"Una ventana abierta a la historia y cultura de Tuxpan, Ver."

lunes, 9 de julio de 2018

Los fabulosos años treinta

ESCRIBE: SALVADOR HERNANDEZ GARCIA
CRONISTA DE LA CIUDAD

Se insiste, se reitera y se ratifica; no había hambre, pues, o cuando menos no se notaba, y hasta el más humilde prójimo comía con manteca y... ¿El aceite vegetal? ¡Bah!. Ese lubricante solamente era utilizado como combustible. particularmente por aquellas animas que presumían de ser católicos, apostólicos y Romanos, quienes por una devota costumbre fabricaban veladoras caseras utilizando para el efecto un vaso grueso, de fondo nalgón, el que colmaban de agua para acto seguido incluir en su superficie una generosa derrama de aceite vegetal, y sobre de ella colocaban un flotador de corcho cuya mecha central era encendida, y esa veladora doméstica tenia por destino perpetuarse lo necesario para rendirle devoción a San Martin Caballero, siempre tan taquillero como indulgente, o de perdida al gachupincito, Santo Nino de Atocha. 

En su caso los párvulos que ocasionalmente delinquían “Yéndose de Pelucas”, tenían la sana diversión de tirarse boca abajo sobre la borda de las embarcaciones ancladas en los ‘muelles, para observar las piruetas anfibias que realizaban los cardúmenes de mojarras, sargos y parguetillos, bajo las medias aguas de la clara superficie ribereña de un rio Tuxpan aún no contaminado. En las cocinas porteñas, los bagres, roncos, lebrancas y gurrubatas, en la escala nutricional se consideraban de la tercera división y solamente eran usadas como carnada. El robalo era tan abundante, que hasta solía fisgarse y en dicho operativo se destacaba un modesto pescador de nombre Flavio, al que apodaban la “culebra”, quien por lo menos fisgaba una docena diaria. 

Pero en esa materia marisquera, mención especial y aparte, merece el por aquel entonces muy humilde crustáceo ranchero de rio arriba, conocido con su nombre original de ACAMAYA. Esta variedad era producto e hija del arroyo, aún no obtenía su pedigree como LANGOSTINO, y era la base de un platillo común y corriente que se procesaba y se consumía en sancocho en las mesas porteñas. Su velo ceremonial era un atole de masa condimentada llamada guatape y por estola se' cubría con senda rama de epazote, y éste platillo no faltaba en casa alguna, por “jodidos” que pudieran estar sus moradores. 

Lejos, pero muy lejos, estaban aquellas acamayas de antaño, de imaginarse, si así hubieran podido hacerlo, de que en el futuro su descendencia lubricaría sus axilas con aceite de olivo virgen o mantequilla Australiana; tampoco su blindaje cascareo sabia de la tersura del mojo de ajo, ni por otra parte se maquillaba al gratín con queso Manchego, ni mucho menos refrescaba su entorno con la escarcha y lentejuela frígida del hielo frappé, para ofrecerse a la Termidor. ¡VAYA EPOCA DE ORO, LA DEL ORO VERDE! “La Pobreza Extrema” le hacia los mandados a los Tuxpeños de aquella época, y todavía éstos “Le daban 20, las malas y la salida” a la tan mentada pobreza extrema. 

Eran los tiempos en que los vapores “LIDIA” y “COPAN”, apenas si se daban abasto transportando hacia el exterior del Puerto los productos locales de exportación. Todavía no se inventaban los intermediarios y el campo producía, además del plátano Roatán, otras variedades vegetales, tales como la caña de azúcar, maíz, frijol, chiles, especies, chicle, zapupe, vainilla, frutales, verduras, palo de tinte, palmilla, zarza-parrilla y derivados como maderas preciosas labradas, aguardientes, conservas y la más variada especie de pescados y mariscos. 

La navegación de cabotaje sobre el litoral costero, Tampico-Tuxpan-Veracruz, lo realizaban los Pailebots “EL DANTE”, “EL PERSEVERANCIA” y el “RUIZ CANO”. Este Ultimo propiedad del ramador local d. Juan Cano y de los hermanos Juan y Nemesio Ruiz, éstos últimos, a la sazón ya habían mandado a construir (1922) el GRAN HOTEL PEREDA. 

Y en uno de esos pailebots, precisamente, hizo su arribo a Tuxpan -donde llegó para quedarse. Como las canciones viejas desde su solar nativo jarocho de Veracruz Puerto, un por entonces jovenazo de prominente apéndice nasal, -de nombre Domingo Sosa villar, quien por equipaje solo se acompañaba con un instrumento musical conocido como “Tresillo”, con el cual conquisto Tuxpan, ya es de imaginarse si hubiera llegado con arpa. (Saludos compadre). 

La escuela de instrucción Primaria de moda era la Cantonal, “Miguel Lerdo de Tejada”, entre cuyos alumnos se distinguieron Enrique Rodríguez Cano y Jesús Reyes Heroles, y a esas alturas ya la sociedad civil organizada daba los primeros pasos para constituir la Escuela Secundaria y de Bachilleres, hoy en día conocido como la “Manuel C. Tello”, y de la misma egresaron, entre otros Tuxpeños que se destacaron en sus respectivas áreas, el cardiólogo Abdo Bisteni Chahín, el jurisconsulto, Pericles“ Namorado Urrutia, el ‘Almirante Eduardo Bache Lorenzo y un gran número de personajes. 

A Pepe Bache quien con el tiempo se destacó como un gran beisbolista en las Ligas Triple “A” de los E.U.A., la Mexicana y la del Pacífico, en cuyos equipos gano 7 campeonatos de Liga y uno personal Bateo, en aquellos tiempos ya le había salido el bigote y tenía. su cartilla liberada...En los salones de la B. y H. Junta de Caridad y Pavimentación organizadora de los más “rumbosos” bailes populares, echaban chispas los mano a mano musicales que libraban las grandes bandas locales de “Chico Panza” y de Lamberto G. rosales. El Quiosco del Parque Reforma, todavía se consideraba como patrimonio Público y era el escenario en el cual la Banda Municipal daba retretas y serenatas las noches de los jueves y domingos, en tanto que en galeras improvisadas al aire libre sobre determinada superficie del Parque, se jugaba diariamente, por las tardes, la lotería de cartones y... ¢Qué se puede comentar acerca de los bailazos dominicales organizados por .la. B. y H. Junta de C. y P.?. En ellos se destacaban como aventajados (y anos después avejentados) discípulos de la Musa Terpsícore, los galanes de bulbos (Todavía no se inventaban los Chips) Gustavo Galindo y el “'Chory” Del Ángel, quienes al ritmo de blues lento y cachondon, ponían de moda su estilacho que bautizaron como “La caída de las hojas”.

Por aquel tiempo así mismo se integró el “Comité Central Pro Carretera Tuxpan México y Tuxpan-Tampico, destacando en éste propósito las dirigencias y representaciones de todas las organizaciones cívicas-sociales, incluyendo las logias y sociedad Mutualistas de la localidad, distinguiéndose en ello las entusiastas damitas integrantes del “CLUB F EMENIL ACCION”, entre quienes pueden mencionarse a Juanita Heroles (Después de Reyes), maestras Marina Camacho, Petra Gamundi, lnés Salas Villagómez, Armantina Basáñez, Lucha Fano, las “Cuatas” Chao, “La Chata” Maraboto, etc. por esos días arribo a Tuxpan en donde se avecindo en definitiva, el todavía joven galanazo, pedro Hernández Maldonado, patriarca de la familia Banamex, quien con el tiempo habría de destacarse en el ramo de la agricultura en la especialidad de la citricultura, y un hecho singular ocurrió un día primero de Octubre del año de 1933, cuando el Pueblo en masa tomo el Palacio Municipal y depuso al Presidente, un abusivo e intolerante Gobernante de nombre Eduardo F. Garrido, a quien monto en un burro embadurnado de engrudo, para acto seguido constituir una Junta de Administración Civil, integrada, por consenso popular, por los señores León Pancardo, como Presidente, Emilio I. de la Huerta Rosales, como Sindico y José Fernández Gómez, como Tesorero. 

¿Problemas por la delincuencia organizada?... ¡Puras pamplinas! Ese flagelo le fue ajeno al Tuxpan de los fabulosos años treinta. Con guante de seda y puño de hierro. El General Divisionario, D. Juan Soto Lara, Comandante de la 19 Zona Militar, “pacífico” la convulsa región Huasteca, apoyado eficazmente por la enguantada “mano negra” del legendario Capitán Severiano Ojeda, a quien escasas se le hacían las higueras y las ceibas de la periferia para colgar a los “malosos”, sin formación de causa, como piñatas, a quienes les adornaba el pecho con sendos mensajes preventivos en los que se leía: “El que los baje, sube”. De éste militar que hizo limpia de bandoleros y matones de la región Huasteca, lo identifica Sinesio Capitanacho como “Era Severiano Ojeda un Capitán del Ejército Mexicano. Que disfrazaba a la reciedumbre de su carácter con su trato personal afable. Tendría unos 45 años de edad, era delgado, alto, moreno, siempre se le veía con el puro en la boca y con su mano derecha ocasionalmente enguantada, cuando tenía que “Chambear”, quede la referencia para la anécdota. 

La tradicional calidad de la óptima carpintería de ribera que se realizaba en los astilleros de Santiago de la Pena, corría a cargo de las Empresas familiares de los Perdomo, Pulido y Rangel, y en ellos fueron fabricadas las mayoría de las embarcaciones que navegaban ya fuera rio arriba, hasta Tumbadero, 0 en dirección opuesta, hasta Tamiahua y a la ribera de Tampico, a través del canal interior de navegación Tampamachoco-Tamiahua Horcones-El Chijol-Mojarras. Y en ese orden lo hacían “La Magnolia”, “La Teresa”, “La María del Carmen”, “La Rubia”, “La Alicia”, “La Marina” y hacia la otra parte, navegaban “La Josefina” y la “Alondra”, así como para Tampico lo hacía “La Reyna” y la “Socorro”.  

Por ese tiempo el joven Fausto Vega Santander se daba de alta como cadete en la Escuela Militar de Aviación, de Zapopan, Jalisco, y aquí, en el patio, José Fernández Gómez hacia sus padrinos como dirigente sindical, al frente de la recién constituida “UNIÓN DE CLASIFICADORES, MANIOBRISTAS CHECADORES Y CORTARABOS DE PLATANO”, producto que dicho sea de paso, después de ser transportado desde las comunidades ribereñas de donde Rio arriba se producía, era conducido en los estables lanchones cuadrados conocidos como “alijos”, (de donde procede la palabra alijadores) a mar abierto, hasta los bajos de Tuxpan, lugar en el cual fondeaban los vapores marítimos cargueros, que una vez cargados con el “ORO VERDE", lo transportaban hasta los puertos costeros del vecino Pals norteño, y a mayor abundamiento de su destino vale citar que cuando no podía hacerse éste traspaleo por causa de los nortes y el plátano se “acocoyaba o maduraba, no le quedaba más opción a los exportadores que regalarlo a quien lo quisiera, de manera que... ¿CUAL CRISIS?. 

En el terreno deportivo, periódicamente la Colonia Española residente en Tuxpan patrocinaba Torneos relámpagos de FootBall, entre los equipos locales “Alas”, “Cafelina”, “Moctezuma”, y “Libertad”. Se jugaba en el Campo “Damián Carmona”, ubicado en parte de los terrenos en donde actualmente se celebran las “Ferias de Tuxpan”. En ese mismo campo se desarrollaban partidos de Base-Ball regional. El tema representativo de Tuxpan era dirigido por el joven D. Rafael Reyna Vázquez. 

Un amplio sector de la sociedad civil de todas clases, le dedicaba amplios espacios a las actividades culturales, principiando por el hecho de que sin excepción alguna en todos los planteles escolares de educación primaria Municipales, tenía lugar un acto cívico en las mañanas de todos los días lunes del año lectivo, en el cual el alumnado cantaba el Himno local ¡OH TUXPAN BELLO! En otro caso el “CUADRO Artístico TUXPEÑO”, integrado por artistas aficionados locales. Además de organizar “Veladas Artístico Literarias”, montaba obras teatrales y organizaba funciones de opereta, en el “TEATRO-ClNE ALVAREZ”. Así mismo se organizaban certámenes y concursos de poesía, oratoria y literatura, en los cuales surgen valores que sucesivamente trascenderían el ámbito local y se proyectarían en el exterior, como fueron los casos de los poetas y escritores, Manuel Maples Arce, Magda Mabarak Pancardo, Francisco Rosas Tenorio (por cierto autor del Himno a Tuxpan), al lado de ellos no desmerecieron los poetas Gustavo Morales Trujillo, Ángel Saqui del Angel (GALAN EQUIS), Rafael Sánchez Escobar, Antonio Ramírez Jonguitud, Prof. José L. Garizurieta, quienes además de practicar el periodismo, también incursionaron en la actividad política. También destacaron en el ramo de la poesía, José V. Garamendi, Pio Gutiérrez Sánchez, Enrique Galindo, Néstor Zamora, Racial de Lugo y varios más. La “Carpa Josefina” por su parte realizaba su temporada .anual instalándose en el solar frontero al GRAN HOTEL DRAYTON (Hoy en día Hotel Huasteco), destacándose en los Sketchs y vodebiles, el comico “CHUPAMIRTO”, quien personificaba a “un humorista peladito de barrio”, quien muchos anos después alcanzaría fama mundial como CANTINFLAS. 

El Gobierno Federal le concedió tanta importancia al auge del plátano Roatán, que con el objeto de apoyar su producción y comercialización hacia el exterior, ordeno el establecimiento en Tuxpan del “Banco Platanero de la Huasteca Veracruzana, SA”. Dicha institución fue inaugurada y entro en funciones el 3 de Diciembre de 1933. Asistió como representante del Primer Mandatario de la Nación, el C. Lic. Primo Villa Michel, Secretario de la Economía Nacional. Por esa misma fecha la Compañía Noruega “WEINBERGER BANANA COMPANY”, con sede en New Orleans, La. E.U.A., establece un “Servicio Semanario de carga y pasaje “Entre Tuxpan, Veracruz y New Orleans o viceversa” siendo su precio de 25 dólares o su equivalente en moneda Nacional por viaje sencillo o de 45 dólares por viaje redondo, a bordo del vapor Noruego “ANDERSON”. 

Se editaban en Tuxpan los semanarios “La Razón”, “La palabra”, “Nueva Era” y destacaba entre ello “EL PUERTO”, editado y dirigido por el caballeroso y honesto luchador social, el impresor D. José “El Ché” Pancardo Malerva, quien por esos años se significó como fundador del Partido de Acción Nacional. 

Ese era a grandes rasgos el cuadro general del Tuxpan antañón de los fabulosos años treinta. Pero en ese tiempo ser grillo no era fácil...;Que val, solo que ocurre que a éstas alturas la falta de espacio me obliga a dejar pendiente para otra ocasión la histórica anécdota que registra los hechos ocurridos cuando resulto electo, como Diputado Federal por Tuxpan, nada menos que Don Adolfo Ruiz Cortinez.

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