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lunes, 19 de julio de 2021

Semblanza de un destacado luchador social

* Don José Fernández Gómez...

Por: Salvador Hernández García
Cronista de la Ciudad

Cuando en su momento se dio la oportunidad de que yo me conociera y después tuviera un trato continuo en lo personal con el dirigente obrero de formación Cetemista, Don José Fernández Gómez, de inmediato me identifique con él, al observar la manera en que desempeñaba esa función y con habilidad la combinaba con la actividad política. 

De carácter afable, sencillo y franco, Don Pepe se significó como un líder natural que supo imprimirle su sello particular a la administración de los intereses del movimiento obrero regional, destacándose en la defensa de éstos como un auténtico obrerista y gran luchador social. 

Tuvo la virtud Don Pepe de saber equilibrar en su justa medida y proporción su liderazgo obrero con la actividad política, y en ese sentido las hizo compatibles, pese a las imperantes condiciones de asimetría que le tocó confrontar en su época. 

Le traté muy de cerca, a través de varios años, y en las diversas ocasiones que se presentaron, me habló con un gran entusiasmo de muchos proyectos que bullían en su mente, susceptibles de calendarizarlos y practicarlos a futuro en beneficio del desarrollo integral de Tuxpan. 

Era un hombre de una visión extraordinaria para observar más allá del horizonte, y en ese sentido la pasión que le inspiró fué su entrañable amor a su solar nativo.

Años antes en las décadas de los cincuentas y sesentas, Don Pepe ya había incluido en su palmarés de genuino luchador social, sendos blasones que lo acreditaron como un activo y decidido promotor ante los Gobiernos Federal y Estatal en turno, de todos los proyectos que sirvieron de base a la ejecución y puesta en marcha de los programas de Obras Públicas susceptibles de beneficiar a Tuxpan, tales como la construcción de las escolleras; el dragado de la barra y el permanente del canal de navegación; la construcción del recinto portuario incluyendo los muelles y cobertizos; la construcción del puente sobre el Río Tuxpan, el aprovechamiento del tramo urbano de la vía férrea desechada, para construir el libramiento de la Ciudad, el trazo, ampliación y urbanización de la Avenida Cuauhtémoc, para utilizarla como vía alterna entre Tuxpan, La Ceiba y La Calzada, la construcción de la vía de terracería para unir a Santiago de la Peña, con el recinto Portuario de Cobos, la construcción del muro de contención sobre la margen izquierda del Río Tuxpan.

Mucho tiempo después de ello, en cierta ocasión me invitó Don Pepe a hacer un recorrido por toda la Ciudad de Tuxpan, sus colonias periféricas y las congregaciones conurbadas, incluyendo Santiago de la Peña, y en determinados puntos en donde estacionaba su modesto miniauto me hacía ciertas indicaciones al respecto del sitio visitado. 

Estando por ejemplo en Santiago de la Peña, cerca de la caseta de cobro que por aquel tiempo se ubicaba frente al acceso del puente del Río Tuxpan, me indicó lo siguiente: “Vamos a tener que organizar un movimiento para que instalen esta caseta lo más lejos posible de aquí, pues no es justo que a la gente que reside en este lado del Río, cuando viaja en su vehículo “al otro lado”, también le cobren peaje, y mucho menos se justifica cuando utiliza esa vía para comercializar sus productos del campo”.
En otro punto de la Ciudad, en donde concluye la avenida Cuauhtémoc, sobre el área ejidal de la Calzada, Don Pepe me indicó: “Desde aquí debe partir una prolongación de esta Avenida que en diagonal llegue hasta La mata de Tampamachoco”, para aprovechar el islote  que está a medio Río, y en ese punto promover la construcción de un Puente que comunique los 2 lados, para desviar el tráfico pesado de PEMEX y de las otras Empresas, antes de que acaben con el único Puente que tenemos. 

Me hizo señalamientos también en el sentido de que había necesidad de promover la rehabilitación y ampliación del Aeropuerto Federal, Fausto Vega Santander, para darle el espacio adecuado a los vuelos comerciales a efecto de incrementar el turismo y por su parte para contribuir en lo particular a hacer más viable este propósito, la Empresa Transportista de pasajeros cuyo Consejo de Administración él presidía La Tuxpan Barra-Alamo_Flecha Roja inauguró un servicio especial entre Tuxpan-México y viceversa que fue denominado como Turismo, que transportaba 8 pasajeros en modernas Limousinas de 9 asientos, que recorrían la distancia entre ambos puntos, en 5 horas, solamente. 

Por ese tiempo se estaba prolongando el Muro de contención sobre la margen izquierda del Río, todavía existía el pequeño parque Hidalgo, y estando en este lugar, frente a esa fracción del Río, me confió coloquialmente lo siguiente: “Ya cumplimos todos los requisitos que nos pidió el Gobierno Federal, pero no hay que confiarnos mucho. Ha que estar en guardia para que nos cumplan la solicitud de construir ya no digamos un muelle, sino un embarcadero seguro donde puedan descargar sus productos los campesinos de Río arriba, para que sean ellos quienes los comercialicen directamente y no caigan en las garras de los coyotes. 

También hizo un alto por el área donde se ubicaban los viveros forestales y señalándome unos amplios terrenos baldíos colindantes en donde en otros tiempos funcionó una ladrillera, me señaló que dicho lote tenía la superficie suficiente para construir sobre su superficie lo que el llamo: “Una terminal Colectiva de todas las líneas Camioneras que operan en Tuxpan”, y acotó: “Hay que salirnos del Centro de la Ciudad antes de que nos corran de ahí.” 

En otra parte de la Ciudad hizo un lento recorrido sobre la zona del libramiento, una y otra vez, precisamente en el área en donde actualmente se asientan las Colonias Rafael Hernández Ochoa, Rafael Murillo Vidal y el Esfuerzo, mas sin embargo no me hizo ningún comentario al respecto. Tiempo después me enteré por otras fuentes, que esos terrenos habían sido ocupados por la vía de la invasión, y por lo menos las dos terceras partes de los terrenos invadidos, eran  propiedad de la sucesión Fernández Guillermo, de la cual él formaba parte, empero Don Pepe nunca especuló con ello y antes al contrario, contando con la intervención del gobernador Rafael Murillo Vidal, dio todo tipo de facilidades para su regularización a favor de los ocupantes, deslindándose él, en lo personal, de todo beneficio económico por esa operación. 

En el aspecto político Don Pepe fue un personaje influyente de permanente vigencia, y su proyección en ese sentido fue trascendente, tanto a nivel regional como en la capital de Estado. Su extraordinario poder de convocatoria siempre fue reconocido por propios y extraños y su capacidad para movilizar contingentes en los eventos proselitistas y en los procesos electorales, siempre resultó definitiva en sus resultados, pero por extraño que parecer pudiera, Don Pepe nunca aspiró a ocupar un cargo de los llamados de representación popular, empero su activa participación que tuvo en todo tipo de movimientos sociales que en su época se realizaron en beneficio de Tuxpan, fue más fructífera en resultados positivos que los que lograron los diputados y alcaldes de ese tiempo.

En la actividad sindical y como dirigente obrero fue un personaje muy respetado y admirado por su capacidad de negociación. Como representante de la C.T.M. siempre demostró una gran habilidad para lograr acuerdos y contratos con los empresarios que por regular dejaba satisfechas a las 2 partes. 

El partía de la base de que había que darle todo tipo de facilidades, desde luego sin menoscabo de los intereses de los obreros a las Empresas que se interesaron en invertir en Tuxpan. Habiendo inversiones hay obras y habiendo obras habrá empleos, les señalaba a sus representados. 

Ya tenemos el puerto solía decir ahora no nos para nadie, y esa fe y confianza las vino demostrando desde la década de los años treinta, época en la cual fundó y sostuvo el Sindicato Obrero de Alijadores y Maniobristas que operan en el recinto Portuario, cuando la Terminal Petrolera de Cobos ni siquiera contaba con muelle alguno. 

Era Don Pepe una persona centrada y juiciosa, abierto siempre al dialogó y templado al calor de la lucha social. Su bonhomía era su sello característico y era proverbial su nobleza y generosidad. 

Su casa siempre estuvo abierta hasta para sus enemigos, y nadie que acudiera a ella a entrevistarse con él, se retiró del lugar sin haber compartido el pan y la sal de su siempre generosa y espléndida mesa.

Su actividad política la basó en su identificación con la central obrera C.T.M. y el P.R.I., lo que sin embargo nunca le impidió sumarse a las luchas de otras organizaciones C.N.C. o institutos políticos cuando las juzgó justas. Fue un hombre de una sola pieza, sin doblez alguno.

Como hombre de empresa fue pionero en la organización del transporte público en la zona norte de la Entidad; como político, factor de decisión en la administración pública; como dirigente obrero se significó como un hábil interprete y guardián de los intereses de sus representados, y como sindicalista fue un gran mediador entra las partes obrera y patronal, y en este renglón cabe destacar que su gran capacidad de negociación le permitió NO apelar al último extremo de hacer estallar una huelga. 

Don Pepe pagó su tributo a la madre tierra y quienes asistimos a su sepelio aún recordamos que éste constituyó una verdadera manifestación de duelo. Se fue el hombre público, el político, el empresario, el priista, el cetemista, el líder obrero, pero los hechos y sus resultados aún siguen presentes, particularmente los relativos a las formas en que practicaba su actividad sindical: “Hay que darles facilidades a las empresas que vienen a invertir en Tuxpan. Habiendo inversiones hay obras, y habiendo obras habrá empleos, y como colofón sólo queda añadir: Ojalá que los Sindicalistas actuales entiendan y hayan asimilado esta lección.”

lunes, 12 de julio de 2021

domingo, 4 de julio de 2021

Tuxpan de Villa a Ciudad y Capital Provisional del Estado

UN DIA 4 DE JULIO DEL AÑO DE 1881

Por: Salvador Hernández García
Cronista de la Ciudad

Considerando que las efemérides merecen un referente histórico, a renglón seguido me permito entrar en materia.

El 28 de Abril del año de 1826 Tuxpan fue habilitado como Puerto de Altura provisional, categoría que alternativamente le era cancelada y revalidada, de acuerdo a las asonadas, cuartelazo y pronunciamientos que se daban en el vecino Puerto de Veracruz. Cuatro año después, el 11 de Octubre del año de 1830 Tuxpan fue declarado como Villa y a esas alturas estaba comprendido en el territorio del Estado de Puebla, situación que se prolongó hasta el mes de diciembre del año de 1853, en que por un Decreto del General jalapeño, Antonio López de Santa Anna, a la sazón Presidente de la República, Tuxpan y “Todos los Pueblos de su comprensión”, fueron segregados de Puebla y pasaron a formar parte del Estado de Veracruz.

Años después, un día como hoy 4 de Julio de 1881, la H. Legislatura del Estado Libre y Soberano de Veracruz-Llave, con residencia por aquel entonces en la Ciudad de Orizaba, Veracruz, expidió el siguiente DECRETO:

LA H. LEGISLATURA DEL ESTADO DE VERACRUZ-LLAVE, EN NOMBRE DEL PUEBLO, DECRETA:

ARTÍCULO ÚNICO.- LA VILLA DE TUXPAN QUEDA ELEVADA A LA CATEGORÍA DE CIUDAD, DESDE LA PROMULGACIÓN DE ESTE DECRETO.

DADO EN EL SALÓN DE SESIONES DE LA H. LEGISLATURA.- ORIZABA, JULIO 1º. DE 1881.- MANUEL M. CHAZARO.- DIPUTADO PRESIDENTE.- LEOPOLDO RINCÓN.-DIPUTADO SECRETARIO.

POR TANTO, MANDO, SE IMPRIMA, PUBLIQUE Y CIRCULE PARA GENERAL CONOCIMIENTO.

ORIZABA, JULIO 4 DE 1881.- APOLONIO CASTILLO.- GOBERNADOR. R. RODRÍGUEZ RIVERA.-SECRETARIO.

135, años han transcurrido ya de aquel histórico suceso y, tal como sentenciara Heráclito: “TODO ES DINÁMICO, NADA ES ESTÁTICO; ESTE RÍO YA NO ES EL MISMO PORQUE YA NO LLEVA LA MISMA AGUA”.
Ciertamente, aun cuando nuestro querido Río Tuxpan, aunque con ligeras variantes continúa teniendo el mismo cauce, ya no lleva la misma agua, y aquel insignificante villorrio de principios del siglo XIX poblado por menor de 5 mil habitantes, todos ellos aparceros de las Haciendas de “Asunción” y “Santiago de la peña”, extraviado en la convulsa y desordenada geografía territorial del México Post-Independiente, a partir de entonces comenzó a recorrer su camino que el destino histórico le había trazado señalándolo como eje y polo de desarrollo de la zona norte de la Entidad Veracruzana.

Largo y difícil fue, ha sido y sigue siendo el recorrido de éste camino, y a tal respecto cabe destacar otro suceso histórico para Tuxpan el cual se registró afínales del mes de Diciembre, el día 27 del año de 1893, cuando quedó formalmente protocolizado la operación relativa al apeo, deslinde y amojonamiento de las tierras de Tuxpan y sus ejidos, mismas que hasta la víspera guardaron la condición de indivisas, por lo que una vez ya libre de todo tipo de ataduras en relación con la tenencia de sus tierras, Tuxpan en su condición de Municipio, Ciudad y Puerto inició su eclosión. 

A esas alturas y de acuerdo a las impresiones que registro en sus memorias el inversionista Estadounidense, Henry Howard Harper, “Tuxpan es una Ciudad agradable, de quizá 5 mil habitantes, localizada en las orillas del hermoso río Tuxpan, a algunas millas tierra adentro de la costa. La Ciudad está construida sobre sus dos riberas. Tuxpan es sencillamente una típica Ciudad Mexicana familiarizada con la arquitectura de los demás Pueblos Mexicanos. 

En los albores del Siglo XX y en su concepto de cantón, Tuxpan registra una población de 47 mil habitantes, su Jefe Político lo era el Sr. Alejandro Chao. En 1901 se inician los trabajos del canal de navegación Tampamachoco-Mojarras-El Chijol, que abriría la comunicación interior entre los Puertos de Tuxpan y Tampico. En 1912 Tuxpan fue declarado definitivamente como Puerto de Altura. A esas alturas ya ha sido abolido el sistema de los Jefes Políticos y se inauguran los Gobiernos Constitucionales. Preside el primero de ellos, el Sr. Vicente López Buda. A la sazón funciona en Tuxpan como único Educativo, la Escuela de Primaria Elemental “Miguel Lerdo de Tejada”.

Según un cronista de la época, “Tuxpan es una Ciudad Construida al capricho de su topografía, circundando con sus calle los numerosos cerros y lomeríos. La mayoría de sus casas son de 2 y 3 aguas, con techos de tejas Marsellesas, traídos de Francia como alijo por los buques que trafican con la importación y exportación de variados productos”.
A mediados del año de 1914, Tuxpan es declarado como Capital provisional del Estado de Veracruz por el Ejército Constitucionalista, desempeñándose como Gobernador el general Cándido Aguilar, y como Secretario el Coronel Heriberto Jara Corona. 

A partir de la década de los años 20 y hasta la de los años 50, Tuxpan vive lo mejor de su historia a nivel comercial, registrando un intenso movimiento portuario, tanto de altura como de cabotaje y fluvial, como consecuencia de su gran producción de plátano Roatán. Fue esa la llamada época del “oro verde”. 

En su caso se advierte en el vecindario una gran actividad social de participación ciudadana que por medio de diversos patronatos, Comités, Juntas Vecinales, agrupaciones sindicales, asociaciones civiles y todo tipoi de organizaciones unifican sus esfuerzos y laboriosidad en el desarrollo de la Comunicad. 

Se construye por ese tiempo el Puente sobre el Estero de tenechaco, se funda la Escuela para niñas, “Antonia Nava” y la B. y H. Junta de Caridad y Pavimentación, construye con concreto la antigua “Calle Real” que atraviesa la ciudad entre los tramos de las calles H. Galeana y H. Genaro Rodríguez, siendo ésta una de las 32 que esa Institución pavimentó. 

Iniciada que fue la década de los años cincuenta y hasta la década de los setenta, Tuxpan registra su máxima dinámica de desarrollo socio-económico que se proyecta en la ampliación de su infraestructura integral como Municipio, Ciudad y Puerto.

Se edifica la Unidad Deportiva; se construye el Majestuoso Puente sobre el Río Tuxpan; se ejecutan las obras Portuarias que incluyen las escolleras Norte y Sur, el recinto Portuario, sus muelles, bodegas y el canal de navegación; se construye el Boulevard ribereño; se amplia y rehabilita la carretera Federal México-Tuxpan-Tampico; se construye el muro de protección sobre la margen izquierda del Río Tuxpan; se rehabilita el Parque Benito Juárez, se construye el Hospital Civil Emilio Alcázar; se construye el Aeropuerto “Fausto Vega Santander”; se amplía el sistema y la red de agua potable (entubada) drenaje y alcantarillado; se construyen los Planteles de Enseñanza Media, “Escuela Secundaria y Preparatoria Manuel C. Tello” y la Secundaria “Técnica Industrial Enrique Rodríguez Cano”; se construyen así mismo los planteles de Instrucción Primaria, “Miguel Lerdo de Tejada”, “Enrique C. Rebsamen” y varios más, tanto en la Ciudad cabecera y sus colonias como en las comunidades rurales; se rehabilita el tramo carretero Tuxpan-Barra Norte; se construye el muelle de pesca; se edifican el palacio Municipal y Mercado; se remodela la plaza cívica; se construyen puentes y vados en las áreas rurales y se construye el camino vecina que une a la Congregación de Chalahuite con la carretera Federal Tuxpan-Tampico; se establecen costureros populares en las áreas rurales así como Centros de Salud.

Se construyen muelles en Tampamachoco y Cobos; se remodela el muelle conocido como “de frutas”, en donde tradicionalmente los campesinos asentados en las comunidades rurales ribereñas comercian sus productos en forma directa con el consumidor  y  … ¡En fin!

Tal es la zaga histórica del desarrollo de un Tuxpan, el Tuxpan nuestro de cada día que hace 134 años, en un día como hoy, un 4 de Julio del año de 1881, se mereció la categoría de CIUDAD.

El Tuxpan digno que construyeron las generaciones antecedentes durante los 3 primeros cuartos del pasado siglo XX y que generosamente nos legaron a la presente. 

Y tú conciudadano: ¿Qué has hecho en tu tiempo para participar desinteresadamente en este tipo de movimientos sociales de participación ciudadana para merecerte el orgullosos título de llamarte Tuxpeño?.

lunes, 28 de junio de 2021

La Villa de Tuxpan en la primera mitad del Siglo XIX

Por: Salvador Hernández García
                                                           Cronista de la Ciudad

El Sr. Eduardo Fagés fe un acucioso agrimensor y prácticamente empírico de la sociología. De él se sabe que en su tiempo fue miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y durante cierto periodo se avecindó en esta Región Huasteca, más o menos a principios de la segunda mitad del siglo XIX, lapso durante el cual se dedicó a investigar todo lo relativo a la geografía, estadísticas y usos y costumbres de los moradores de esta Región, particularmente en lo referente a la Villa de Tuxpan y su Historia.

Como resultado de su trabajo de investigación, el Sr. Fragés editó en aquella época un libro monográfico que tituló: NOTICIAS ESTADÍSTICAS DEL DEPARTAMENTO DE TUXPAN, mediante el cual describió de forma amena lo más destacado sobre el particular, haciéndolo de la siguiente manera:

“Villa de Tuxpan. Año de 1947. En la Villa de Tuxpan existen dos esteros que tienen su origen en las Ciénegas del Noroeste y del Norte como se puede comprobar en el plano correspondiente. Dichos esteros reciben las aguas que proceden de los cerros en la estación de lluvias, y por ello se proyectó hacer una cortadura con el objeto de comunicar las Ciénegas con el río y el estero de Tenechaco, buscando la higiene”.
“En el año de 1840 se proyectó hacer una cortadura y se logró comunicar las Ciénegas con el estero, pero como había aguas estancadas se produjeron graves epidemias de paludismo atribuibles a las miasmas de las Ciénegas, pero ya desde entonces la población exhortaba a que el Ayuntamiento llevase a cabo una obra de desagüe de charcos, aguas estancadas y pantanos que rodeaban la villa con el objeto de prevenir las inevitables enfermedades que se producen. Ya desde entonces existía la costumbre de recoger agua lluvia en los aljibes y el agua potable la traían de las chorreras del río, considerando a éstas inmejorables para beber”.
“El clima de Tuxpan es muy caluroso en los meses de verano, y concurre a aumentarlo el hecho de que la villa está rodeada de cerros que impiden la libre circulación de la brisa que constantemente sopla en dicha estación del año. En los meses de Agosto y Septiembre son muy comunes las calenturas intermitentes, fiebres biliosas, dolores de costado y pulmonía, y la gente pobre mira a las medicinas y a los facultativos con repugnancia, usando siempre para la cura de sus enfermedades los remedios caseros. En 1850 solamente había un facultativo que no era suficiente para atender el crecido número de enfermos que se registraba en la repetida estación de verano. En invierno consideraban que era una continua primavera. Los vientos del norte que reinan, purifica mucho la atmósfera, y con esa excepción se conserva en ésta época del año en la Villa, un estado de salubridad bastante bueno”.
La población de la Villa de Tuxpan, según el censo practicado en el año de 1849 era de 2,565 habitantes, constituida en su mayor parte por labradores y jornaleros, por otra parte de “matriculados de mar”  ( alijadores ) y la tercera de mercaderes y comerciantes, contándose en éstos últimos 20 Europeos, casi todos Españoles. La población está dividida en cinco manzanas, cada una de ellas con un juez de Paz; Los únicos edificios públicos que se tienen son: la cárcel, las casas Consistoriales y la Parroquia. La cárcel fue edificada en la orilla del río, en el centro de la población, de construcción un poco sólida; una parte de su techo es de azotea (?) y la otra de teja, sus paredes de cal y canto. Tiene una longitud de casi 17 metros y una anchura de dieciséis; de las 8 piezas que encierra, una sirve para los hombres, otra para las mujeres y las demás para diversos usos. La que sería para criminales es más pequeña pero más segura. Estas piezas están regularmente ventiladas; tienen en el exterior dos ventanas al Sur, dos al Este y una al Norte, por lo expuesto se deduce que no puede ser peor la posición de un edificio que no está bien colocado ni bien ventilado.

Se tiene la creencia de este tiempo, de que si los presos son víctimas de una epidemia, fácilmente podrían contaminar al resto de la población; era la época en la que no se sabía cómo evitar la viruela ni la fiebre amarilla, porque se ignoraba su medio de propagación, así como tampoco se conocía el germen del paludismo. En los meses calurosos del año, cuando los que viven cómodamente no se libran de las calenturas ni de la enfermedades que reinan en esa época: ¿Cómo no se ha de temer justamente una epidemia en una sala en donde con dificultad pueden respirar los prisioneros que encierra aspirando malos humores, mal alimentados, y asquerosamente abrigados?. Y so por desgracia sucediese esto, la epidemia al instante se comunicaría a los de afuera”.

“Las casas consistoriales no son más que una prolongación del edificio anterior, con techo de teja; tienen un frente de 27 varas y una anchura de diez; encierran una sala de diez varas de largo que sirve para la educación primaria por no haber otro local más a propósito; a continuación de ésta hay una pieza en la cual se celebran la sesiones del Ayuntamiento, más adelante otras dos piezas con una ventana al sur, dos al norte y tres al oeste; ambos edificios están adornados con un pórtico muy modesto que da a la plaza principal”.
“A una distancia de 25 varas del edificio anterior y formado con el ángulo recto, se halla el Curato, fabricado de zacate y embarro, y es residencia del Párroco de la feligresía. A la izquierda de éste y casi a cordel se eleva la Iglesia de la que vamos a hablar”.
“A pesar de la antigüedad de esta Villa, sus habitantes han carecido siempre de un templo si no suntuoso, cuando menos digno al culto a que se dedican y a ser la cabecera del Departamento y se lamentan sus habitantes de que así no fuera, cuando en algunos otros pueblos, quizá´ de menor categoría, los poseen muy superiores al de ésta Villa”.
“Desde el año de 1802 se han construido varias Iglesias en diferentes poblados regionales, pero todas ellas han sido construidas con los mismos materiales que el Curato de Tuxpan. Esto se hace siempre a expensas de los feligreses como puede deducirse de un documento inserto en la primera hoja de las partidas de bautismo de 1804 que se encuentran en el archivo de ésta parroquia. Por la lectura de dicho documento se advierte que por esos años había un vicario que ya no existía por el año de 1849; en 1819 y a expensas también del vecindario se mandaron a levantar paredes de piedra, paralelas y alrededor de la Iglesia que existía, dejando el mismo tejado hasta que en 1839 se mandó destruir el tejado temiendo que los fuegos que despedían los cerros que circundaban la población causasen un incendio. En 1844 se creyó hacer una reconstrucción por necesaria; se levantaron un poco sus paredes que eran demasiada bajas para su dimensión y se comenzó a techarlo con teja. La obra que se hizo de una manera lenta con donativos de los vecinos de la Municipalidad, y aún cuando en el año de 1850 se adelantó bastante en su construcción, no se terminó sino hasta el año de 1855. El templo tenía 71 varas de largo 17 y media de ancho y 14 columnas en su interior, iluminado por varias ventanas. Para que sus habitantes no carecieran de un templo mientras éste se reconstruía, se fabricó a su lado otro más pequeño y muy modesto que se mandó a derribar por el año de 1849 para acelerar la construcción del templo parroquial.”
“Las fachadas de éste edificio así como otras particulares, daban frente a la plaza principal, constituyendo un cuadro irregular; el piso de esta plaza no estaba nivelado ni empedrado, carecía absolutamente de adorno y de alumbrado por las noches lo mismo que el resto de la población.”
“El cementerio estaba bien colocado al Noroeste de la Villa, donde actualmente sigue prestando sus servicios, sobre la orilla Oriental del Estero de Tenechaco; tenía una cerca de madera. Existían dos puentes de madera, uno situado en el estero que había entre el “Cerro del Hospital” (La Atalaya” y de la Cruz; éste puente fue construido en 1934 (se supone lógicamente que el puente descrito estaba en lo que hoy es la Avenido Benito Juárez, sobre el canal que desemboca bajo lo que fuera el Hotel Pereda) y el otro puente con 27 varas de largo y 16 varas de ancho es el de madera que une las dos orillas del Estero de Tenechaco, el cual fue construido en el año de 1843, cerca de su confluencia con el río Tuxpan. Está próximo al Cementerio descrito y su costo fue de más de $2,000.00 (Dos mil pesos). Para el año de 1850 ambos puentes se encontraban ya bastante deteriorados.
“Las casas de la Villa son sencillas y en su mayor parte son fabricadas con zacate y embarro; después se fabricaron de teja y piedra, algunas eran solamente de embarro con techo de teja y el número total de casas era 651 a mediados del siglo (XIX). Como excepción de 4 o 5 de 2 plantas, las demás son bajas. En general las cocinas son independientes de las demás habitaciones; quizá por lo combustible del material de sus techos y para precaverse de esa manera los incendios. Estos no eran frecuentes y cuando acaecían se apagaban con destreza porque de otra manera habría sido fácil que se incendiaran varias casas a un mismo tiempo por la poca distancia que guardaban unas de otras. Sin embargo, en el año de 1830, aconteció un incendio que consumió casi la totalidad de la parte occidental de l villa, unas 200 casas, más o menos, y por ese motivo sus vecinos fueron exonerados por el Gobierno ( Poblano) del Estado, de pagar en el mismo año toda clase de impuestos.”
“El Pueblo tiene solamente dos calles angostas y bastante irregulares; el resto se compone de multitud de callejones, muchos de los cuales forman ángulos rectos con aquellas; las casas y los solares están aislados y es más notorio este aislamiento en las que están fabricadas en la faldas de los cerros; ni las calles ni los callejones están empedrados, excepto sus aceras que tienen un enlozado cuya altura es variable, interrumpidas cuando se interpone un callejón.
“Esta Villa es residencia de la Prefectura, compuesta por un Prefecto, con sueldo anual de 2 mil pesos, un Secretario con 700 pesos anuales y de un Escribiente con 300 pesos al año, incluso los gastos de oficina; el cuerpo Municipal un Secretario con sueldo de 300 pesos anuales, de un Juez de Letras o de Primera Instancia, dotado con 2 mil pesos anuales; además hay una Comandancia Principal, una Capitanía de Puerto, una Recaudación de Rentas, cuyo recaudador disfruta de un 30 por ciento sobre las recaudaciones fijas, y de un 6 por ciento sobre las eventuales, siendo de su cuenta todos los gastos de oficina; de una Receptoría Marítima que pertenece a Tampico y un Cura Párroco, cuyos emolumentos pueden calcularse en 3 mil pesos anuales. Además hay una Administración de Correos; los jueves se recibe la correspondencia de México, y los domingos de México, Puebla y Veracruz, despachándose este los viernes, domingos y lunes. Desde entonces se ha apreciado la necesidad de que haya Correo al Pueblo de Huachinango por tener bastantes relaciones mercantiles con esta Villa. En esta población existe una escuela pública para varones a la que asisten 80 niños, número muy inferior a los que pueden concurrir a ella, y además una escuela particular para niñas de concurrencia muy escasa. Se desprende del dato anterior que un gran número de los 400 jóvenes de ambos sexos y con edad apropiada para recibir los rudimentos de la enseñanza primaria, no concurren a la escuela en la cual solo hay un preceptor. De estos 400 jóvenes 200 son varones y sólo 80, y no siempre concurren a recibir clases; respecto a los jóvenes de las rancherías no reciben educación alguna, la que se imparte es solamente en la Cabecera de la Municipalidad de Tuxpan, por lo que se refiere a la educación de las mujeres, esta se haya más abandonada que la de los hombres, y esto es así porque los padres sienten repugnancia para mandar a sus hijos a la escuela”.
“Se contaban a fines de 1849, tres tiendas de las llamadas “Mestizas”, diez de menudeo y 21 de las que llamaban de 4, 8 fábricas de aguardiente, el que se consumía en su mayor parte en las tiendas de menudeo. Funcionan dos casas de matanzas y se calculan en 600 reses las que se sacrifican anualmente para el consumo de la población. La cantidad de cerdos es muy grande y generalmente es el medio de subsistencia de gente pobre y su consumo pasa de mil por años”.
Existen excelentes y abundantes maderas de construcción, y ya se piensa en el establecimiento de un buen arsenal que pude ser muy útil para la Nación y para los carpinteros de ribera que se ocupan de carenar las embarcaciones que lo necesitan. En los primero 50 años de este siglo se han construido aquí 55 buques con un total de 3,116 toneladas y un número mucho mayor de lanchas para descargar los buques cuando su calado, es mayor que el fondo de la barra y los obliga a fondear. (Estas lanchas fueron bautizadas con el nombre de “Alijos” Las cargaban y descargaban en los bajos de Tuxpan los llamados Matriculados del Mar. De ahí proviene la palabra Alijadores) Así mismo se construyó una goleta de guerra, por encargo del Presidente Antonio López de Santa Anna, y que fue la primera embarcación con la que contó la Armada de México. Total que las embarcaciones construidas en los astilleros de Tuxpan por los carpinteros de la ribera porteños durante las primeras 5 décadas del antepasado siglo XIX fueron: una fragata, 5 bergantines, 39 goletas y 10 pailebot, con el total de toneladas ya indicado”.

“Es de lamentar que ésta villa no puede prosperar moral y materialmente por no haberse practicado la apertura del puerto para hacerlo de altura, lo cual habría dado mayor auge a toda la región. Sobre tal punto se hace notar que el Puerto estuvo abierto algunos años para el comercio del exterior, pero se mandó a cerrar por una Ley expedida el 21 de noviembre de 1835 quedando reducida a su categoría de Cabotaje. Otro decreto expedido en mayo de 1838 lo abrió de nuevo al Comercio Extranjero durante el bloqueo del Puerto de Veracruz, pero dicho decreto fue derogado por circular de Agosto 17 de 1839, habiendo sido cerrado antes, el 25 de enero del mismo año, por haberse deparado el puerto de la obediencia del Gobierno, y fue abierto der nuevo por decreto el 16 de julio de 1846 mientras durase el bloqueo impuesto por las Fuerzas Navales de Estados Unidos al Puerto de Veracruz, quedando derogada esta disposición en julio 5 de 1948 por haberse levantado dicho bloqueo, quedando abierto únicamente al comercio de cabotaje por Ley expedida en Noviembre de 1849; el Decreto de octubre 10 de 1851 lo abrió de nuevo al Comercio de Altura. Los buques que hacían el comercio por los años mencionados en caso todos los puertos del Golfo de México eran aproximadamente 7, de los cuales 4 pertenecían a la matrícula de esta Villa”.

“En el aspecto socio-comercial cabe destacar que cada 8 días se acostumbra celebrar un tianguis, o día de plaza, el cual es de aspecto distinto al de otros lugares. En el curso de la noche del sábado multitud de embarcaciones surcan y cruzan el río Tuxpan procedentes de todas las milpas situadas a lo largo de su ribera y de las márgenes de las lagunas y esteros que se intercomunican entre sí, incluyendo hasta los que provienen de los poblados más distantes. Su número por lo regular sobrepasa los 200 botes que suelen colocarse en sus orillas en el punto más próximo a la Plaza Principal, que es un lugar destinado, para la venta delos diferentes artículos necesarios para el consumo doméstico”.
“Por lo regular la Villa presenta un aspecto bucólico y hasta triste e inactivo fuera de los días de tianguis, días cívicos y de las fiestas patronales de agosto. Sólo entonces se despierta el bullicio y hay bastante animación ya que después de haber vendido sus efectos los milperos se obligan animarse con el consumo de aguardiente que se expende en generosas cantidades en los comercios del ramo”.

lunes, 14 de junio de 2021

Hechos sobre la separación de Tuxpan de Puebla y su incorporación a Veracruz

POR: SALVADOR HERNANDEZ GARCIA
CRONISTA DE LA CIUDAD

Con motivo de la sublevación acaecida en Tuxpan y Teziutlán en diciembre de 1852 a favor del Plan Jalisco y del movimiento efectuado en la plaza de Veracruz, como el gobierno de Puebla del señor Mújica y Osorio no se adhiriera al citado plan, quedaron de hecho segregados de este Estado el puerto y la villa ya dichos más el pueblo de Chicontepec. Unificada la opinión nacional a favor de los convenios de 6 de febrero de 1853, parece que Teziutlán desistió de su empeño, mas no fue así con  Tuxpan y su dependencia Chicontepec, pues con fecha 30 de marzo el secretario interino del gobierno poblano, Sebastián Zetina, dirigió al Prefecto de Tuxpan, D. Anastasio Llorente, una terminante comunicación en la que le decía que habiendo reconocido el gobierno, la legislatura y el Estado todo de Puebla como nacional el plan de Jalisco, “las poblaciones de su territorio que por haber tomado parte en el movimiento iniciado en Tuxpan se habían sustraído de la obediencia de su gobierno deben desde luego someterse a sus órdenes. Así lo han ido haciendo sucesivamente; más respecto de ese Departamento ignora hasta hoy el E.S. Gobernador cuál es la línea de conducta en que se ha fijado. No puede ser indiferente a este silencio, y en su virtud me manda requerir a V.S., para que diga categóricamente si ese Departamento vuelve a la obediencia de este gobierno, pues S.E., el Gobernador obligado a conservar la unidad del Estado, tiene deberes estrechos que cumplir así como las leyes le conceden poder y recursos suficientes para llenarlo”.

Al recibir Llorente esta nota se propuso poner en práctica los medios para llevar a efecto la reincorporación, pero el comandante militar, Silverio Hernández, “hombre tonto y engañado por lo mismo del último que le habla, hombre que es la deshonra del ejército, aunque dice que es íntimo de D. Antonio…”, al decir del señor Llorente, le negó los auxilios que con tal objeto le pedía.

En efecto, Llorente transcribió el 14 de abril la nota del gobierno de Puebla al ayuntamiento tuxpeño, organizó la escasa fuerza con que contaba y la envió a reducir a Chicontepec al mando del teniente Manuel Llorente, quien días después consiguió su objetivo, y con fecha 15 se dirigió al comandante Hernández pidiéndole auxilios para reforzar al piquete enviado; pero como este militar le diese por contestación una evasiva, le contestó Llorente el 23 acompañándole copia de la nota aludida y pidiéndole le dijera categóricamente si para cumplir con ella estaba dispuesto a auxiliarlo, a lo que respondió Hernández “que esta comandancia ha estado y está en el deber de auxiliar hasta donde sea posible a las autoridades para hacer guardar el orden cuando por desgracia sea alterado; pero por lo que respecta a llevar a cabo los deseos indicados, creo que estando marcados los medios legales de petición es excusada la cooperación de la fuerza armada, tanto más, cuanto esta guarnición y comandancia militar están sujetas a la general de Tampico y sin órdenes expresas de aquélla no podrá mezclarse en asuntos meramente locales”.

Por su parte el ayuntamiento tuxpeño, reunido en sesión extraordinaria aprobó el siguiente dictamen, que si me atrevo a publicar íntegro es por considerarlo de interés y ser enteramente desconocido. 

“Se ha recibido por esta Corporación la nota de V.S., fecha 14 del presente en que inserta una del Sr. Secretario del Gobierno de Puebla queriendo saber la línea de conducta que este Departamento se propone observar en adelante una vez que el Estado de Puebla adherido al plan de Jalisco y que el Sr. Gobernador tiene el deber de conservar la integridad del territorio del Estado. El ayuntamiento no había visto en el referido oficio nada de ofensivo si V.S., se hubiera limitado a transcribirlo sin reflexiones propias; pero como hace V.S. entender que duda mucho quiera seguir esta población consecuente con el acta levantada el 20 de diciembre del año pasado, ha sorprendido a esta Corporación ese lenguaje en boca de un funcionario que lo es en virtud de la revolución, por un nombramiento del Sr. Gobernador del Estado de Tamaulipas y cuando los deseos de estos pueblos y los deseos de V.S. manifestados repetidas veces han sido los de erección de un territorio compuesto de este Distrito y el de Tampico de Veracruz, pues así verá realizadas todas las esperanzas de mejoría y progreso porque hace tiempo ha suspirado, la apertura de este puerto al comercio de altura lo cual repetidas veces se ha opuesto la legislatura de Puebla y otras mejoras que no tratamos de enumerar en la contestación que nos ocupa. El ayuntamiento cree que su conducta hasta ahora no ha tenido nada de equívoca para que se le sospeche capaz de una defección como lo sería una vuelta sin condiciones que haría estériles los sacrificios del pueblo pues una vuelta a Puebla querría decir la puesta en vigor la contribución civil, la reposición en sus destinos de funcionarios que han defraudado los fondos públicos y han dejado un funesto recuerdo por su manejo depravado, que la legislatura del Estado seguiría abogando por la clausura de este puerto como otras veces lo ha hecho. En fin Sr. Prefecto, que de lo que se trataba era entregar maniatado al pueblo en manos de sus gobernantes para congraciarse su favor desentendiéndose de sus exigencias para hacer más fácil su sumisión y hacer un mérito de una traición para quedar bien puestos y tal vez obtener en cambio destinos o elogios que degradarían al que los recibiese. El ayuntamiento ha recibido su misión del pueblo y al pueblo tiene que darle cuenta de su manejo, él no ha comprendido que la cuestión es de quedar bien a poca costa, pues en eso no conseguiríamos más que mantener unos puestos que seríamos indignos de ocupar; firme de Corporación en el cumplimiento de las obligaciones que su nombramiento popular le impone, sabe muy bien que no hay lugar a duda en la línea de conducta que tiene que seguir y que sólo el deber nunca yerra ni el honor da lugar a vacilaciones, está resuelto a sacrificarse si así lo exigen los intereses confiados a su cuidado. Por lo que respecta a los recursos con que contamos, el ayuntamiento no aceptará la responsabilidad de este paso si no contara con la voluntad de la mayoría de la población; antes de contestar el oficio que nos ocupa juzgó conveniente asociarse a los Jueces de Paz de las manzanas de la población y oír la opinión de los funcionarios y personas influyentes comprometidas en la revolución, y todas han aprobado su conducta. Cuenta, pues, con el apoyo del pueblo y cuenta con la aprobación de la gente sensata y su propia conciencia. Ve con dolor que al paso que se le dice diga los recursos con que cuenta para llevar al cabo su propósito, se dilapidan los fondos municipales reunidos a costa de asiduos trabajos y una rigurosa economía, en pagar soldados para reducir a mano armada pueblos que necesitan ser bien administrados y no sojuzgados. Tuxpan cuenta además con el apoyo de sus hijos con el de fuerzas de fuera que han jurado correr la misma suerte, pero este recurso lo deja para defenderse contra los que se titulan sus hermanos, dado el caso que lo dudamos, de que Puebla quiera hacer uso de la fuerza para volver a su dominio a este Departamento. El Ayuntamiento vería la invasión del Distrito y los males que esto puede ocasionar como una calamidad pública que no estaba en su arbitrio remediar; así como reprobaría este paso si tuviera efecto, reprueba el paso de V.S., con Chicontepec. Aquel pueblo lo mismo que éste tiene males que remediar, y más haría una comisión pacífica que oyera esas necesidades y viera el medio de remediarlas que no el hacer uso de la fuerza, pues a los corazones independientes les repugna el ser violentados, y lo mismo haría Puebla con –Tuxpan si mandara fuerzas superiores y éstas fueran victoriosas, ¿qué haría Tuxpan con Chicontepec si triunfa allí?; serían dueños de escombros obligados a mantener una guarnición en cada pueblo. Desaprobamos una y otra invasión, lo demás denotaría egoísmo e inconsecuencia. Tuxpan desea la formación de un territorio con Tampico de Veracruz para lo que ha hecho su representación al congreso general, pero si Puebla desea la reincorporación de Tuxpan a su Estado, sobran hombres patriotas en aquella capital que se presten a ser miembros de una comisión que venga a informarse de las quejas tantas veces desatendidas de los pueblos y sus fundamentos. Es fácil poner una mordaza en la boca de un hombre que pide pan ¿no sería más humano proporcionarle trabajo para que él busque su subsistencia con honradez? Ha pasado el tiempo de la violencia y ha entrado el de la convicción, ya no es éste el siglo del derecho divino sino de los derechos de los hombres.”
Este dictamen, que sacrificó Llorente de sedicioso y “lleno de los dislates y sarcasmos más punibles”, fue transcrito al gobierno poblano, quien contestó al perfecto ya citado que el gobernador D. Cosme Furiong se había enterado con profundo desagrado de la actitud asumida por los munícipes tuxpeños, pues que sabía a no dudarlo que tales deseos no eran los del vecindario y mucho menos los de los otros pueblos que formaban el departamento, dado que Chicontepec ya había vuelto a reincorporarse al Estado; que el gobierno bien podría desplegar todos sus recursos para someter a los desafectos y conservar la integridad del territorio del Estado; pero que estando persuadido que todas las resistencias nacían de los agitadores de Ozuluama, ejercida en la villa por el síndico municipal Manuel Núñez, y considerando que ellas cederían a la sola notificación de que la voluntad del Supremo Magistrado a quien la nación confiaba el restablecimiento del orden era el que las cosas volvieran al estado que tenían antes de la revolución, le prevenía volviera a encargarse de la prefectura, que había entregado provisionalmente en manos de D. José María Sánchez, y requiriera al ayuntamiento y demás opositores al pronto y puntual cumplimiento de lo estatuído en las Bases, en el concepto de que si el ayuntamiento o cualquiera de sus individuos rehusara el cumplimiento de esta disposición fuere destituido de su puesto.

Como quiera que tal disposición fuese aprobada por Santa Anna, quien ordenó al gobernador de Puebla que con toda la energía propia de su carácter apoyara la reincorporación de Tuxpan al Estado de su mando, al mismo tiempo que se reemplazó al comandante militar Hernández por el coronel de reconocida y recalcitrante filiación Santanista, Sebastián Moro del Moral, las cosas volvieron a su estado normal.

Sin embargo, con fecha 1º de diciembre de 1853 expidió Santa Anna un decreto en el que concedía la agregación de Tuxpan a Veracruz.

“Artículo 1º.- El distrito de Tuxpan con todos los pueblos contenidos en su comprensión, pertenecerá en lo adelante, tanto en lo civil como en lo político, al Departamento de Veracruz, formando parte de su territorio.
Artículo 2º.- El gobernador de dicho Departamento y el de Puebla, dictarán las providencias convenientes para que queden fijados definitivamente sus límites respectivos, supuesta la alteración territorial que induce el artículo anterior.”

FUENTE MANUEL B. TRENS.
HISTORIA DE VERACRUZ.

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Foto del Recuerdo

Inicios del Transporte Público en Tuxpan -1951-.