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lunes, 28 de mayo de 2018

Hechos sobre la separación de Tuxpan de Puebla y su incorporación a Veracruz

POR: SALVADOR HERNANDEZ GARCIA
CRONISTA DE LA CIUDAD

Con motivo de la sublevación acaecida en Tuxpan y Teziutlán en diciembre de 1852 a favor del Plan Jalisco y del movimiento efectuado en la plaza de Veracruz, como el gobierno de Puebla del señor Mújica y Osorio no se adhiriera al citado plan, quedaron de hecho segregados de este Estado el puerto y la villa ya dichos más el pueblo de Chicontepec. Unificada la opinión nacional a favor de los convenios de 6 de febrero de 1853, parece que Teziutlán desistió de su empeño, mas no fue así con  Tuxpan y su dependencia Chicontepec, pues con fecha 30 de marzo el secretario interino del gobierno poblano, Sebastián Zetina, dirigió al Prefecto de Tuxpan, D. Anastasio Llorente, una terminante comunicación en la que le decía que habiendo reconocido el gobierno, la legislatura y el Estado todo de Puebla como nacional el plan de Jalisco, “las poblaciones de su territorio que por haber tomado parte en el movimiento iniciado en Tuxpan se habían sustraído de la obediencia de su gobierno deben desde luego someterse a sus órdenes. Así lo han ido haciendo sucesivamente; más respecto de ese Departamento ignora hasta hoy el E.S. Gobernador cuál es la línea de conducta en que se ha fijado. No puede ser indiferente a este silencio, y en su virtud me manda requerir a V.S., para que diga categóricamente si ese Departamento vuelve a la obediencia de este gobierno, pues S.E., el Gobernador obligado a conservar la unidad del Estado, tiene deberes estrechos que cumplir así como las leyes le conceden poder y recursos suficientes para llenarlo”.

Al recibir Llorente esta nota se propuso poner en práctica los medios para llevar a efecto la reincorporación, pero el comandante militar, Silverio Hernández, “hombre tonto y engañado por lo mismo del último que le habla, hombre que es la deshonra del ejército, aunque dice que es íntimo de D. Antonio…”, al decir del señor Llorente, le negó los auxilios que con tal objeto le pedía.

En efecto, Llorente transcribió el 14 de abril la nota del gobierno de Puebla al ayuntamiento tuxpeño, organizó la escasa fuerza con que contaba y la envió a reducir a Chicontepec al mando del teniente Manuel Llorente, quien días después consiguió su objetivo, y con fecha 15 se dirigió al comandante Hernández pidiéndole auxilios para reforzar al piquete enviado; pero como este militar le diese por contestación una evasiva, le contestó Llorente el 23 acompañándole copia de la nota aludida y pidiéndole le dijera categóricamente si para cumplir con ella estaba dispuesto a auxiliarlo, a lo que respondió Hernández “que esta comandancia ha estado y está en el deber de auxiliar hasta donde sea posible a las autoridades para hacer guardar el orden cuando por desgracia sea alterado; pero por lo que respecta a llevar a cabo los deseos indicados, creo que estando marcados los medios legales de petición es excusada la cooperación de la fuerza armada, tanto más, cuanto esta guarnición y comandancia militar están sujetas a la general de Tampico y sin órdenes expresas de aquélla no podrá mezclarse en asuntos meramente locales”.

Por su parte el ayuntamiento tuxpeño, reunido en sesión extraordinaria aprobó el siguiente dictamen, que si me atrevo a publicar íntegro es por considerarlo de interés y ser enteramente desconocido. 

“Se ha recibido por esta Corporación la nota de V.S., fecha 14 del presente en que inserta una del Sr. Secretario del Gobierno de Puebla queriendo saber la línea de conducta que este Departamento se propone observar en adelante una vez que el Estado de Puebla adherido al plan de Jalisco y que el Sr. Gobernador tiene el deber de conservar la integridad del territorio del Estado. El ayuntamiento no había visto en el referido oficio nada de ofensivo si V.S., se hubiera limitado a transcribirlo sin reflexiones propias; pero como hace V.S. entender que duda mucho quiera seguir esta población consecuente con el acta levantada el 20 de diciembre del año pasado, ha sorprendido a esta Corporación ese lenguaje en boca de un funcionario que lo es en virtud de la revolución, por un nombramiento del Sr. Gobernador del Estado de Tamaulipas y cuando los deseos de estos pueblos y los deseos de V.S. manifestados repetidas veces han sido los de erección de un territorio compuesto de este Distrito y el de Tampico de Veracruz, pues así verá realizadas todas las esperanzas de mejoría y progreso porque hace tiempo ha suspirado, la apertura de este puerto al comercio de altura lo cual repetidas veces se ha opuesto la legislatura de Puebla y otras mejoras que no tratamos de enumerar en la contestación que nos ocupa. El ayuntamiento cree que su conducta hasta ahora no ha tenido nada de equívoca para que se le sospeche capaz de una defección como lo sería una vuelta sin condiciones que haría estériles los sacrificios del pueblo pues una vuelta a Puebla querría decir la puesta en vigor la contribución civil, la reposición en sus destinos de funcionarios que han defraudado los fondos públicos y han dejado un funesto recuerdo por su manejo depravado, que la legislatura del Estado seguiría abogando por la clausura de este puerto como otras veces lo ha hecho. En fin Sr. Prefecto, que de lo que se trataba era entregar maniatado al pueblo en manos de sus gobernantes para congraciarse su favor desentendiéndose de sus exigencias para hacer más fácil su sumisión y hacer un mérito de una traición para quedar bien puestos y tal vez obtener en cambio destinos o elogios que degradarían al que los recibiese. El ayuntamiento ha recibido su misión del pueblo y al pueblo tiene que darle cuenta de su manejo, él no ha comprendido que la cuestión es de quedar bien a poca costa, pues en eso no conseguiríamos más que mantener unos puestos que seríamos indignos de ocupar; firme de Corporación en el cumplimiento de las obligaciones que su nombramiento popular le impone, sabe muy bien que no hay lugar a duda en la línea de conducta que tiene que seguir y que sólo el deber nunca yerra ni el honor da lugar a vacilaciones, está resuelto a sacrificarse si así lo exigen los intereses confiados a su cuidado. Por lo que respecta a los recursos con que contamos, el ayuntamiento no aceptará la responsabilidad de este paso si no contara con la voluntad de la mayoría de la población; antes de contestar el oficio que nos ocupa juzgó conveniente asociarse a los Jueces de Paz de las manzanas de la población y oír la opinión de los funcionarios y personas influyentes comprometidas en la revolución, y todas han aprobado su conducta. Cuenta, pues, con el apoyo del pueblo y cuenta con la aprobación de la gente sensata y su propia conciencia. Ve con dolor que al paso que se le dice diga los recursos con que cuenta para llevar al cabo su propósito, se dilapidan los fondos municipales reunidos a costa de asiduos trabajos y una rigurosa economía, en pagar soldados para reducir a mano armada pueblos que necesitan ser bien administrados y no sojuzgados. Tuxpan cuenta además con el apoyo de sus hijos con el de fuerzas de fuera que han jurado correr la misma suerte, pero este recurso lo deja para defenderse contra los que se titulan sus hermanos, dado el caso que lo dudamos, de que Puebla quiera hacer uso de la fuerza para volver a su dominio a este Departamento. El Ayuntamiento vería la invasión del Distrito y los males que esto puede ocasionar como una calamidad pública que no estaba en su arbitrio remediar; así como reprobaría este paso si tuviera efecto, reprueba el paso de V.S., con Chicontepec. Aquel pueblo lo mismo que éste tiene males que remediar, y más haría una comisión pacífica que oyera esas necesidades y viera el medio de remediarlas que no el hacer uso de la fuerza, pues a los corazones independientes les repugna el ser violentados, y lo mismo haría Puebla con –Tuxpan si mandara fuerzas superiores y éstas fueran victoriosas, ¿qué haría Tuxpan con Chicontepec si triunfa allí?; serían dueños de escombros obligados a mantener una guarnición en cada pueblo. Desaprobamos una y otra invasión, lo demás denotaría egoísmo e inconsecuencia. Tuxpan desea la formación de un territorio con Tampico de Veracruz para lo que ha hecho su representación al congreso general, pero si Puebla desea la reincorporación de Tuxpan a su Estado, sobran hombres patriotas en aquella capital que se presten a ser miembros de una comisión que venga a informarse de las quejas tantas veces desatendidas de los pueblos y sus fundamentos. Es fácil poner una mordaza en la boca de un hombre que pide pan ¿no sería más humano proporcionarle trabajo para que él busque su subsistencia con honradez? Ha pasado el tiempo de la violencia y ha entrado el de la convicción, ya no es éste el siglo del derecho divino sino de los derechos de los hombres.”
Este dictamen, que sacrificó Llorente de sedicioso y “lleno de los dislates y sarcasmos más punibles”, fue transcrito al gobierno poblano, quien contestó al perfecto ya citado que el gobernador D. Cosme Furiong se había enterado con profundo desagrado de la actitud asumida por los munícipes tuxpeños, pues que sabía a no dudarlo que tales deseos no eran los del vecindario y mucho menos los de los otros pueblos que formaban el departamento, dado que Chicontepec ya había vuelto a reincorporarse al Estado; que el gobierno bien podría desplegar todos sus recursos para someter a los desafectos y conservar la integridad del territorio del Estado; pero que estando persuadido que todas las resistencias nacían de los agitadores de Ozuluama, ejercida en la villa por el síndico municipal Manuel Núñez, y considerando que ellas cederían a la sola notificación de que la voluntad del Supremo Magistrado a quien la nación confiaba el restablecimiento del orden era el que las cosas volvieran al estado que tenían antes de la revolución, le prevenía volviera a encargarse de la prefectura, que había entregado provisionalmente en manos de D. José María Sánchez, y requiriera al ayuntamiento y demás opositores al pronto y puntual cumplimiento de lo estatuído en las Bases, en el concepto de que si el ayuntamiento o cualquiera de sus individuos rehusara el cumplimiento de esta disposición fuere destituido de su puesto.

Como quiera que tal disposición fuese aprobada por Santa Anna, quien ordenó al gobernador de Puebla que con toda la energía propia de su carácter apoyara la reincorporación de Tuxpan al Estado de su mando, al mismo tiempo que se reemplazó al comandante militar Hernández por el coronel de reconocida y recalcitrante filiación Santanista, Sebastián Moro del Moral, las cosas volvieron a su estado normal.

Sin embargo, con fecha 1º de diciembre de 1853 expidió Santa Anna un decreto en el que concedía la agregación de Tuxpan a Veracruz.

“Artículo 1º.- El distrito de Tuxpan con todos los pueblos contenidos en su comprensión, pertenecerá en lo adelante, tanto en lo civil como en lo político, al Departamento de Veracruz, formando parte de su territorio.
Artículo 2º.- El gobernador de dicho Departamento y el de Puebla, dictarán las providencias convenientes para que queden fijados definitivamente sus límites respectivos, supuesta la alteración territorial que induce el artículo anterior.”

FUENTE MANUEL B. TRENS.
HISTORIA DE VERACRUZ.

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