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lunes, 24 de septiembre de 2018

La zaga histórica de la fundación y desarrollo de la Escuela Secundaria y de Bachilleres “Manuel C. Tello”…

…bajo la óptica de uno de sus alumnos de la primera generación, ABDO BISTENI CHAHIN 

ESCRIBE: SALVADOR HERNANDEZ GARCIA 
CRONISTA DE LA CIUDAD 

De mi archivo particular, he rescatado el presente documento redactado en su oportunidad por el estudiante ABDO BISTENI CHAHIN, hoy en día destacado Doctor en Cardiología a quien le cedo éste espacio. 

“El 3 de Octubre de 1934, el ave emprendió el vuelo. Voló sobre un círculo de llamas gigantescas que le daban calor y fundían el duro hierro de la prisión que, al romper, conquistó el aire y sañuda, aún veía los pérfidos eslabones en sus patas manchadas por el escarlata ardiente de su sangre. Llamas que nacieron del aplauso y rugido de la multitud al escuchar el estruendo del cañón, cuya mecha fue encendida por el Dr. Zoísmo Pérez Castañeda, y el profesor Baltazar Hernández y entre ellos, al disiparse el denso humo, apareció el maestro Manuel C. Tello, y presentado en esa velada del 3 de Octubre de 1934, expuso al abarrotado público que ocupaba hasta el último asiento del “Teatro-Cine Álvarez”, la creación de una Escuela Secundaria. Para esta creación tuvo que luchar intensamente y el 15 de Octubre, en la casa número 13 de la Calle Miguel Hidalgo de la Ciudad de Tuxpan, se inaugura la Secundaria con el comienzo de un curso transitorio, para preparar a la juventud Tuxpeña a recibir los estudios Secundarios”.
“Los verdaderos comienzos de la Escuela Secundaria vinieron con los albores de 1935; abiertas las puertas del Plantel, llegaron a él los alumnos inscritos y el comienzo de clases, figuró el primer curso son dos grupos: el “A” con 45 alumnos y el “B” con 50; 95 almas jóvenes que formaron la gloriosa falange que conquistó el triunfo; 95 anhelos de carrera; 95 corazones que, como hermanos, enlazaron sus latidos, 95 brotes de la naturaleza dados a la enseñanza, 95 escudos para la escuela; ¿pero, que fuera de ella si a la tarea Directora del Profesor Manuel C. Tello, no se hubiera unido la labor pedagógica de él mismo y de otros hombres, verdaderos prohombre, que se hicieron cargo de las cátedras universitarias?, cuya mención honran este escrito. Ellos fueron el Dr. Zózimo Pérez Castañeda, Ingeniero Gabriel Jiménez, Dr. Julio Sosa Flores, Lic. Homero Martínez Azura, Profr. y Lic. Mariano Tagle Aguilar, Profesora Inés Salas Villagómez, Profr. Cándido E. Montiel, Profr. Abdón Mabarak Pancardo y Profr. Mariano Hernández; ellos completaron el honroso cuadro que le dio al pueblo Tuxpeño la Primera Escuela Secundaria y de Bachilleres de la Huasteca Veracruzana”. 

“En Marzo, moldeado en grandes y negras letras, encabeza un periódico un mensaje de cultura la palabra PORVENIR. La tarea pensadora estudiantil encontró su propagación en éste periódico de visita colateral al desarrollo dentro de las aulas por éste medio, mediante el cual se dió a conocer al público lo valioso que resultaba la necesidad de contar con la educación superior”. 

“Los progresos encumbraron la gran obra que, una vez puesta en el carril, corría velozmente por su senda, uniendo el espíritu, la voluntad y el estudio para llevarnos al zenit de su carrera, enriqueciendo los conocimientos, despertando la inteligencia y avivando los sentidos; a éste desarrollo intelectual se unió el físico, con preparación y disciplina. Se esperó el 16 de Septiembre y entre el Parque que lleva el nombre del padre de la Patria y el río Tuxpan, rodeado por el arrullo de notas musicales, ondeó por primera vez la bandera de los alumnos de la Escuela Secundaria, y después de oírlos decir con fuerza de titanes y sentir de Mexicanos: “Juramos defender y honrar hasta la muerte”, parecía tener alas y elevarse al cielo y, bajo su lienzo, rozándoles el rostro, bañándose de caricias como de madres, desfilaron los alumnos bajo ese pendón que defendiera Xicotencatl, Bravo y los héroes de Chapultepec. El Himno Nacional henchía los corazones y las aguas del Río Tuxpan unían su emoción de mil modos y seguramente que querían rugir por su bandera. Nuestro sacro pendón ondeaba más y más gracioso y plasmaba vida al Águila que al desplegar sus alas quería, para continuar su vuelo, aquel velo interrumpido del águila azteca que tiempo ya, herida cayó pero no vencida. También el verde y el rojo, al sentirse cobijados por los rayos del sol matinal, se descomponían en multicolores aureolas de esperanza y amor. En marcha la bandera, tras de ella, demostrando fuerza y vigor, los alumnos de blanca y uniforme vestimenta, como una estela de luz, marchaban guiados por redobles de tambores y agudas notas de cornetas que formaron en su imaginación para crear la perfección de su desfile”. 

“El duro concreto de las calles se sintió herido por el fuerte marchar de la juventud. Los vítores, aplausos y el eterno agitar del pueblo a su bandera, fueron ornamentos que vieron con mil ojos, siguiéndola, rostros femeninos adornados de sonrisas y rostros masculinos vigorosos”. 

“La semilla social pronto germinó entre el elemento estudiantil, al seguir el ejemplo de los padres de familia y formar la “Sociedad de Alumnos”, aparte de que cada uno de los grupos (A y B) constituyeron sus sociedades particulares. La escuela, en general, se puede afirmar que, en su lucha de formación le dedicó todo el año de 1935, debido a que a los problemas naturales que se suscitaban al formarse una Institución de esa categoría, se agregaron los problemas interiores como la falta de catedráticos, la insuficiencia del presupuesto, etc., pero esa labor, tan hábilmente comenzada tuvo la capacidad de resolver esos problemas”. 

“Al siguiente año de 1936, se inscribieron 71 alumnos para el primer curso y 55 para el segundo que en ese año se inició y, en la ardua tarea de enseñanza de los catedráticos antes citados, se unieron los profesores D. Ramón H. Álvarez, Guillermo Galván, Baltasar Reyes y Carolina Álvarez”. 

“Entre las principales acciones de la Escuela resultaron, en primer término: la elección de la Reyna juvenil del Carnaval, que recayó en María Luisa Primera, símbolo de belleza, de juventud y gracia, representando la alegría juvenil de ese feliz artificio llamado carnaval. Resultó enorme el festejo del 10 de mayo, día sublime de la autora de la vida, representante de la ternura, del amor y del regazo. Merece también mención, el autoagasajo de los alumnos del 23 de Mayo con motivo de su día y del 16 de Septiembre en que se eligió a Evita como Srita. Independencia. Cerró con broche de oro, éste año, la primera exposición de trabajos de los alumnos”. 

“1937 llegó y de los 132 alumnos inscritos, 51 correspondieron al primer curso, 47 al segundo y 34 al tercero que al integrarse, completó los 3 cursos de la Escuela Secundaria que siempre se destacó por su rápido e ininterrumpido ascenso, aumentando el personal docente con los Profesores: David Larrañaga, Luis Manuel Tello, Eustasio Rosas, Profras. Rosa María Peruyero y Ana María Peña; los Doctores Carlos Leglisse Caballero y Leandro Fernández, y los Licenciados, Luis G. Reynaud, Gastón Chao Arteaga y Pascual Miravete y Madrazo”. 

“Más adelante la Escuela obtuvo su primer galardón deportivo, al presentar un cuadro de paralelas en el día del deporte. Fue un cuadro humano que se paseó sobre un vehículo rodante, jubiloso y gallardo por las calles de la Ciudad. Tiempo después surgieron de la Escuela más campeones de atletismo, y el 7 de Octubre partió hacia la Ciudad de Durango, el alumno Juan Gómez como Delegado de la Escuela al congreso Estudiantil”. 

“Entre los festejos de ese año, se recuerdan entre otros varios, la triunfal noche del 20 de agosto, en la que los alumnos del Plantel actuaron y presentaron al público la zarzuela: “El Bateo” y en el festival del 12 de Octubre, día de la raza, brotó de los labios de Felipe Llorente, la arenga poética “El hombre futuro de América”. 

“En los albores de 1938, la Escuela vio en ella 63 alumnos, 57 de su primer curso; 48 en el segundo, 38 en el tercero y 20 en el primero de preparatoria. Digamos, el año de 1938 fue testigo mudo pero presente, de ese triunfo que obtuvo el maestro Manuel C. Tello, al unir al agregado Preparatorio al fruto de sus anteriores trabajos que constituyeron la Secundaria, y fue así como todo el Pueblo y Tuxpeño vio delinearse en la fachada de nuestra Escuela, el título de “SECUNDARIA Y PREPARATORIA”, que en un mudo pero elocuente diálogo le decía a la juventud Tuxpeña “¡VENID A MI!”. 

“Los nuevos catedráticos no podían faltar, y ese año fueron: Rubén Uribe, Ing. José Solórzano, Dr. Antonio Ramos Madrazo, Lic. Ignacio L. Robles, Profr. Isidro Capitanachi, Ing. Fernando González, Profr. N. K. Harmor, Lic. Ana Cleo Jiménez A. y Dr. Habib A. Kaim, pero entre las mieles del triunfo suelen producirse amargas hieles y el fatídico 31 de Enero de 1938, a las 2 horas con 45 minutos de la tarde, falleció por mano asesina, el Profr. David Larrañaga, y quien le conoció, siempre al recordarlo tendrá que maldecir esa odiosa hora de enero y al alevoso asesino. La muerte del Profr. Larrañaga restó un verdadero soldado a la enseñanza, un amigo a los hombres, un padre a sus hijos, un amante esposo y un ideal”. 

“El 1ro. de Julio un hecho importante se desarrolló en la vida de la Escuela, al cambiar su domicilio anterior del # 34 de la Calle Hidalgo, al número 25 de la misma, donde se ubicaba un edificio ¡PROPIO!, adquirido gracias a los esfuerzos del Plantel docente, su Dirección y la Sociedad de Padres de Familia. En el transcurso de ese año, la sociedad de alumnos comisionó como su Delegado para que representara a nuestra Escuela, al alumno Ignacio Tello, en el Congreso Estudiantil que se celebró en la ciudad de Jalapa”. 

“En 1939 el número de alumnos ascendió a 191, distribuidos de la siguiente manera: Primer Grado, 82 alumnos, Segundo 41, Tercero con 14 y 4 que iniciaron el curso de pedagogía iniciado junto con el segundo de Preparatoria. Fecundo fué ese año en el fortalecimiento del cuerpo de catedráticos que agregó a plantilla a los siguientes maestros: Profr. Adelaido Fonseca, Lic. Rafael Rivera Floes, Capitán Edmundo García, Profr. Basilio Fernández, Lic. Julio N. Huerta, Capitán Manuel Lozano, Profr. J. Guadalupe Pérez, Profr. Adrián Petrone, Lic. José Tena Ramírez, Dr. Fernando Silva, Profr. Ángel Saqui del Ángel, Profra. Eumelia Tello, Dr. Andrés Villegas Miette y Lic. Daniel Chavarría Infante”. 

“A la sociedad de alumnos le fué cursada una invitación para unirse al Sector Juvenil del P.R.M. y para discutir el caso se celebró una reunión que se prolongó desde una mañana hasta la tarde. Finalmente fue aprobada la decisión de integrarse a ese sector, y el 16 de Abril del mismo año, los alumnos Ángel Ruíz y Adrián Villagómez, partieron a la ciudad de México en calidad de Delegados de nuestra Escuela en el Congreso Juvenil del PRM. Pocas semanas después, el dos de Mayo, los alumnos Germán Fernández Gamundi y Felipe Llorente, también en calidad de Delegados se trasladaron a la ciudad de Jalapa, en donde participaron en un congreso Estudiantil”. 

“En Agosto 12 se efectuó el concurso de oratoria convocado por la UNAM y la Universidad Veracruzana y poco después tuvo lugar un concurso de declamación convocado por alumnos del tercer curso de Secundaria, que se efectuó el 14 de octubre, y un día después, el 15 se celebró el quinto aniversario de la fundación de nuestra Escuela, y hasta el agitar de los árboles de esa noche fría que amenazaba ser turbulenta, con el retumbar de algún trueno nos daba la impresión de que también hacían patente su alegría y la unían a nuestros aplausos. Los maestros recibieron el título de nuestros infinitos agradecimientos y del pecho del Profr. Manuel C. Tello, colgó una medalla de sus alumnos para él”.
“Por último es de recordarse en el año de 1939, la exposición y la despedida de bachilleres en Diciembre, y en ese acto a las palabras del Profr. Manuel C. Tello, al entregarnos los diplomas estaba unido el amparo de nuestra bandera, que pacientemente observaba en nosotros, sus hijos, a “LOS FUTUROS HOMBRES DE AMÉRICA”, y después de la solemnidad del acto, EL BAILE, que para nosotros, estudiantes, no podía faltar”. 

“Y por fin en el año de 1940, se vuelve a repetir el número de 191 en la matrícula de la Escuela, pero figurando ya el segundo curso de Pedagogía; otra conquista más para nuestra Escuela. Los alumnos estuvieron repartidos así: 1er curso 61 alumnos, segundo con 50 y tercero con 35. 1ro de preparatoria con 19; segundo con 14, y en Pedagogía 3 en 1ro y 2 en 2do. Entre los catedráticos figuró únicamente el Lic. Rafael O. Villa”. 

“La marcha del progreso continuó. Y yo cuando tuve ante mi vista, ese hermoso cuadro de RAFAEL, titulado: LA ESCUELA DE ATENAS; ¡Ví, pensé que era hermana de la mía!... No precisamente por su ciencia indiscutiblemente no, ¡pero sí por su grandeza! Si en aquella, descendiendo una escalera, en el centro van Platón y Aristóteles, el uno con EL TIMEO y el otro con ÉTICA Y MORAL, Sócrates a la izquierda con Jenofonte y Alcibíades con su reluciente casco; abajo Demócrito y Pitágoras y a la derecha Hecón Epicuro, Pirro, Argesilao y Heráclito. Abajo Arquímedes con su ´geometría; si en aquella Escuela era así, unidas todas las ciencias, la mía, mi Escuela Secundaria y Preparatoria “Manuel C. Tello”, es la unión de todas las grandezas y los esfuerzos”.

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