"Una ventana abierta a la historia y cultura de Tuxpan, Ver."

lunes, 2 de abril de 2018

Tuxpan en el auge y época del Oro Verde

Los fabulosos años 30


Por: Salvador Hernández García
Cronista de la Ciudad

PRIMERA DE DOS PARTES.

Así nomás como chancleando, digámoslo, para el “desempance” para despresurizarme, vamos, o en otro caso para ponerme a salvo de todo tipo de contaminación que fluye de la barbarie política, por ésta ocasión dejaré en paz a los “grillos” que se nutren de esa remunerativa actividad y una vez cubierto de tales efluvios, por ésta ocasión trataré otro tema más amable que, en el caso presente, lleva, implícito el recuerdo nostálgico de un Tuxpan ya diluido en las etéreas regiones del pasado, y que se tipifica con la conseja que señala… DONDE HUBO ÁRBOLES ANTAÑO, YA NO HAY PÁJAROS HOGAÑO.. Así que: ¡SALE!

Vivía en Tuxpan de mis recuerdos la alegre década de los años treinta, cuya bonanza se ejemplificaba presumiendo de que hasta a los perros se les amarraba con longaniza y… ¡No se la comían! Así estaría de “Jartos”, como coloquialmente se dice, en el argot nativo. 

Era la pura vida, caballeros. Había un intenso movimiento Portuario, tanto de altura como de cabotaje y fluvial, el cual especialmente era generado por la gran cantidad de producción y exportación de plátano Roatán y para comprobarlo sólo basta con echarle un ojo a la información que tal respecto se dio en aquella época que a renglón seguido reproduzco: 

MOVIMIENTO PORTUARIO. DEL 3 AL 8 DE JULIO DE 1932.

ALTURA. Fondeó en la rada del puerto, procedente de Tampa-Florida, EE. UU. El vapor FLORIDA que navega con bandera liberada de Nicaragua, al mando del Capitán ARBURNS THOMPSON. En lastre, saliendo de este puerto  para Mobile, Alabama. EE. UU. Con  un cargamento de 160 toneladas de plátano ROATAN, poco más menos 8 mil racimos. 

En Julio 8 arribó el Vapor MÉXICO TRADER, Navega con bandera liberada de Nicaragua, al mando del Capitan AUGUST GEIERS, procedente de Mobile, en lastre, y retornando para aquel puerto con un cargamento de 12 mil racimos de plátano Roatán. Tanto el primer vapor como el segundo fueron despachados por el conocido exportador de ese producto, Sr. José E. Manivesa, quien lleva varios años de estar operando en este puerto y que durante los últimos meses ha intensificado grandemente sus exportaciones de la región. 

CABOTAJE:

NECAXA, Pailebod motor al mando de su capitán ISIDRO FUENTES, hizo su entrada en el lastre a este cuerpo el día 3, saliendo en las mismas condiciones para Gutiérrez Zamora el día 6 del corriente. 

PERSEVERANCIA, arribó el día 3 del puerto de Veracruz, con 7 toneladas de carga general y 12 pasajeros; saliendo para el mismo puerto el día 6 con un cargamento de 53 toneladas de maíz al mando de su capitán GREGORIO VILLEGAS. 

ROSA VIRGINIA,  Pailebot con un cargamento de 40 toneladas de maíz, salió para el puerto de Veracruz el día 6 del corriente. 

SAN RICARDO. Vapor Inglés procedente de Puerto de México, llegó el día 7 retornando al mismo lugar en Lastre. 

JUAN FERNANDO. Llegó procedente del Puerto de Veracruz, CON CARGA GENERAL Y PASAJEROS. Entró a este puerto el día de ayer y tiene abierto su registro de salida para Gutiérrez Zamora o Veracruz, llevando cargamento de maíz. 

TRÁFICO FLUVIAL.  En los ocho días de que se llevan transcurridos del mes en curso, ha sido numerosos los chalanes que cubriendo el servicio de recorrido que se hace entre este puerto y el de Tampico, por el canal interior de navegación Tampamachoco: MOJARRAS-LAGUNA DE TAMIAHUA-EL CHIJOL, y se ha registrado un gran movimiento de carga de más de mil y pico de  plátano Roatán, que suman aproximadamente cuarenta mil racimos. 

FUENTE: SEMANARIO: EL PUERTO. AÑO II. TOMO II. SEGUNDA ÉPOCA JULIO 10 DE 1932.
Y  ese auge se reflejaba, en primera instancia, en el interior de los más conspicuos templos báquicos de la época, tales como los conocidos como “CAFÉ IMPERIAL”, “LA OPERA”, “SAN ANGEL INN” y el legendario “WASHINGTON”, en los cuales en forma obligada por la costumbre coincidían cotidianamente los cavernícolas más aristocráticos de la comarca y sus alrededores, a efecto de sublimarse hasta el éxtasis con los más añejos fermentos etílicos del Reims o de la Rioja, mientras que por otra parte, para no desmerecer ante aquellos los más “jodidos”, los de medio pelo, esto es, la canalla arrabalera diletante de más áspero gaznate, peregrinaban ya fuera hacia la democrática tabernucha llamada “LA CUEVA” ubicada frente a la parte trasera del EDIFICIO NUÑEZ (hoy en día conocido como el Hotel Reforma), a fin y efecto de poner en ebullición sus hígados, ingiriendo los broncos aguardientes producidos en los clandestinos alambiques periféricos a la ciudad, destilados por el “Clan de los Castellanos”, guarapos éstos previamente “curados” con jobo, hierbabuena, cáscara de naranja, nance, hojas de aguacate oloroso, y para postres de los melindrosos los “curados” con ciruela pasa, almendras y hasta especiería. 

Por su parte la audaz marinería que hacia evocar la poesía del “Viejo Capitán negrero”, y que eran aquellos navegantes que realizaban el cabotaje costero Tampico-Tuxpan-Veracruz-El Carmen y Progreso, asumiendo su importancia como marinos, así no fuera de los siete mares, pero si con bitácora abalada como tales, en su ambivalente condición de tabernícolas de pelo en pecho, tenían por Meca la legendaria taberna “El Siboney” de Meche Cruz y su vino de consagrar era el famoso “Habanero Berreteaga”, importado de “La Otra costa”, que así se le denominaba a las costas de Tabasco, Campeche y Yucatán. 

En el terreno frívolo referente al pecado original, las piernas, los glúteos, y etc. etc. más codiciados  lo eran los de Maclovia, Cástula, María Luisa “La Chavacanera”,”La china” y otras  aguerridas féminas quienes sin complejo alguno se batían bizarras complaciendo a los trabajadores chicleros recién desempacados de la “otra costa”.

Mención aparte merece la Madame “Doña Paca” más electiva en su oferta de “Las Chicas del Coro”, cuyo negocio se ubicaba frente al Rio, precisamente en el sitio actualmente ocupado por dos distribuidoras de automóviles, en cuyo interior daban audiencias privadas a los “Junior” de aquella época, es decir a los futuros Fundadores del Fraccionamiento “Jardines de Tuxpan” “Los Bon Vivants” de alto coturno que por Monaguillo tenían a Erasto “La Cupe” Patiño.

(Época fabulosa la del Oro Verde), como se le llamaba al Plátano Roatán de Exportación ajeno todavía a las plagas de “El Chamusco” y el “Mal de Panamá”, producto aquel del cual era uno de sus principales exportadores el siempre elegante Gallego – Cubano, Pepe Manivesa, el legendario Personaje del imprescindible traje Blanco, de Lino puro quien al portarlo jamás tomaba asiento, “ Para no arrugarlo”, y que completaban su atuendo con el sombrero Panameño o jipi – japa Yucateco  y Calzado combinado con los colores café con blanco y huelga añadir que está viva reminiscencia ambulante de algodonero sureño Yanqui décimo nónica, para pasmo y envidia de sus contertulios de la pomadosa taberna  “El Washinton”, los más de los medios días solía dar su “Show” en dicho lugar consistente este en que mientras le “desinfectaban” la Barra con un Pañuelo Blanco empapado de espumeante POCHOLA DOMECQ, curaba sus Habanos PARTAGAS en una copa de Coñac cuyo contenido vaciaba después, displicente en la escupidera más próxima y tras de darle candela a su puro, le retiraba la ceniza con un billete de 100 pesos que después de ello quedaba en beneficio del empleado que le atendía atrás de la barra… ¿CRISIS?... ¿CUESTA DE ENERO?... !!CUÁL CRISIS!!.

Por aquel tiempo las entonces agraciadas jovencitas Armantina Basáñez, Josefina Fernández y la “Nena Pratt”  se sucedían como reinas del Carnaval Porteño, y había que ver los tremendos balazos que como Marcos de tal Festividad celebraba la H. y  B. Junta de Caridad y Pavimentación en el Legendario “Salón Royalty”. En su caso otra damita que después sería reina de esta festividad, la legendaria “Chata Maraboto” cumplía sus XV años debutando en sociedad en el casino Tuxpeño, lo cual también originó el debut como “Cátcher Vitalicio” de todo tipo de festejos, incluyendo “Cabos de Año” del Árabe Nadim Hid quien a partir de entonces y hasta el medio siglo siguiente, ya fuera o no invitado jamás causo baja en este tipo de eventos ya que no discriminaba a nadie. 

A la sazón la B. y  H. Junta de Caridad de Pavimentación ya había Desarrollado sus altruistas labores, y a esas alturas ya había pavimentado “La Calle Real”, hoy en día conocida como Benito Juárez, a partir de sus confluencias con las calles Galeana y Genaro Rodríguez, mientras que por otra parte la “Junta Vecinal de Tuxpan” presidida por el General Alberto Zuno Hernández, ya había concluido la construcción de “EL Puente de Tenechaco”, y es que antes el vecindario tenía la honesta costumbre de dar no de pedir, ni mucho menos dependía de programas Cortoplacistas Electoreros y Despenseros, en fin. 

En las veladas Boxísticas que se realizaban en el Teatro Cine Álvarez, empezaba a descollar en ese deporte, un joven dinamitero Raúl Zenil  (a) “El Sorche”, quien con el correr del tiempo llegaría a actuar en el “MADISON SQUAR GARDEN” Neoyorkino, y se Constituiría en el  retador lógico del Campeón Mundial de peso ligero de la época, Sammy Angott, y en el ambiente local de las mismas disciplinas Deportiva, descollaban Alex Capitan, Baby Virrueta, “El Barcino” Pérez, “El Yaqui” Tuxpeño, las “Maravillas”, chica y grande “El Tigre de Tenechaco”, Reyes Vásquez  y varios más. 

En su caso los prófugos de Taberna, al fin y al cabo “Chuchas Cuereras” y auténticos LOBOS DE BAR para eludir el obligado arancel de la propina para la mecerá cuando se trataba “Echarse unas para hacer hambre”, solían hacer sus postas en los changarros de Barreada en cuyos amplios espacios tras de reposar sus glúteos sobre las pilas de costales fanegueros colmados de maíz y frijol criollo, le rendían culto a Gambrinus, saboreando con cachondez de Rabiláis criollos, sus cervezas de envase medio “Enfriadas con Hielo y de las de más abajo” para mayor garantía, prevaleciendo las marcas MORAVIA, QUIJOTE, MONTERREY Y SOL, marca esta última que por aquel tiempo nada más la consumía la clientela de menores recursos, que no por tal limitante se eximían de improvisar sus botanas con tortas a base de “Pan de Agua” de “La Oaxaca”, ya fuera con sardinas o cueritos en vinagre, queso ranchero y rajas de chile, sin perjuicio de que el dueño del changarro por su parte se abriera de capa brindando de  generosas raciones de camarón seco, pero en ese caso se regalaba lo propio, no lo ajeno y como dijera don Venancio el Gachupin… !!!PELILLOS A LA MAR!!!.

Se insiste, se reitera y se ratifica no había hambre,  pues, o cuando menos no se notaba, y hasta el más humilde prójimo comía con manteca y… ¿El Aceite Vegetal?... ¡BAH!. Este lubricante solamente era utilizado como combustible, particularmente por aquellas animas que se presumían católicos, Apostólicos y Romanos  quienes por una devota costumbre fabricaban veladoras caseras utilizando para el efecto un vaso grueso, de fondo nalgón el que colmaban de agua para acto seguido incluir en la restante superficie una generosa derrama de aceite vegetal, y sobre de ella colocaban un flotador de corcho cuya mecha central era encendida, y esa veladora domestica tenia por destino perpetuarse lo necesario para rendirle devoción a  San Martín Caballero siempre tan taquillero, por aquello de su indulgencia para con los Jodidos, o de perdida al gachupincito Santo Niño de Atocha.

En sus casos los párvulos que ocasionalmente delinquían “lléndose de pelucas” tenían la sana diversión de tirarse boca abajo sobre la borda de las embarcaciones ancladas en los muelles, para observar las piruetas anfibias que realizaban los cardúmenes de mojarras, sargos, y parguetillos, bajo las medias aguas de la clara superficie ribereña de un rio Tuxpan aun no contaminado. En las cocinas porteñas los bagres, roncos, lebranchas y gurrubatas, en la escala nutricional se consideraban de la tercera división “Como el Equipo de Futbol Los Conejos de Tuxpan” y solamente eran usadas como carnada. El robalo era tan abundante que hasta solía fisgarse  y en dicho operativo se destacaba un modesto pescador de nombre Flavio a quien apodaban la culebra, y que por lo menos fisgaba una docena diaria pues tenía hasta “Entregos” pero en esta materia marisquera mención especial aparte, merece el por aquel entonces muy humilde crustáceo ranchero de rio arriba, conocido con su nombre original de ACAMAYA. Esta variedad era producto e hija del arroyo, aun no obtenía su pedrigree como LANGOSTINO, y era la base de un platillo común y corriente que se procesaba y se comía en  Sancocho en las mesas porteñas. Su velo ceremonial era un atole de masa condimentada llamada guatape y por estolas se cubrían con senda rama de epazote, y huelga añadir que este platillo no faltaba en casa alguna, por “Jodidos” que pudieran estar sus moradores. 

Lejos, pero muy lejos, estaban aquellas acamayas de antaño, de imaginarse, si así hubieran podido hacerlo de que en el futuro su descendencia lubricaría sus axilas con aceite de olivo virgen o mantequilla Australiana; tampoco su blindaje cascareo sabia de la tersura del mojo de ajo, ni por otra parte se maquillaba al gratín con queso manchego, ni mucho menos refrescaba su entorno con la escarcha y lentejuela frígida del hielo frappé, para ofrecerse a la Thermidor. ¡VAYA AUGE EN LA ÉPOCA DEL ORO VERDE”. “LA POBREZA EXTREMA” le hacia los mandados a los Tuxpeños de aquella época y toda vía estos “le daban 20, las malas y la salida” a la tan mentada pobreza extrema.

FIN DE LA PRIMERA DE LAS DOS PARTES DE ESTA CRÓNICA. CONTINUARÁ....

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