"Una ventana abierta a la historia y cultura de Tuxpan, Ver."

lunes, 8 de octubre de 2018

Origen de la tenencia legal de las tierras de Tuxpan

POR: SALVADOR HERNANDEZ GARCIA
CRONISTA DE LA CIUDAD

Al consumarse la conquista de la Huasteca Veracruzana y la sujeción de sus pobladores por conducto del propio Hernán Cortés, este entregó en Encomienda el Señorío Huasteco de Tochpan a uno de sus soldados de nombre Andrés de Tapia y cuyo dominio y explotación de tierras y sus pobladores se prolongó hasta por tres generaciones.

Esta Encomienda estaba Constituida Geográficamente por SIC: “Siete Sitios de Estancia para la cría de Ganado Mayor y una Pesquería” (cada sitio constaba de 1775 hectáreas). De ese territorio se hacía constar lo siguiente: 

“Estos Pueblos tienen sus tierras mezcladas con las de Papantla; no tienen ninguna división; llegan sus términos a la mar; confinan con Tamiahua, Tzicoac y Tzapotlán”.
Abundando sobre el particular años después consigna en sus memoriales el Obispo Auxiliar de Tlaxcala, Alonso de la Mota y Escobar, la siguiente referencia: “Salí y fui a comer a las Pesquerías de Don Andrés de Tapia, que está en este famoso río  TANCUPO-AMOYO (río Tuxpan), camino por la playa de la mar. Llegué aquí muy temprano, comí y después de comer confirme a 75 criaturas de indios y negros. Es este río muy Hondable y de muy buena agua y buen pescado. Tiene aquí una Pesquería Don Andrés de Tapia que la administran algunos negros esclavos suyos, y hay también algunos indios casados de asiento. Tiene esta Pesquería Ermita muy decente en que se administra y dice Misa a los de ella”.

En los años de 1581, 1591 y 1592 se otorgaron las llamadas “Mercedes Reales” que incluyeron los once Sitios, a favor de Vicente Palmeros, Toribio Portilla, Agustín de Aguilar y Antonio de Carbajal, y sucesivamente y hasta principios del siglo XIX, estas tierras fueron incorporadas a la intendencia de Puebla que las administró durante los más de 300 años siguientes por conducto de la Alcaldía Mayor de Tuxpan con residencia en Huauchinango, Puebla. A tal respecto cabe destacar la forma de su administración con la siguiente referencia de uno de esos Alcaldes Mayores: 

“Los indios de estos pueblos siembran sus milpas de maíz, frijol, caña de azúcar, fabrican Piloncillo, y conducen sus sobrantes a los pueblos de esta Intendencia y a Tamiahua para venderlas en cortas cantidades y de cuya utilidad pagan sus tributos y obvenciones. La gente de razón que no está empleada entre los artesanos, subsisten como traficantes en la compra y venta de ganado y pescado así como en el ejercicio de arrieros”.
Al iniciarse el movimiento Insurgente de la Independencia en México (1810) y una vez protocolizada ésta mediante los Tratados de Córdoba (1822), Tuxpan es escenario de diversos combates durante ese lapso y una vez organizada la nueva República de México cuando el Congreso Constituyente promulga y decreta el acta Constitutiva de  la Federación el 31 de enero de 1824, dividiendo geográficamente el Territorio Nacional en 19 Estados y 4 Territorios, uno de ellos resulta ser el de Puebla el cual continúa comprendiendo a Tuxpan.

Con base en esa Constitución Liberal, el Estado de Puebla creó su Ley Orgánica en marzo 30 de 1826, y como consecuencia de ella, con los Partidos de Tuxpan y CHicontepec se constituyó el Departamento de Tuxpan que ya para el año de 1849 arrojaba un Censo de Población de 41,243 habitantes. 

A tales alturas Tuxpan era Cabecera de dicho Departamento y como Cabecera del Partido se dividía en cuatro Municipalidades que en conjunto daban un total de 17,801 habitantes repartidos en la siguiente forma: Tuxpan con 4,068 habitantes; Tamiahua, con 3,412; Temapache, con 5,482 y Amatlán con 4,839.

En su caso la Municipalidad de Tuxpan se integraba, además de la Villa de ese nombre, con 10 rancherías que eran: Cabellos Blancos (Santiago de la Peña) con 35 casas y una población de 142 habitantes; Juán Lucas, con 47 casas y 191 habitantes; el Ojite, con 41 casas y 182 habitantes; Juana Moza, con 84 casas y 374 habitantes; la Laja, con 16 casas y 77 habitantes; el Zapotal, con 37 casas y 147 habitantes; el Higueral, con 35 casas y 154 habitantes; el Palmar, con 43 casas y 177 habitantes y Cazones con 11 casas y 60 habitantes, así como la Barra (norte), con la Residencia ocasional del Gremio Laboral llamado “Unión de Matriculados del Mar, Cargadores y Descargadores de Alijos y Buques”. Por su parte los 2,567 habitantes de la Villa de Tuxpan vivían en 561 casas distribuidas en 5 manzanas. De ellas, 36 casas eran de piedra y teja, 36 de embarro y teja y 494 de embarrado y zacate. El vecindario era propietario de sus respectivas viviendas pero no lo era de los terrenos en que las mismas se asentaban.

En tales condiciones y una vez llegando el año de 1844, encontramos que Tuxpan, en su ambivalente condición de Municipalidad y Villa, tenía su asiento en las Haciendas de “Asunción” y “Santiago de la Peña” las cuales junto con la llamada “Isla de los Potreros” originalmente y hasta fines del siglo XVIII habían formado parte del llamado “Marquesado de Uluapa” cuyo último titular las había transferido por conducto de su Albacea, la Sra. Ignacia (“la güera”) Rodríguez, a un comerciante de nombre Luis García Teruel radicado a la sazón en la Ciudad de Teziutlán, Puebla, y en su caso los habitantes de esas tierras que ya ostentaban el título de Villa (Octubre de 1830) figuraban como aparceros de dicho Hacendado García Teruel, quien administraba sus propiedades por conducto de su representante Sr. Ignacio Toledano.

Y ocurrió que en ese citado año de 1844 a través precisamente del referido Sr. Toledano, el vecindario tuvo conocimiento que un particular pretendía comprar dichas Haciendas lo que en tal caso complicaría su situación irregular como ocupantes de las mismas, de manera que para evitarlo una representación vecinal se entrevistó con el referido Sr. García Teruel, a quien le solicitaron y obtuvieron su preferencia en venta como compradores, y fue así como el 4 de octubre de ese mismo año de 1844 la “Excelentísima Asamblea Departamental”, instaurada para el efecto aprobó la compra-venta de las Haciendas, misma que se formalizó el día 7 de marzo de 1846, interviniendo en ella, además del propietario de esos terrenos, 583 vecinos, no solo de la Villa de Tuxpan sino de toda la Municipalidad, los cuales fueron representados por el Sr. Felipe Chao, Juez de Paz de la Villa.

La operación del caso se convino en la cantidad de 14,580.00 pesos. Posteriormente y por falta de cumplimiento en el pago de sus cuotas correspondientes (25.00 pesos Per-Cápita) los compradores se redujeron a solo 425 vecinos, y finalmente en diciembre 3 de 1853, significativamente dos días después de que por Decreto del Presidente de la República, General Antonio López de Santa Anna, Tuxpan fuera segregado Territorialmente del Estado de Puebla y a la vez incorporado al de Veracruz, se finiquitó la multicitada operación de Compra-Venta de las referidas Haciendas “Asunción”  y “Santiago de la Peña”, en los términos que a continuación se exponen:

“ILUSTRE AYUNTAMIENTO DE TUXPAN”.

“El día 7 de mayo del año de 1846, otorgó el Sr. Don Luis García Teruel, de Xalapa, por medio de su apoderado, el Sr. Don Francisco de Paula López, vecino de Teziutlán, Puebla, escritura de venta en favor de una gran parte del vecindario de las Haciendas nombradas “ASUNCIÓN” y “SANTIAGO DE LA PEÑA”, sitas en la comprensión de ésta Municipalidad en la cantidad de 14,580.00 (CATORCE MIL QUINIENTOS OCHENTA PESOS), cuya escritura fue aceptada a nombre de los compradores por el Sr. Don Felipe Chao, que funciona como Juez de Paz de esta Villa.”
“Posteriormente a dicha venta falleció el expresado Sr. García Teruel y desde entonces las Autoridades y Corporaciones Municipales de esta Cabecera que han tenido la representación en este negocio, se han entendido con el Sr. Manuel García Teruel, como hijo heredero del vendedor,  el Sr. Don Luis, haciéndole abonos parciales, tanto del capital como de los réditos después convenidos a con secuencia de haber retardado el pago de la cantidad total indicada, pero habiéndose entregado el saldo el día ultimo del próximo pasado mes al Sr. Don Manuel Núñez como apoderado en forma del Sr. Don Manuel García Teruel, este ilustre Ayuntamiento, de acuerdo con dicho agente ha convenido en que desde luego se otorgue por ante el Juzgado del digno cargo de Ud. la correspondiente escritura de pago, a cuyo fin y para la aceptación debida, ha tenido a bien comisionar a los señores, Síndico Segundo, don Ignacio Toledano y Regidor Tercero, don Vicente Núñez, quienes para el efecto se presentaran en unión del Sr. Apoderado, acreditando aquellos  su misión con la presente nota. Al mismo tiempo se sirvió acordar éste Ilustre Ayuntamiento, que para seguridad de los interesados se pida a Ud. como lo verifica copia autorizada, tanto de la precitada escritura de venta como la de pago, que ahora debe otorgarse con el objeto de que obre en el archivo de su pertenencia, cuyos derechos satisfará. Y habiendo cumplido con lo mandado, tengo el honor de protestar y presentar a usted las seguridades de mis respetos. –Dios y Libertad. –Tuxpan, Diciembre 3 de 1853.- José María Morales. –Antonio Estévez Lince, Secretario. –Sr. Juez de Letras del Distrito, Licenciado Don José Díaz Santos, y además los mismos Srs. Regidor Tercero y Síndico Segundo, manifestaron que, a fin de que conste que esas Fincas pertenecen a los contribuyentes, representados por el ILUSTRE AYUNTAMIENTO, y que la Hipoteca a que estaban afectas dejo de existir, se les otorga por el vendedor  o su poderdante, la escritura de pago correspondiente”.
Una vez solventado el protocolo correspondiente, cesaron los compromisos que moralmente habían contraído las personas que gestionaron la adquisición de esos terrenos y se abandonó su celosa administración, no solo por la causa mencionada sino porque el movimiento telúrico que dio origen  a las Leyes de Reforma, hizo sentir en esta parte del Territorio Nacional los perjuicios y consecuencias que siempre acarrean consigo los disturbios políticos.

Cerca de 5 años duró el desorden fomentado tanto por el movimiento revolucionario como por la apatía del vecindario implicado en la citada operación de compraventa de las citadas Haciendas, hasta que las Instituciones de Gobierno Superiores resolvieron en junio 25 de 1856 que el Ayuntamiento, que hasta entonces había estado representado por los condueños emitiendo acciones hasta en número de 390, ya no tendría intervención alguna en dichos terrenos, conforme al Decreto Promulgado en la citada fecha, y acto seguido los aparceros a la sazón ya condueños entraron en un nuevo ciclo de orden, el cual fue iniciado con la discusión y formación de una figura que nombraron: “JUNTA GENERAL DE ACCIONISTAS”, aprobada en las reuniones celebradas los días 5 de junio y 12 de diciembre de 1859, reeligiéndose en la última de ellas, la Junta Directiva que tendría a su cargo la Administración de las Haciendas, misma que fue integrada por los señores Manuel Núñez, José María Morales, Ángel Becerra, Manuel Noguera y Manuel de la Cruz Lelis.

A partir de esa fecha se aprobó un reglamento que estableció en sus artículos 1ro. Y 4to. , que todo aquel que antes del año de 1854 hubiera contribuido con 25.00 pesos para la compra de las Haciendas, se reputaría como condueño de ellas, y que todos los que después del ya mencionado año hubiera dado alguna cantidad con ese objeto, deberían ocurrir a la tesorería de la Junta Directiva para que esta, si encontraba acreditado el entero devolvería el importe, lo cual demostraba que  en lo primero que se fijó la atención de los accionistas de la primera época, fue en reparar los males y daños que les había acarreado la representación e intervención del I. Ayuntamiento y que al no reconocer de hecho en los terrenos a los individuos que en esa época habían dado alguna cantidad con el objeto de adquirir acciones no se reconocían validez alguna a los actos que se ejecutaron durante aquel espacio de tiempo de 5 años (1854-1859).

En el mencionado Reglamento de 1859, que fue el primero que constituyo la Sociedad, se prohibió que ningún vecino reuniera en su favor y poder (Art. 7) más de una acción, medida esta que tuvo sus efectos hasta el año de 1868, en que Don Justo Eckard consultó  a la Junta Directiva si podría adquirir algunas acciones que le vendían y que dicha Junta no podía adquirir por falta de fondos.

La Junta Directiva autorizó al Sr. Eckard para que efectuara esa compra, derogando de hecho con tal autorización, el citado artículo 7 del Reglamento, y a  partir de entonces continuaron negociándose las acciones, quedando representados los mismos que originalmente fueron 583 personas suscritas, por solo 182 individuos.

En multicitado Reglamento aprobado en 1859 estuvo vigente con ligeras modificaciones asentadas en el libro que con ese objeto sirvió 15 años a la Junta Directiva, y durante ese lapso las Haciendas estuvieron administradas por la misma en los términos prefijados en ese Reglamento, medida que estuvo reconocida por todas las autoridades del Cantón y aún consultada alguna vez por la Jefatura Política al respecto de varios asuntos relativos, tal como ocurrió en los años de 1865, 1866 y 1869, en que dicha Jefatura por medio de sendos oficios expresó sus puntos de vista sobre el particular. 

Por otra parte ese reconocimiento se hizo extensivo al Superior Gobierno del Estado que en el año de 1871 se dirigió a la Junta por conducto de la Jefatura Política del Cantón, que se diera el importe de la acción que representaba en el Telégrafo de  Tulancingo a Tampico, para la construcción de una Penitenciaría en el Estado.

Por los años de 1870 a 1873 la Empresa de los señores J. M. Morales y Compañía, representada por los señores Manuel Morales y José G. Sedano, quien a la sazón funcionaba como Alcalde, establecieron en gran escala el corte y venta de madera en los terrenos, y habiéndose visto esto con disgusto por el resto de accionistas y condueños, la Junta Directiva que fungió en los años citados, quiso establecer una tarifa para la explotación de esos terrenos, a fin de evitar que cierto número de parcioneros usufructuasen los beneficios de las Haciendas en menoscabo del resto de ellos, lo cual encontró cierta oposición en los partidarios de la explotación libre, fundándose en el discutible concepto de que la Sociedad, SIC: “No estaba convenientemente organizada”.

Esto provocó que se previera desde luego en la división de los terrenos, a lo cual se opusieron algunos condueños apoyándose en la pretensión de que las Haciendas pertenecían al común de la Villa de Tuxpan, por lo que para la resolución de este diferendo se consultó el asunto con el C. Presidente del H. Tribunal Superior de Justicia del Estado, que a la sazón lo era el Licenciado Ramón M. Núñez, quien el 6 de febrero de 1874  y en carta particular  dirigida al Jefe Político del Cantón de Tuxpan, Sr. Manuel Llorente, le manifestó su opinión pronunciada en el sentido de que las Haciendas “ASUNCIÓN” y “SANTIAGO DE LA PEÑA” eran de propiedad particular.

Meses antes, a raíz de haberse originado esa situación y al no haberse podido llevar a cabo el reparto proyectado y con el propósito de evitar la explotación inconsiderada de los terrenos, se había nombrado una Comisión de 13 miembros a efecto de que formulara los proyectos del Acta Constitutiva de una naciente Sociedad Anónima y del Reglamento de la misma, según se hizo constar en Actas del 20 de agosto y 8 de septiembre de 1873.

Ya conociendo el fallo del Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, consultado para el efecto, el Reglamento de la naciente Sociedad Anónima fue discutido y aprobado el día 13 de abril del año de 1874. A renglón seguido se dio a conocer literalmente dicho documento, así como la lista completa con los primeros nombres de los primeros propietarios originales de LAS TIERRAS DE TUXPAN, que originalmente constituyeron el asiento natural de las Haciendas “ASUNCIÓN” y “SANTIAGO DE LA PEÑA”. Documento este que fue protocolizado al siguiente tenor:

Abril 13 del año de 1874. Dado en la Villa de Tuxpan. –Reglamento de la Sociedad Anónima: TIERRAS DE TUXPAN compuesta de las Haciendas Asunción y Santiago de la Peña. Aprobado en Junta General.

Art. 1ro. – El objeto de esta Sociedad es la conservación y fomento agrícola de dichas tierras a fin de conseguir el engrandecimiento y prosperidad de la población.

Art. 2do. – Son socios de esta Empresa todos los que posean recibos de acciones registradas en los libros correspondientes levados por la Junta Directiva, cuyos títulos deben ser permutados por otros extendidos en papel sellado correspondiente, según las Leyes vigentes.

Art. 3ro. – La residencia de la Junta Directiva de esta Empresa debe ubicarse forzosamente en esta Villa de Tuxpan.

Art. 4to. – La duración de este Reglamento será de 4 años, contados desde su aprobación, debiendo a su término ser prorrogado o modificado, a juicio de la Junta General y según las Leyes del País o necesidades de la Compañía.

Art. 5to. – El capital de esta empresa se compone de 13 mil pesos en 520 acciones de 25 pesos cada una.

CONTINUARA…

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