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lunes, 26 de noviembre de 2018

A 62 años de la salida del Yate Granma de Tuxpan hacia Cuba

* Relato del expedicionario Faustino Pérez
* Proceso de Expropiación Terreno del Museo México-Cuba 

Por: Salvador Hernández García
Cronista de la Ciudad

Relato del Expedicionario Faustino Pérez: Acostumbrado como estaban los tuxpeños de aquella época del constante ir y venir, entrar y salir, de los parlanchines ocupantes del vetusto caserón ubicado en el frente del Río Tuxpan, a la altura conocida como “ La Punta” ; es donde el río hace recodo sobre su margen derecho, no causó sorpresa alguna sobre el vecindario de la Congregación de Santiago de la Peña conurbada de la ciudad de Tuxpan, el movimiento registrado durante los días previos al 25 de Noviembre de 1956 en la llamado por el aquel entonces “La Casa de los Cubanos”.

Oficialmente estos cubanos que aparecieron y se aclimataron en Tuxpan de la noche a la mañana contrayendo matrimonio con damitas locales algunos de ellos emparentaron con las familias porteñas (Cobos y Riquelme) trataron de justificar su estancia dedicándose a la recolección y recate de la chatarra diseminada sobre el margen izquierdo del río Tuxpan en el área correspondiente a las instalaciones de la Empresa “Petróleos Mexicanos”, así como en los arrecifes y bajos de la costa marina del Puerto, utilizando para tales tareas, el caso reformado de un viejo balandro originalmente llamado el “RUIZ CANO” y rebautizado por los cubanos como “el PUXCATAN “.

Lo que ocurrió después de ese día 25 de Noviembre  es historia harto conocida pero en aquella ocasión, hasta ese momento nadie, salvo los interesados estaban enterados de que las citadas operaciones de rescate y acopio de chatarra solo constituía el camuflaje de su verdadera actividad y objetivo: ¡Preparar el inicio de un movimiento insurgente que más tarde se traduciría en la Revolución Cubana!.

Al respecto de ese pasaje histórico uno de sus protagonistas  el expedicionario Faustino Pérez (†) hizo el siguiente relato: “Una noche de Noviembre convergíamos cerca de la costa del Golfo de México, era la ciudad de Tuxpan dividida en dos por el río que recibe su nombre. La noche era oscura y lluviosa, muchos tuvimos que cruzar su anchuroso cauce utilizando los botes que calmados remeros alquilaban y conducían con desesperante lentitud, debieron sentirse sorprendidos ante tan numerosa y extraña clientela que en repetidos viajes invadían sus enclenques embarcaciones. Unos tras otros llegaba los grupos por diferentes y oscuras calles al punto convenido. Todos estaban ya convencidos de la significación de aquel encuentro, nadie preguntaba, nadie hablaba, uno que otro abrazo silencioso en la manigua, junto al río era el saludo emocionado de los que tiempo atrás no se veían.

El silencio de la media noche era violado por el mortificante y persistente ladrido de los perros alarmados de la vecindad. Observamos que a muy pocos pasos algunas sombras se movían hacia el río y viceversa, eran todos compañeros que con febril actividad cargaban las armas hacia una pequeña nave, que al reflejo de las luces se dejaba ver a medias en el agua …¡ERA EL GRANMA!.

Nadie expreso su pensamiento, todos sentimos emoción y alegría. Pero estamos seguros que a todos nos asaltaba el mismo temor. Cuando se terminaron de cargar las armas, el parque, los demás equipos y el escaso alimento, comenzó la competencia no manifestada de entrar primero, ante el temor de que los últimos tuvieran que quedarse. Algunos no habían llegado todavía, esperamos.

Era la una de la madrugada del 25 de Noviembre de 1956, había que partir. Con el mínimo ruido con la mínima fuerza comenzó a moverse el Granma, todas las luces apagadas un solo motor funcionando a bajas revoluciones, todos agachados unos sobre otros, el timonel busco el centro del amplio cana  que forma el Tuxpan hacia su desembocadura Avanzo a un lado y otro, la ciudad dormía. Una media hora para dejar el río, quizá otra media hora para cruzar el puerto, nadie nos había visto y ya estábamos en el ansiado Golfo. Todos comprendimos que el silencio ya no era necesario y se rompió de pronto, al unísono, como si hubiera estado convencido …¡Nunca antes ha sido tan bello el Himno Nacional!.

Y esa madrugada del 25 de Noviembre del años de 1956, el GRANMA, ese pequeño yate de escasos 20 metros de eslora que durante varios meses había estado fondeado frente al pequeño muelle de carga de la fábrica de hielo de la familia Álvarez en el Puerto de Tuxpan, estado de Veracruz, una vez que abandono a macha reducida la desembocadura de su río para internarse en las aguas del Golfo de México, tomo su rumbo histórico hacia la hermana república de Cuba. Su capacidad de 8 a 10 pasajeros se multiplico en ese momento a la cifra de 82 y desafiando las más elementales medidas de seguridad tal número de personas se apretujo en su interior.

De ellos solo 5 no eran cubanos un mexicano oriundo de Torreón, Coahuila; él era Alvear Guillen Zelaya y otro de ellos desconocido hasta entonces era un joven médico argentino que estaba llamado a alcanzar celebridad mundial, su nombre Ernesto Guevara Lynch…EL CHE..

El GRANMA navega dificultosamente embarcando agua a torrentes y luchando contra el viento de 40 nudos que encrespa la superficie del agua. Los jóvenes que en el interior luchaban por desaguar la sentina inundada por falta de bomba, constituyen un grupo revolucionario que marcha hacia Cuba instruidos en territorio mexicano durante las semanas anteriores han sido adiestrados en la región montañosa de Ixhuatán de Madero, Veracruz, por un antiguo oficial del Ejercito Republicano Español, el Coronel Alberto Bayo a las órdenes del jefe de grupo el abogado Fidel Castro Ruz .

Los expedicionarios han aprendido a lanzar granadas y a disparar cohetes y desarmar sus fusiles automáticos, así como abrirse paso a través de bosques similares a la jungla de su Cuba natal. Y finalmente está ahí en marcha  hacia su objetivo a escasa millas de la costa cubana. Pero los elementos parecen conspirar desde el primer instante contra el éxito de su empresa. Una ola, al barrer la cubierta arroja al mar al integrante que actúa como guía y oficial navegante. Una hora pierden los navegantes tratando de localizarlo entre las aguas agitada. Finalmente cuando el accidentado es izado a bordo comprueban que los instrumentos de navegación ubicados en cubierta han desaparecido arrastrados por el mar. Entre tanto derivados por la corriente se han alejados del punto exacto de desembarque que ya no podrán localizar. Con las primaras luces del día primero  de Diciembre de 1956 el reducido grupo ya viste uniformes verdes olivo y empuña armas, ve recortarse a la distancia la tenue línea de la playa. Horas después una lancha patrullera descubriría el GRANMA encallado, como consecuencia cazas gubernamentales ametrallaran la zona en vuelo rasante mientras un millar de soldados rastrean la región  y entablan combates aislados con los grupos guerrilleros, de los 82  expedicionarios solo 12 alcanzarían la espesura huyendo de la persecución entre ellos Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto Guevara, Juan Almeida, Faustino Pérez, Rene Rodríguez, Guillen Zelaya y otros, los demás murieron o cayeron prisioneros.

Así comenzó la aventura revolucionaria que culminaría el día primero de Enero de 1959, al producirse la entrada de efectivos rebeldes en la ciudad capital de la Habana, Cuba tras la huida del país de Fulgencio Batista y de la defección de sus principales jefes.

El camino hacia la liberación de la Patria de José Martí había comenzado a ser recorrido por aquel puñado de patriotas insurgentes encabezados por su comandante Fidel Castro Ruz. Un camino que ciertamente tuvo como punto partida y particularmente su congregación conurbada de Santiago de la Peña. Un camino trazado por la historia de TUXPAN HACIA CUBA.




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