Cuando se manejan fondos provenientes de la colectividad social, la mejor forma de fijar responsabilidades a quienes los manejan, y el mejor estímulo para motivar al contribuyente, es la comunicación de las inversiones dadas a dichos fondos, en forma amplia, sencilla y exacta. Nuestras cuentas dicen claramente cómo se invirtieron los fondos de ésta colectividad, y para mejor tranquilidad y satisfacción de esta junta, suplicamos al público a que investigue en la forma que crea conveniente la exactitud de nuestras inversiones. Creemos poder responder sin rodeos y sin escrúpulos de ninguna especie a todas las dudas que con buena fe pudieran surgir en el público que tiene derecho a vigilar nuestras actividades que no por ser de absoluta responsabilidad y encaminadas al mejoramiento general, dejan de significarnos responsabilidades y obligaciones”. 

Y finalmente quiero dejar constancia que dedico éste modesto trabajo a todos aquellos esforzados tuxpeños que en su oportunidad como miembros o dirigentes de la Benemérita y Honorable Junta de Caridad y Pavimentación participaron como factores pensantes y actuantes en las altruistas labores de ésta Institución, y vaya particularmente mi más respetuoso recuerdo para honrar la memoria de mis amigos ya finados, señores Vicente Muñoz Rivera, Víctor Patiño Guillermo y mi compadre Horacio Bello Luzárraga, dondequiera que Dios lo tenga. 

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