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lunes, 6 de agosto de 2018

Origen y Evolución de las Juntas de Mejoramiento Moral, Cívico y Material

  Por: Salvador Hernández García 
Cronista de la Ciudad


       Está históricamente comprobado que el origen de éste tipo de Instituciones será íntimamente ligado con Tuxpan, y con el Expresidente de la República Mexicana, Don Adolfo Ruiz Cortines, a partir de que éste personaje representó a Tuxpan en el Congreso de la Unión como Diputado Federal por éste Distrito, en la década de los años 30, he aquí la historia. 

        A finales del primer cuarto del pasado siglo XX, la ciudad portuaria de Tuxpan muy a pesar del intenso movimiento que como tal sostenía, tanto en la altura, como de cabotaje y fluvial, presentaba un aspecto un tanto deprimente; sus sinuosas calles, que más bien eran estrechos callejones, polvorientos en el estío y lodosos e intransitables en temporadas de lluvia, le sugería una imagen de “rancho grande”. 

Equilibrándose precariamente entre los faldones de los cerros circundantes y las calles serpenteantes, se alzaban las viejas casonas “de 2, 3 y hasta de 4 aguas con su rojo techado de teja Marsellesa”, destacándose entre sus más avanzadas construcciones los edificios que albergaban a los Teatros “Variedades”, “Lázaro” y “Alvarez”, así como el recién construido “Gran Hotel Pereda” cuya obra civil fue ejecutada por el Ingeniero Rafael Palomba, por encargo de las hermanas Toledo, con Capital de los hermanos Nemesio y Juan Ruiz. 

El bucólico paisaje reflejaba diariamente la indigencia física de la ciudad porteña en el turbio espejo de un río periódicamente “enchapoptado”, y cuyo rústico marco lo constituía la vecina congregación, río de por medio, de Santiago de la Peña. 

Por aquel entonces Tuxpan no contaba con la más mínima infraestructura industrial aun cuando si destacaba, como ya quedó expresado, por intenso movimiento portuario en todos sus niveles. A la sazón su población apenas si llegaba a los 20 mil habitantes en el área urbana, y salvo esporádicos e insignificantes intentos por actualizar su infraestructura, no se manifestaba un intento serio en ese sentido por falta de organización sobre el particular. 

Principiaba el año de 1926 cuando varios inquietos ciudadanos provenientes de las diversas clases sociales de la localidad y en representación de la gran mayoría de las diferencias agrupaciones civiles organizadas, al incidir en el denominador común de que el despunte de Tuxpan como puerto deberían de ser congruentes con la urbanización integral de la ciudad, tras sostener numerosas reuniones previas y deliberaciones, tomaron el acuerdo de reunir, en un solo todo, a la gran energía dispersa en Juntas vecinales, comités y patronatos que si bien participaban en la promoción y ejecución de diversas obras de asistencia social, ello lo hacían de manera empírica, sin programa alguno, lo cual causaban una situación anárquica que amenguaba el esfuerzo. 

Ante esta realidad y tan pronto como se contó con la aprobación general de los representantes de los grupos organizados y demás simpatizantes, y de que por otra parte así mismo se obtuvo el beneplácito de las autoridades civiles y militares, representadas en lo último por el General Alberto Zuno Hernández, comandante del  48 batallón, quedó constituida con todas las de la Ley una Institución de Beneficencia, Caridad, Servicio Social y Asistencia Pública, a la cual se le denominó HONORABLE JUNTA DE CARIDAD Y PAVIMENTACION, misma que, años después y por méritos propios, mediante un Decreto emitido por el Gobierno del Estado de Veracruz, fue declarada como BENEMERITA, y aquí se inicia la Historia. 

La junta contaba con más capital  que el entusiasmo y vocación del servicio de sus integrantes para llevar a cabo su programa y proyectos pero el incentivo de partir de cero les fortaleció el ánimo para allegarse fondos económicos para emprender  lo que a la postre se traduciría en su magna obra social que se desarrolló en beneficio de Tuxpan, y tales recursos los obtuvieron administrando una lotería de cartones, organizando bailes populares presentando funciones de teatro, cine y todo tipo de espectáculos, tales como puestas en escena de conciertos organizando carnavales y fiestas patronales, cuyas concesiones les fueron concedidas por la autoridades locales, como consecuencia de que sus utilidades eran utilizadas en todo tipo de materiales y  sociales realizadas en beneficio de la colectividad. 

Al cabo de 5 años de intensa actividad de ésta Junta que contó con todo el respaldo de la ciudadanía y de Pueblo Tuxpeño en lo general, la Honorable Junta de Caridad y Pavimentación presentó el siguiente resultado:

Pavimentación y embanquetado de la Calle M. Hidalgo, a partir de la calle H. Galeana hasta Corregidora y el Parque de la Reforma, para proseguir esta obra material por toda la calle B. Juárez, hasta su confluencia, con la calle Genaro Rodríguez, cuyas superficies correspondientes fueron de 6 mil 105 metros cuadrados en conjunto, con un costo de 24 mil 416 pesos 61 centavos; se remozo el parque de la Reforma o Benito Juárez al cual se le dotó de 50 bancas de madera y acero, así como de 24 luminarias, construyéndose además un kiosco central en cuyo espacio actuaba los jueves y domingos por las tardes, la Banda Municipal, pavimentó el circuito del Parque Hidalgo al cual también dotó de luminarias; cooperó con tres mil pesos para la construcción del Puente de Tenechaco; embovedó la zanja que longitudinalmente atravesaba la calle Melchor Ocampo y pavimentó su superficie y embanquetó la calle Morelos, González Ortega, I. Allende, Genaro Rodríguez, 5 de Febrero y V. Guerrero; construyó los sanitarios del local que ocupaba la unidad de salubridad; otorgó frecuentes donativos al Hospital Civil “Benito Juárez”; construyó las gradas y tribunas del Parque Deportivo “Alvaro Obregón”; construyó el embarcadero  para las lanchas que realizaban el servicio de carga y pasaje hacia Tampico, Tamiahua y Congregaciones ribereñas, cooperó para el mantenimiento de los caminos vecinales Tuxpan-La Barra, Tuxpan-Alamo, e inclusive compró una propiedad sobre la calle Corregidora, a un costado del Parque de la Reforma en donde construyó un edificio para ocuparlo como su propio domicilio, mismo que con el tiempo, y al desaparecer ésta benemérita Institución, pasó a formar parte del patrimonio público del pueblo de Tuxpan, en cuyo espacio se encuentra en la actividad el Museo de Antropología y la Biblioteca Municipal. 
  Tal fue la actividad que desarrolló aquel progresista grupo de Tuxpeños que canalizaron sus inquietudes de progreso a través de la BENEMERITA Y HONORABLE JUNTA DE CARIDAD Y PAVIMENTACION, sobre la cual cabe destacar que en la ocasión en que después de 5 años de intenso trabajo presentó su informe al Pueblo de Tuxpan, lo hizo al tenor siguiente:

Cuando se manejan fondos provenientes de la colectividad social, la mejor forma de fijar responsabilidades a quienes los manejan y el mejor estímulo para motivar al contribuyente, es la comunicación de las inversiones dadas a dichos fondos en forma sencilla, amplia y exacta. Nuestra cuentas dicen claramente como se invirtieron los fondos  de ésta colectividad y  para mejor tranquilidad y satisfacción de esta junta, suplicamos al público que investigue en la forma que crea conveniente la exactitud de nuestras inversiones. Creemos responde: sin rodeos y sin escrúpulos de ninguna especie, a toda las dudas que con buena fe pudieran surgir en el público, el cual luego tienen derecho a vigilar nuestras actividades que, no por ser de absoluta espontaneidad y estar encaminadas al mejoramiento general, dejan de ser significarnos responsabilidades y obligaciones”. 

A esas altura y por coincidencia Don Adolfo Ruiz Cortines se desempeñaba como diputado federal por el Distrito de Tuxpan, y según testimonios que en su oportunidad  obtuvo este columnista de personas que les tocó vivir en aquella época, y que en su caso ocuparon destacados cargos en la función pública y en las tareas de Gobierno, como lo fueron el Ex Alcalde de Tuxpan Don Pedro M. Meléndez (+) y el Ex Diputado Federal, Don Antonio Pulido Cobos (+), personas que fueron muy cercanas a Don Adolfo (Pulido Cobos fue, por cierto, suplente como diputado del citado don Adolfo), aseguraron que el citado personaje le tenía muy impresionado las actividades de la mencionada BENEMÉRITA Y HONORABLE JUNTA DE CARIDAD Y PAVIMENTACIÓN, la cual, con la participación y solidaridad de Pueblo de Pueblo de Tuxpan que lo hizo sin regateos, demostró  con hechos que cuando los fondos públicos se manejan con honestidad, claridad y transparencia, se puede contar con el respaldo y la participación ciudadana, y a tal respecto cabe citar el lema de la H.  y B. Junta que señala… ESTA ES LA OBRA DE UN PUEBLO QUE ASPIRA A SU GRANDEZA. 
Durante los 30 años del Gobierno del Gral. Porfirio Díaz, fueron establecidas y puestas a funcionar las llamadas “Juntas Auxiliares de Colaboración Vecinal”, caracterizándose estas por entronizar en la vida comunal a la élites sociales que por derecho a rango se adjudicaron el papel de promotores de empresas exclusivamente materiales o pseudo-filantrópicas, correspondiendo a una expresión del caciquismo Nacional en todas sus esferas y de un decantado progreso material que privilegiaba las obras de ornato y la de embellecimiento a las de auténtico sentido social. 

Con el discurrir del tiempo tuvo lugar el movimiento armado revolucionario y en esa telúrica etapa que duró 7 años, este tipo de Juntas cesaron en sus funciones al desaparecer el motivo por el cual fueron creadas. 

Tiempo después, cuando los constituyentes de Querétaro establecieron la bases (1917) del Municipio Libre, éstas Juntas a la sazón llamadas “Juntas Vecinales” volvieron a funcionar con propósitos más claros de servicio social empero carecían de la reglamentación y normatividad correspondiente que uniformara sus actividades, razón por la cual cada una de ellas funcionaba de acuerdo al criterio de sus integrantes según advirtieran las necesidades al solventar, y siendo ésta la situación, fue cuando en el año de 1926 se creó en Tuxpan la Honorable Junta de Caridad y Pavimentación, la cual a diferencia de las Juntas Vecinales de la Entidad Veracruzana y de las demás del País, elaboró sus propios estatutos y rigió sus acciones con una avanzada normatividad que le redituó exitosos resultados en sus primeros 5 años de existencia (tal como quedó consignado en el antecedente), por lo que no resultó extraño observar que otras Juntas Vecinales Veracruzanas imitaran su ejemplo, y que a su vez el por aquel entonces Diputado Federal por Tuxpan Don Adolfo Ruiz Cortínes, según testimonios dignos de crédito, quedó gratamente impresionado por la forma en que desarrollaba sus actividades en beneficio de la Sociedad, la H. Junta de Caridad y Pavimentación de Tuxpan, así como de sus fructíferos resultados.

Ya fungiendo con Adolfo Ruiz Cortínes como Gobernador del estado de Veracruz-Llave , años mas tarde, haciendo referencia a las Juntas Vecinales, aclaró: “Debemos despertar las reservas  morales para el bien del país. Su punto de partida está en éste postulado: El pueblo que posee grandes reservas espirituales y energías suficientes para promover por sí mismo su progreso moral, cívico y material, y lo importante es que esas reservas y esa energía tengan un cauce a través del cual todos los ciudadanos luchen por este triple mejoramiento. Este cauce lo dirán las propias juntas que se crearán para éstos fines”. 

Es interesante advertir como en Veracruz, donde se estableció el Primer Ayuntamiento de la América Continental y en donde Venustiano Carranza expidiera el primer Decreto del Municipio Libre, precisamente en Veracruz, también se iniciara coordinadamente el despertar de la conciencia ciudadana para cooperar en las actividades útiles  a la Comunidad  dentro de la Vida Municipal. 
Fue así como para imprimir un nuevo espíritu a la colaboración vecinal, don Adolfo Ruiz Cortínes, siendo Gobernador del Estado, expidió la circular número 24 de fecha 2 de abril de 1945, que sentó las bases para construir la: Juntas Estatales de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, dependientes en su caso del Departamento de Gobernación. 

Desde su mensaje dirigido al Pueblo Veracruzano con motivo de toma de posesión, don Adolfo Ruiz Cortínes había expresado el propósito de que se estableciesen en Veracruz las juntas de mejoramiento, y a tal respecto manifestó: “Que no lo sean solo de obra materiales, sino también de elevación en moral y en lo cívico; ya que nadie puede ocultarse que si es importante satisfacer las necesidades de orden material que existen, reviste mayor trascendencia  la atención de los aspectos moral y cívico, de los que depende de manera principal, - la buena marcha de la vida colectiva”. 

Al crearse en Veracruz las Juntas de Mejoramiento, por la citad circular del 2 de abril  de 1945, quedaron precisadas sus finalidades que fueron la de elevar y dignificar la conducta del individuo, luchando contra el vicio, fomentando diversas sanas, espíritu de solidaridad, atención a la infancia y centros de cultura y orientación vocacional. 

En el aspecto cívico se perseguía el fin de divulgar una noción clara de los deberes del ciudadano, sobre el papel de la familia, como base de la sociedad y se estimulaba el culto a  los héroes y el amor a la bandera, para fortalecer el sentimiento de Nacionalidad y la identificación con el solar nativo, y en éste sentido incluso Tuxpan tenía su propio  Himno que se entonaba durante los periodos lectivos las mañanas de los días lunes en todas las escuelas  y planteles escolares de este Municipio. 

Pero retomando el tema. En cuanto al aspecto material, se procura impulsar la ejecución de obras que, funcionalmente, armonizarán con los propósitos morales y cívicos, o sea, dando preferencia a la edificación de escuelas, caminos y hospitales. 

Estas juntas, creadas para beneficio colectivo, se integraron con personas de todas las clases sociales, entre las más caracterizadas en atención a su actividad, honradas y espíritu cívico, sin que percibiesen retribución alguna, se trataba de organizaciones apolíticas, sin autoridad municipal, pero dirigidas a un mismo fin: El mejoramiento  de la comunidad a través de la colaboración vecinal del Municipio. 

De esta manera se buscó la cooperación de la iniciativa privada para la realización de programas profundamente constructivos y patrióticos, de lo que pronto se obtuvieron frutos, tales como la mayor extensión de la campaña de alfabetización de los municipios, la multiplicación de instituciones de asistencia social, la lucha contra el alcoholismo, las actividades de reforestación y  el respeto de la naturaleza, el incremento de los deportes, y sobre todo la participación de la ciudadanía de la construcción de las obras materiales, que a diferencia de la actual generación ciudadana, no pedían nada sino que todo lo daban. 

Cinco años después y partiendo de la consideración de que el funcionamiento de la Juntas de Mejoramiento Moral, Cívico y Material había puesto de manifiesto el acierto de haber sido concebidas, y que ello ameritaba que su existencia quedase regulada por una normatividad de carácter legal, siendo Gobernador de Veracruz el Lic. Angel Carbajal, expidió la Ley de Juntas de Mejoramiento el 30 de agosto de 1950, exponiendo el siguiente criterio en relación con ello. 

“Es satisfactorio reconocer la trascendental elevación cívica y moral de la familia Veracruzana; el cumplimiento a los ordenamientos jurídicos vigentes; la solemne conmemoración de las fechas históricas como un tributo a nuestros héroe; la disminución de actividades di lectivas; la eficiencia de las campañas de alfabetización, el culto permanente de la vegetación y cuerpos de agua, la construcción de escuelas, hospitales y caminos vecinales, y otras muchas actividades no menos importantes”.

La experiencia obtenida como el ensayo Veracruzano al respecto de la participación desinteresada de la ciudadanía en este tipo de actividades de genuina asistencia social, mas tarde habría de proyectarse como un camino para despertar la voluntaria colaboración vecinal en toda la extensión de la República Mexicana, y fue así como de acuerdo con esa impronta, siendo Presidente de México, Don Adolfo Ruiz Cortines, acordó el establecimiento de éstas Juntas de Mejoramiento en todas las Entidades Federativas y para tal efecto la Secretaría de Gobernación dio a conocer, en 1953, las Normas de Organización de las Juntas de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, que entre cosas señala:

“En cada una de las cabeceras de los Municipios, en las demás localidades de éstos en que sea posible, así como  en la Capital y Delegaciones del Distrito y Territorios Federales, se integran dichos  organismos, con las finalidades de obtener y encauzar la cooperación de los particulares en los 3 aspectos que su nombre señala, o sea en lo moral, lo cívico y lo material, sin distinción de ideas sociales, política religiosas”.

“En las actividades populosas podrán crearse, a juicio del Gobernador de la Entidad y con las finalidades y modalidades, varios comités por sectores, barrios, colonias, etc. además de la Junta de Mejoramiento, Moral, Cívico y Material del Municipio que coordinará la labores de los diferentes comités y procurará que no se queden sectores o zonas sin el organismo correspondiente”.

Además puntualiza: “Las Juntas deberán allegarse sus propios recursos para el cumplimiento de su funciones (Tal como lo hizo la Benemérita y Honorable Junta de Caridad y Pavimentación  de Tuxpan) mediante colectas, organización de festivales, eventos deportivos, fiestas patronales, y todo tipo de espectáculos populares, aportaciones escolares o cualquiera otra forma lícita que esté a su alcance”.

Para ese efecto los gobiernos Municipales concesionaban a éstas Juntas la titularidad de los festejos tradicionales. 

Tal fue la zaga histórica en su origen y evolución de éstas Juntas de Mejoramiento, las cuales tuvieron sus génesis en Tuxpan, cuando en el año de 1926 un heterogéneo grupo de inquietos ciudadanos tuvieron la feliz idea de integrarse en una Institución Ciudadana para por medio de ella participar afectivamente en el desarrollo de su comunidad, bajo el lema: “ESTA ES LA OBRA DE UN PUEBLO QUE ASPIRA A SU GRANDEZA”. 

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