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lunes, 5 de noviembre de 2018

El Señorío Huasteco de Tochpan, los Tochpanecas y… sus Vecinos

Por: Salvador Hernández García 
Cronista de la Ciudad 

Ha sido unánimemente reconocido en los últimos tiempos, que los máximos exponentes y conocedores de la cultura y los Pueblos Huastecos de las costas del Golfo de México, lo han sido los antropólogos Joaquín Meade, Ramón Piña Chan y nuestro paisano Tuxpeño lamentablemente ya fallecido, Lorenzo Ochoa Salas, este último, investigador de tiempo completo de la UNAM, Master, Catedrático, Escritor y Conferencista Internacional, así como autor de por lo menos una docena de libros sobre el tema, tales como HISTORIA PREHISPÁNICA DE LA HUASTECA, Ante el Espejo de la Memoria, Los Huastecos a través de sus crónicas, etc., etc.; quien dicho sea incidentalmente como vecino y amigo me introdujo al estudio de esas materias, y viene al caso destacar que en el primero de los citados libros, incluye una fotografía (Lamina XV) del torso de una figurilla prehispánica localizada en el sitio conocido como LA MATA DE TAMPAMACHOCO, la cual corresponde al periodo formativo medio, tal como se explica, es decir: (Panuco I y/o Huasteca I) por lo menos quinientos años antes de nuestra Era, lo cual nos indica que por esos tiempos ya existía una mancha urbana en dicho sitio y este referente junto con la información histórica que nos proporcionan los citados antropólogos, nos permiten desarrollar el presente tema que a renglón seguido abordo.   

En cuanto a suponer una población organizada en ese sitio para ese tiempo, lo más probable es que el patrón de asentamiento haya sido disperso, de población gradual, debido a la topografía pantanosa y a la insalubridad del medio, y consecuentemente existen bases para no considerarlo definitivo, particularmente si se toma en cuenta la opinión del Fraile Agustín de Vetancourt, quien al respecto de la franja costera de la Huasteca Veracruzana nos dice lo siguiente: “El temple es húmedo y cálido en extremo, en montañas ásperas llenas de fieras: tigres, lobos, gatos cervales; animales ponzoñosos; escorpiones y unas culebras que les llaman Nahuiyaques, que quiere decir: “de cuatro narices”, que se dejan caer de los árboles y es mortal su veneno y su ponzoña, y otras, voladoras de a cinco a seis varas. Los mosquitos cubren el sol y son ponzoñosos; donde quiera que pican sale materia y dejan la señal, la sombra de los árboles no sirve porque todos están de garrapatas cuajados y, cualquiera que se llega por debajo de ellos se llena de ellas. Tiene muchas lagunas, y profundos ríos que se pasan con riesgos de la vida; los llanos a cada paso, tienen ciénagas y pantanos”. 

Si se considera que la descripción del medio corresponde a los primeros años de la Evangelización de la Huasteca, es de imaginarse cómo sería muchos siglos atrás. 

Es de suponer que el sitio de “La Mata” hay sido abundante y pródigo en alimentos derivados de la caza y pesca, y su asentamiento humano se explica por su ubicación estratégica cercana a la boca del Río y del Mar abierto y también porque su residencia indicaría posesión territorial, o en otro caso pudiera haber sido una factoría de recepción y trueque de los navegantes Chontales Mayas o Putunes referidos por Thompson, empero a la vista de los hechos es verosímil creer que por ser éstos terrenos ribereños bajos, pantanosos, insalubres y en consecuencia inhóspitos a lo que cabría agregar seguramente las crecientes del Río y el desbordamiento de la Laguna, sus moradores pudieron verse obligados a buscar residencia y refugio y abrigo más seguro, y traspusieron el cauce del Río Tancupo (hoy río Tuxpan) para establecerse en su margen derecha, cerca de su desembocadura, precisamente sobre los ribazos del lugar que ancestralmente conocemos como Tabuco, en donde al desarrollarse una población sedentaria, dio origen al Señorío de Tochpan, integrado junto con sus vecinos al Gran Señorío Huasteco de Xicohuac (Cacahuatenco) el cual en su oportunidad según un plano levantado por el Fraile y Cartógrafo Ortellius, integró para los conquistadores la provincia de Tzicoac. 

Fray Andrés de Olmos, Franciscano Español, Fundador de Tampico y Evangelizador de la Huasteca, conocedor de las lenguas Mexicana, Huasteca y Totonaca, compuso varias obras sobre las antigüedades mexicanas y compuso “Gramática y Diccionario”, lamentablemente una gran parte de su material se ha extraviado, particularmente el relativo a los Huastecos. Fue otro Español, Fray Bernardino de Sahagún, quien tras de emplear más de 60 años en compenetrarse simbióticamente con los mexicanos y con el invaluable concurso de sus informantes, entre otras obras escribió en 4 tomos su “Historia General de la Nueva España”, y a partir de ello éste material referente a los Huastecos se hace imprescindible para los historiadores que le precedieron, Durán, Torquemada, Alva Ixtlixochitl, López de Gomara, Motolinía, Vetancourt, Chimalpahín, Muñóz Camargo Tezozmoc. Al carecerse de uniformación Histórica precisa que haga referencia a la Organización Social, Política, Religiosa, Económica y de producción, su conocimiento integral se hace difuso. En lo particular me aventuro a opinar que a ese respecto, a partir de Sahagún y salvo los escasos descubrimientos Arqueológicos posteriores, quienes se han ocupado de la Cultura Huasteca en muy pequeña proporción han logrado enriquecer su conocimiento, ya que en la mayoría de los casos el material que se ofrece resulta repetitivo. 

Para los propósitos de éste modesto trabajo, la información obtenida, aunque escasa es suficiente y para no naufragar en los meandros de la hipótesis empírica o aventurarme en juicios subjetivos que me extravíen de mi intención, cedo la relación a los conocedores sobre la materia, comenzando en éste caso con Joaquín Meade, quien con su material y sus referencias delinea un bosquejo del entorno de Tochpan precolombino. 

“Fray Bernardino de Sahagún asegura que los primeros pobladores de la Huasteca llegaron por el mar a la región de Pánuco lo cual es confirmado a su manera por Torquemada”. Sahagún, prosigue estando todos en Tamoanchán ciertas familias fueron a poblar a las provincias que ahora se llaman Olmecas Vixtoti…Estos mismos inventaron el modo de hacer el vino de la tierra…pulque… y hubo un Cuexteco (Huasteco) que era el caudillo y señor de los Cuextecas Quetzalcóatl, quien bebió 5 tazas de vino, con el cual perdió su juicio, y estando sin él, echó por ahí sus maxtles y descubrió sus vergüenzas, delos cual dichos inventores del vino, corriéndose y afrentándose mucho, se juntaron todos para castigarlos; pero como lo supo el Cuexteco, de pura vergüenza se fue huyendo de ellos con todos sus vasallos y los demás que entendían sus lenguaje, y fueron sé a Panotlán (Pánuco) de donde ellos habían venido, que al presentarse se dice Patlán y los Españoles le llaman Pánuco. Y llegando al Puerto no pudieron ir y por lo cual por ahí poblaron. 

Seler expresa que siendo Quetzalcóatl el punto central de la Mitología Mexicana, llamaba la atención el hecho de que gran número de sus insignias fueran de origen Huasteco como el gorro cónico, el arete doblado en forma de gancho, el pectoral de concha y expone la posibilidad de que todo el ciclo de mitos que giran alrededor de Tollán y de Quetzalcóatl, pueda haberse iniciado en el Huasteco; recordaremos que los Anales de Quauhtitlán dice que de Tulancingo paso Quetzalcóatl a Cuextlán. Dada la proximidad de Tula y Tulancingo a la Huasteca y su indudable intercambio, se hubiere obvia la comunicación y acaso las guerras que puedan haber habido entre los habitantes de esas regiones. 

He omitido, deliberadamente, la mención de los diferentes pueblos que habitaron el núcleo central de Mesoamérica Clavijero menciona más de 100 para hacer menos prolija ésta descripción. Siendo el propósito fundamental ocuparse de Tochpan, el material que se ha presentado ha sido y será, en ésta etapa Precolombina el relativo a la Huasteca. 

Al referirse a los Huastecos, la Historia Tolteca-Chichimeca expone lo siguiente: 

“Aquí están las Naciones que eran aliadas de los Toltecas en la gran Tollán. Veinte eran las poblaciones que formaban sus manos y sus pies; las aguas, los montes, eran del Tolteca. Solamente cuando se dispersó la gran Tollan obtuvieron sus Reinos. Pantecatl (Pánuco), Tecollotepehua (Tecolutla), Cempualteca (Cempoala), Cuetlaxteca (Cotaxtla), Tochpaneca (Tochpan), etc., todas eran del Tolteca. 

Es historia universalmente aceptada, que una de las primeras migraciones de los Pueblos Nahuatls al Valle de Anáhuac, fue la del pueblo Tolteca sin que con ello se quiera significar que fueron sus primeros pobladores, pues aun cuando se ignora como entraron al valle de México los Otomíes, Olmecas, Michoacanenses, etc., Siguenza y Góngora y de Alba Ixtlixochitl, encontraron memorias de Pueblos más antiguos que los Toltecas que poblaron aquella región. 

Sobre lo anterior, apoyándose en Vetancourt y Torquemada, Clavijero nos dice lo siguiente: “En un viaje que hicieron los españoles en el año 1606 desde Nuevo México hasta el río que ellos llamaron Tizón, a 600 millas de aquella provincia, hacia el Nordeste, encontraron unos grandes edificios y vieron que muchos indios hablaban la lengua Mexicana, y de ellos supieron que hacia el Norte estaba el Reino de Tollan y muchas poblaciones muy grandes de las que salieron los que poblaron el Imperio Mexicano, a quienes atribuían la construcción de aquellos y otros edificios. En efecto, todos los pueblos de Anahuac afirmaban que hacia el noroeste y hacia el Norte estaban los Reinos y las Provincias de Tollan, Teoacolhuacán, Amaquemecán, Aztlán, Tehuayo, Copala (Normas Mexicanos) cuyo descubrimiento, si en lo sucesivo se extiende por aquellas partes de población de los Españoles, ilustrará mucho la historia antigua del Reino de México. 

Tras la destrucción de Tula y la dispersión de la Cultura Tolteca, encontramos a los Pueblos Huastecos ligados a los Chichimecas. De Alba Ixtlixochitl al hacer mención del Caudillo Chichimeca, Xolotl, lo representa casado con TOMIYAUH, señora de Tamiahua y de la Huasteca, lo que indica una indudable alianza entre ambos pueblos. Xolotl dejó vivir a los pocos Toltecas que habían escapado, en los mismos puntos en donde estaban poblados con sus familias, hasta el límite de las costas del mar del norte, en Tuzapan, Tochpan, en Xicohuac y en Xicotepec. Xolotl desde Tenayuca, lugar donde estableció su Reino, tomó posesión del País hasta llegar a Zacatlán, Tenamitec, Cuachinanco, Tutepec, Mextitlán y otros puntos. Como se ve llegó hasta los linderos y costa de la Huasteca, no penetrando a todo el país Huasteco, porque indudablemente de ésta región aliada había partido la invasión Chichimeca hacia el altiplano, que terminó con la cultura Tolteca. Xolotl murió por el año de mil 232. 

En sus respectivas obras los historiadores que podríamos llamar clásicos nos citan y dan referencias de los Huastecos y los pueblos vecinos: Torquemada, libro III, capítulo VII, narra el origen de los primeros grupos de Pánuco, su paso a Tula y de cómo y por qué pasaron a Cholula. Habla de su Caudillo Quetzalcoatl y de su salida a la costa. Durán, Volumen III apunta las causas y consecuencias de la guerra entre mexicanos y huastecos en la época de Moctezuma primero (Ilhuicamina) Motolinia, tratado I, capítulo XI, da a conocer las guerras periódicas que sostenían los mexicanos con otros, Vetancourt, Volumen I, página 337, hace referencia a la guerra de los mexicanos contra los Huastecos en la época de Moctezuma I; menciona cómo fueron capturados 130 huastecos y muertos 35 mexicanos. Chimalpahín en la página 176 dice que en el año de 1506 fueron totalmente derrotados los Huastecos por los Mexicanos. Motolonía en el tratado III, capítulo VII habla de la sujeción de Tochpan a Tetzcuco (Texcoco) en la época de Nezahualcoyotl. 

Por medio de los informantes de Sahagún ha quedado establecido que los huastecos fueron de baja estatura, braquicéfalos y que acostumbraban deformarse la cabeza y limarse los dientes. Andaban bien vestidos. Tenían cabellos de diversos colores y solían echarse el cabello partido hacia las orejas. Sobre ello, los informantes consignan: “Llevaban brazaletes y en las pantorrillas tiras de cuero, tenían brazaletes de jade e insignias de Quetzal en la espalda, insignias de palma redonda, de plumas preciosas, abanicos de plumas… Los vestidos todos eran buenos: sus cañas sus mantos. Todos eran maravillosos. Allí se hacían las que se llamaban cuatrocientos capas, cuatrocientas mantas, las mantas de diversos colores. De allá vienen las mantas con cabezas de serpiente, de rostros. En realidad eran expertos en las cuatrocientas formas de arte. Usaban collares, jades, turquesas, turquesas genuinas y pendientes de chalchihuites. Las mujeres se vestían muy bien con sus faldas y camisas. Muy bien se cubrían a sí mismas. Su cabello le entretejían con telas y plumas de colores. 

Aunque los huastecos culturalmente formaron un solo grupo, a causa de su organización política. Los pueblos del altiplano los dividieron en varios, de acuerdo a la provincia que habitaron. Así los de Xicohuac (Cacahuatenco) los llamaron Xicoacas, Panotecas a los de Panotlán (Pánuco), Tochpanecas a los de Tochpan, etc, así cuando Moctezuma Primero al concluir la primera de las guerras de los Mexicanos contra los Huastecos, dispuso: “Es menester que ahí sean sacrificados los esclavos de Cuextlán y los Tochpanecas, gente de la costa y mar”. Por supuesto no se refería a dos grupos étnicos o culturales distintos, si no a uno solo: los Huastecos. 

Abundado sobre la guerra entre Mexicanos y Huastecos en la cual irremediablemente quedó involucrado el Señorío de Tochpan, se puede citar que en el año 1446, fecha que marca el inicio de la integración del Imperio Azteca, su caudillo, Moctezuma llhuicamina, envió sus ejércitos a conquistar la Huasteca apoyado por sus vecinos de Tlacopan (Tacuba) y Tetzcuco (Texcoco) integrantes de la llamada “Triple Alianza del Altiplano”, logrando imponerse hasta dominar el territorio, para después gravar a los conquistados con pesados tributos, por lo que Tochpan, es decir, sus moradores pasaron a ser vasallos y tributarios de Tetzcuco, cuyo caudillo era a la sazón, el llamado Rey Poeta, Nezahualcoyotl. Es un hecho incontrovertible, por otra parte, que los Tochpanecas tuvieron contacto en sus orígenes – y en ciertos casos se asimilaron – con la cultura Totonaca, y también resulta evidente, reiterar, que la existencia de Tabuco fue posterior a la Mata y tal vez anterior a Tumilco. Por lo que se refiere a las indicaciones de fuertes influencias Aztecas en la zona probablemente se refiere a la intrusión Histórica posterior, de éstos, en la Costa de la Huasteca. 

A estas alturas se hace necesario hacer notar que los Huastecos no tenían un caudillo común (autóctono) que los gobernase; simplemente se agrupaban solidariamente para enfrentarse a los problemas que por afinidad les afectaban, lo cual fue el caso de sus guerras con los belicosos Mexicas. 

Todo hace suponer que la expansión del Imperio Azteca hacia la Huasteca, tuvo por finalidad prevenir la unión de Huastecos con Totonacos, cuyos territorios eran colindantes, pues aquellos suponían, no sin razón, que aliados ambos Pueblos hubieran podido evitar los propósitos de los invasores. 


Y aquí retomo a Ochoa Salas, quien nos expresa: “El inicio de éstas guerras se atribuye a un grupo de mercaderes Mexicanos en la Huasteca. Dicho grupo fue emboscado y ultimado por gentes de Xicohuac y Tochpan”. Según Durán y Tezozomoc, fue a causa de éste incidente que se hicieron las guerras contra la Huasteca, quedando sujetos y tributarios algunos de sus señoríos. Davies pone en tela de juicio que Moctezuma Primero haya sido el primer señor Mexicano que llevara a cabo las guerras mencionadas. Según él, esto es poco probable y, en un cuadro que elaboró sobre Tenochtitlán, pone a Axayacatl como el primero en realizarlas. Davies atribuye a éste el sometimiento de Tochpan, no obstante que el Códice Mendocino y en los Anales de Tlatelolco así aparece consignado. Es de pensarse que en dichos documentos pudiera haber cierta confusión, puesto que Durán, de quien Tezozomoc pudo haber tomado los datos afirma que fué Moctezuma I (Ilhuicamina) quien realizó la conquista de Tochpan, aunque debe de aclararse que esas conquista nunca tuvieron un carácter permanente, pues Axayacatl tuvo que reconquistar éste señorío. 

De acuerdo con Alba Ixtlixoochitl, una vez sujeto Tochpan pasó a ser tributario de Tezcuco, uno de los dos aliados de los Mexicas, donde reinaba a la sazón – como quedó dicho – Netzahualcoyotl. 

En los documentos alusivos a éste suceso (Libro de Tributos) se da testimonio de que el Señorío de Tochpan tributaba al reino de Tetzcuco cada seis meses lo siguiente: 400 cargas de mantas a manera de rejas blancas y negras para señora; 400 cargas de Maxtlat; 800 cargas de mantas de 8 brazas listadas de anaranjado y blanco; 400 cargas de manta listadas de verde, amarillo y colorado; 400 cargas de huipiles y enaguas; 240 cargas de mantas ricas labradas en rojo, blanco y negro para señoras y caciques. Además cada año tributaba 2 piezas de armas con sus rodelas guarnecidas de plumas ricas; 800 cargas de chile seco; 20 talegas de plumas blancas menudas para guarnecer mantas; 2 cargas de chalchuihuitl; una sarta de turquesas y generosas y permanentes provisiones de pescados salados. 

De Tochpan a Xicoohuac, de ahí en adelante, no hubo más ley que no fuera la que impusieron a su libre albedrío los vencedores. Los tributos y las vejaciones fueron pesadas, sin embargo, al margen de lo que significaba tan desgraciada circunstancia, las instituciones aborígenes Huastecas procuraron mantener entre sí el orden social. Todos vivían en gran paz y sosiego. Conformes y humildes. Amables unos con otros, no cuidando otra cosa más que guardar sus leyes y ocuparse de los actos y ejercicios de su religión. 

Y así fue que transcurrió el tiempo y la servidumbre de los Tochpanecas fue herencia que se transmitía entre los sucesivos caudillos del altiplano. De Moctezuma Ilhuicamina en 1448 a Moctezuma Xocoyotzin en 1516, hasta que un día del año de 1517 ocurre un hecho singular que iba a modificar brutalmente la historia: una expedición marítima procedente del puerto de la Habana, de la isla de Cuba, recorre las costas del Golfo de México, desde la península de Yucatán hasta la desembocadura del río Pánuco. Es la expedición de Francisco Hernández de Córdoba, y en ella viaja un acucioso y observador soldado destinado a alcanzar celebridad más tarde; es Bernal Díaz del Castillo que en sus notas marginales a la bitácora, consigna: “En esta fecha remontamos el río de la Tochpan, así llamado por sus pobladores, que son unos indios amistosos y amables”. 

Poco después… ¡Llegaron los conquistadores! 

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