"Una ventana abierta a la historia y cultura de Tuxpan, Ver."

jueves, 6 de diciembre de 2018

¡Tuxpan ilumina al mundo!

VARIEDADES

Por: Camilo Hernández.

El profesor, Ernesto Franco Cobos (✙), autor del libro titulado: “Tuxpan ilumina al mundo”, y quien como delegado de Turismo del Estado en la zona norte dio un fuerte impulso a esta hermosa tradición, nos habló en su oportunidad sobre los orígenes y la importancia de preservar así como fomentar el “Día del Niño Perdido” que se celebra cada 7 de diciembre; misma que se ha heredado de generación en generación y que hoy día ya es celebrada no sólo en Tuxpan, sino también en otras Ciudades.

Justo cuando sonaban las campanadas de la Iglesia Catedral de “Nuestra Señora de la Asunción” para anunciar el mediodía, inicia la entrevista con todo un personaje de Tuxpan que recopiló los antecedentes históricos y fotográficos sobre esta añeja tradición, plasmada en su libro.
“Se inicia aquí en Tuxpan, no hay una fecha exacta, pero surge con el paso de los misioneros hacia Las Californias, en esta ruta, por Temapache hasta llegar al Norte del país y ahí distribuirse”; explicó. 
Y entonces añade que “los misioneros que pasaron por este lugar comenzaron a celebrar uno de los pasajes bíblicos según San Lucas, la tradición se plasma de una manera muy tierna e interesante, un 7 de diciembre fue el inicio de algo que plasmaría en el corazón de las familias, esa alegría, la dicha de celebrar, que salieran los niños a recorrer las calles con sus carritos de cartón en busca de ese Niño Dios que todos llevamos en el corazón, iluminando con velitas colocadas en las banquetas, puertas de las casas, ventanas, y así fue que agarró tanta fuerza, con el impulso de las Autoridades”. 
Fue en ese instante que el también integrante del H. Consejo de la Crónica Municipal (QEPD), destacó el parquecito del Niño Perdido y la escultura que ahí se encuentra haciendo alegoría a esta tradición orgullosamente tuxpeña, obra lograda durante la Administración Municipal que encabezó Alfredo Huerta León. 

“La tradición del Día del Niño Perdido, a través del tiempo hemos constatado que se ha ido difundiendo a nivel nacional, y pues es algo que viene a dignificar y hacerla más popular cada día, el turismo queda impresionado en la forma que todos los niños y familias completas andan en las calles, y la alegría que imprimen este día que es una fecha muy importante, muy nuestra, tenemos aquí en Tuxpan un monumento dedicado al Día del Niño Perdido, una pieza escultórica elaborada por el maestro, Teodoro Cano, prestigiado escultor”; resaltó Franco Cobos. 
Al referirse a su libro que se edita en diciembre de 2002, y del cual se imprimieron 2 mil ejemplares, comentó que “surge espontáneamente, se me ocurrió enfocar la alegría que yo sentía cuando se encendían las velitas, empezamos a recabar datos y experiencias de algunas personas, otros escritores me ayudaron a escribir, por ejemplo el Lic. Leonardo Zaleta, y así fue como llegué a elaborar el libro ´Tuxpan ilumina al mundo´, el título de esta obra -muy modesta por cierto- me sirvió para describir la realidad que se vive cada 7 de diciembre en la Ciudad”. 
Quien fuera delegado de Turismo del Estado en esta región durante 23 años, además de un reconocido catedrático en el CETIS No. 111 -en el área de administración-, consideró de suma importancia que la tradición se vaya fortaleciendo año con año. 

“Esta tradición se ha transmitido en las nuevas generaciones que celebran iluminando las calles, haciendo algunas exposiciones en las escuelas, y con los carritos que no se trata de que sean comprados, sino que sean elaborados en casa, la finalidad es que la familia esté unida elaborándolos, originalmente de cartón, aunque ahora también utilizan madera, no es el caso que los compren, sino que se reúnan los niños con sus padres a elaborar el carrito que le han encargado en la escuela o que van a pasear el 7 de diciembre, y los más grandes con las lámparas que se hacen con un bote al que se le hacen huecos, colocándole una agarradera con una velita encendida adentro, y así es como anda paseando todo mundo en las calles del centro y colonias”; reseñó. 
Cerró diciendo que este espectáculo de encendido de velitas “es una tradición bellísima y se invita a toda la población dentro o fuera de Tuxpan a que participen en la fiesta del Día del Niño Perdido”. 

Al momento de la entrevista, el profesor, Ernesto Franco Cobos (quien lamentablemente falleció tiempo después) se encontraba acompañado por el cronista de la Ciudad, Salvador Hernández García; ambos integrantes del H. Consejo de la Crónica Municipal, quienes a lo largo de los años han contribuido de manera decidida al rescate de los orígenes de Tuxpan, su cultura y tradiciones.



Día del Niño Perdido:
UNA ANCESTRAL Y HERMOSA TRADICION TUXPEÑA 

El antecedente histórico del "Día del Niño Perdido" se ubica entre los años 1754 y 1757. Se remonta a la promoción evangelizadora de los Frailes Franciscanos que pisaron estas tierras.

Los orígenes de la ancestral tradición se basan en el pasaje bíblico del Evangelio según San Lucas, capítulo II, versículos 42 al 52, que se refieren a lo siguiente: 

“Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pascua, y, cuando Jesús cumplió doce años, fue también con ellos para cumplir este precepto”. 
Al terminar los días de la fiesta, mientras ellos regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que José y su madre lo supieran. 

Creyendo que se hallaba en el grupo de los que partían, caminaron todo un día, y, después, se pusieron a buscarlo entre todos sus parientes y conocidos; sin embargo, como no lo hallaron, prosiguiendo su búsqueda volvieron a Jerusalén. 

Después de dos días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los Maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. 

 Al encontrarlo sus padres, se emocionaron mucho y su madre le dijo: 

“Hijo, ¿Por qué te has portado así?, tú Padre y yo te buscamos muy preocupados. Entonces él le contestó: “Y ¡porqué me buscaban?, ¿no saben que tengo que estar donde mi Padre?. A pesar de su contestación ellos no comprendieron y juntos volvieron a Nazareth. 
La interpretación del pasaje bíblico trascendió y fue evolucionando hasta convertirse en el espectáculo escenográfico actualmente conocido, que es la iluminación con las velitas durante la noche del 7 de diciembre. 

Cabe destacar que antiguamente las familias tuxpeñas solían rezar el santo rosario junto con el encendido de las velitas, elevando al cielo las plegarias.

 ¡Gracias por el favor de su atención!
D.M. Nos saludamos hasta la próxima entrega -jueves-. 
“Cada semana un tema diferente”. 

(Fuente: Notitux)

  1 comentario:

  1. Gracias por el aporte!!! andaba buscando algo así.

    ¿En que fuentes podría profundizar sobre el origen del niño perdido?

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