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lunes, 3 de mayo de 2021

Origen y Evolución de las Juntas de Mejoramiento Moral, Cívico y Material

  Por: Salvador Hernández García 
Cronista de la Ciudad


       Está históricamente comprobado que el origen de éste tipo de Instituciones será íntimamente ligado con Tuxpan, y con el Expresidente de la República Mexicana, Don Adolfo Ruiz Cortines, a partir de que éste personaje representó a Tuxpan en el Congreso de la Unión como Diputado Federal por éste Distrito, en la década de los años 30, he aquí la historia. 

        A finales del primer cuarto del pasado siglo XX, la ciudad portuaria de Tuxpan muy a pesar del intenso movimiento que como tal sostenía, tanto en la altura, como de cabotaje y fluvial, presentaba un aspecto un tanto deprimente; sus sinuosas calles, que más bien eran estrechos callejones, polvorientos en el estío y lodosos e intransitables en temporadas de lluvia, le sugería una imagen de “rancho grande”. 

Equilibrándose precariamente entre los faldones de los cerros circundantes y las calles serpenteantes, se alzaban las viejas casonas “de 2, 3 y hasta de 4 aguas con su rojo techado de teja Marsellesa”, destacándose entre sus más avanzadas construcciones los edificios que albergaban a los Teatros “Variedades”, “Lázaro” y “Alvarez”, así como el recién construido “Gran Hotel Pereda” cuya obra civil fue ejecutada por el Ingeniero Rafael Palomba, por encargo de las hermanas Toledo, con Capital de los hermanos Nemesio y Juan Ruiz. 

El bucólico paisaje reflejaba diariamente la indigencia física de la ciudad porteña en el turbio espejo de un río periódicamente “enchapoptado”, y cuyo rústico marco lo constituía la vecina congregación, río de por medio, de Santiago de la Peña. 

Por aquel entonces Tuxpan no contaba con la más mínima infraestructura industrial aun cuando si destacaba, como ya quedó expresado, por intenso movimiento portuario en todos sus niveles. A la sazón su población apenas si llegaba a los 20 mil habitantes en el área urbana, y salvo esporádicos e insignificantes intentos por actualizar su infraestructura, no se manifestaba un intento serio en ese sentido por falta de organización sobre el particular. 

Principiaba el año de 1926 cuando varios inquietos ciudadanos provenientes de las diversas clases sociales de la localidad y en representación de la gran mayoría de las diferencias agrupaciones civiles organizadas, al incidir en el denominador común de que el despunte de Tuxpan como puerto deberían de ser congruentes con la urbanización integral de la ciudad, tras sostener numerosas reuniones previas y deliberaciones, tomaron el acuerdo de reunir, en un solo todo, a la gran energía dispersa en Juntas vecinales, comités y patronatos que si bien participaban en la promoción y ejecución de diversas obras de asistencia social, ello lo hacían de manera empírica, sin programa alguno, lo cual causaban una situación anárquica que amenguaba el esfuerzo. 

Ante esta realidad y tan pronto como se contó con la aprobación general de los representantes de los grupos organizados y demás simpatizantes, y de que por otra parte así mismo se obtuvo el beneplácito de las autoridades civiles y militares, representadas en lo último por el General Alberto Zuno Hernández, comandante del  48 batallón, quedó constituida con todas las de la Ley una Institución de Beneficencia, Caridad, Servicio Social y Asistencia Pública, a la cual se le denominó HONORABLE JUNTA DE CARIDAD Y PAVIMENTACION, misma que, años después y por méritos propios, mediante un Decreto emitido por el Gobierno del Estado de Veracruz, fue declarada como BENEMERITA, y aquí se inicia la Historia. 

La junta contaba con más capital  que el entusiasmo y vocación del servicio de sus integrantes para llevar a cabo su programa y proyectos pero el incentivo de partir de cero les fortaleció el ánimo para allegarse fondos económicos para emprender  lo que a la postre se traduciría en su magna obra social que se desarrolló en beneficio de Tuxpan, y tales recursos los obtuvieron administrando una lotería de cartones, organizando bailes populares presentando funciones de teatro, cine y todo tipo de espectáculos, tales como puestas en escena de conciertos organizando carnavales y fiestas patronales, cuyas concesiones les fueron concedidas por la autoridades locales, como consecuencia de que sus utilidades eran utilizadas en todo tipo de materiales y  sociales realizadas en beneficio de la colectividad. 

Al cabo de 5 años de intensa actividad de ésta Junta que contó con todo el respaldo de la ciudadanía y de Pueblo Tuxpeño en lo general, la Honorable Junta de Caridad y Pavimentación presentó el siguiente resultado:

Pavimentación y embanquetado de la Calle M. Hidalgo, a partir de la calle H. Galeana hasta Corregidora y el Parque de la Reforma, para proseguir esta obra material por toda la calle B. Juárez, hasta su confluencia, con la calle Genaro Rodríguez, cuyas superficies correspondientes fueron de 6 mil 105 metros cuadrados en conjunto, con un costo de 24 mil 416 pesos 61 centavos; se remozo el parque de la Reforma o Benito Juárez al cual se le dotó de 50 bancas de madera y acero, así como de 24 luminarias, construyéndose además un kiosco central en cuyo espacio actuaba los jueves y domingos por las tardes, la Banda Municipal, pavimentó el circuito del Parque Hidalgo al cual también dotó de luminarias; cooperó con tres mil pesos para la construcción del Puente de Tenechaco; embovedó la zanja que longitudinalmente atravesaba la calle Melchor Ocampo y pavimentó su superficie y embanquetó la calle Morelos, González Ortega, I. Allende, Genaro Rodríguez, 5 de Febrero y V. Guerrero; construyó los sanitarios del local que ocupaba la unidad de salubridad; otorgó frecuentes donativos al Hospital Civil “Benito Juárez”; construyó las gradas y tribunas del Parque Deportivo “Alvaro Obregón”; construyó el embarcadero  para las lanchas que realizaban el servicio de carga y pasaje hacia Tampico, Tamiahua y Congregaciones ribereñas, cooperó para el mantenimiento de los caminos vecinales Tuxpan-La Barra, Tuxpan-Alamo, e inclusive compró una propiedad sobre la calle Corregidora, a un costado del Parque de la Reforma en donde construyó un edificio para ocuparlo como su propio domicilio, mismo que con el tiempo, y al desaparecer ésta benemérita Institución, pasó a formar parte del patrimonio público del pueblo de Tuxpan, en cuyo espacio se encuentra en la actividad el Museo de Antropología y la Biblioteca Municipal. 
  Tal fue la actividad que desarrolló aquel progresista grupo de Tuxpeños que canalizaron sus inquietudes de progreso a través de la BENEMERITA Y HONORABLE JUNTA DE CARIDAD Y PAVIMENTACION, sobre la cual cabe destacar que en la ocasión en que después de 5 años de intenso trabajo presentó su informe al Pueblo de Tuxpan, lo hizo al tenor siguiente:

Cuando se manejan fondos provenientes de la colectividad social, la mejor forma de fijar responsabilidades a quienes los manejan y el mejor estímulo para motivar al contribuyente, es la comunicación de las inversiones dadas a dichos fondos en forma sencilla, amplia y exacta. Nuestra cuentas dicen claramente como se invirtieron los fondos  de ésta colectividad y  para mejor tranquilidad y satisfacción de esta junta, suplicamos al público que investigue en la forma que crea conveniente la exactitud de nuestras inversiones. Creemos responde: sin rodeos y sin escrúpulos de ninguna especie, a toda las dudas que con buena fe pudieran surgir en el público, el cual luego tienen derecho a vigilar nuestras actividades que, no por ser de absoluta espontaneidad y estar encaminadas al mejoramiento general, dejan de ser significarnos responsabilidades y obligaciones”. 

A esas altura y por coincidencia Don Adolfo Ruiz Cortines se desempeñaba como diputado federal por el Distrito de Tuxpan, y según testimonios que en su oportunidad  obtuvo este columnista de personas que les tocó vivir en aquella época, y que en su caso ocuparon destacados cargos en la función pública y en las tareas de Gobierno, como lo fueron el Ex Alcalde de Tuxpan Don Pedro M. Meléndez (+) y el Ex Diputado Federal, Don Antonio Pulido Cobos (+), personas que fueron muy cercanas a Don Adolfo (Pulido Cobos fue, por cierto, suplente como diputado del citado don Adolfo), aseguraron que el citado personaje le tenía muy impresionado las actividades de la mencionada BENEMÉRITA Y HONORABLE JUNTA DE CARIDAD Y PAVIMENTACIÓN, la cual, con la participación y solidaridad de Pueblo de Pueblo de Tuxpan que lo hizo sin regateos, demostró  con hechos que cuando los fondos públicos se manejan con honestidad, claridad y transparencia, se puede contar con el respaldo y la participación ciudadana, y a tal respecto cabe citar el lema de la H.  y B. Junta que señala… ESTA ES LA OBRA DE UN PUEBLO QUE ASPIRA A SU GRANDEZA. 
Durante los 30 años del Gobierno del Gral. Porfirio Díaz, fueron establecidas y puestas a funcionar las llamadas “Juntas Auxiliares de Colaboración Vecinal”, caracterizándose estas por entronizar en la vida comunal a la élites sociales que por derecho a rango se adjudicaron el papel de promotores de empresas exclusivamente materiales o pseudo-filantrópicas, correspondiendo a una expresión del caciquismo Nacional en todas sus esferas y de un decantado progreso material que privilegiaba las obras de ornato y la de embellecimiento a las de auténtico sentido social. 

Con el discurrir del tiempo tuvo lugar el movimiento armado revolucionario y en esa telúrica etapa que duró 7 años, este tipo de Juntas cesaron en sus funciones al desaparecer el motivo por el cual fueron creadas. 

Tiempo después, cuando los constituyentes de Querétaro establecieron la bases (1917) del Municipio Libre, éstas Juntas a la sazón llamadas “Juntas Vecinales” volvieron a funcionar con propósitos más claros de servicio social empero carecían de la reglamentación y normatividad correspondiente que uniformara sus actividades, razón por la cual cada una de ellas funcionaba de acuerdo al criterio de sus integrantes según advirtieran las necesidades al solventar, y siendo ésta la situación, fue cuando en el año de 1926 se creó en Tuxpan la Honorable Junta de Caridad y Pavimentación, la cual a diferencia de las Juntas Vecinales de la Entidad Veracruzana y de las demás del País, elaboró sus propios estatutos y rigió sus acciones con una avanzada normatividad que le redituó exitosos resultados en sus primeros 5 años de existencia (tal como quedó consignado en el antecedente), por lo que no resultó extraño observar que otras Juntas Vecinales Veracruzanas imitaran su ejemplo, y que a su vez el por aquel entonces Diputado Federal por Tuxpan Don Adolfo Ruiz Cortínes, según testimonios dignos de crédito, quedó gratamente impresionado por la forma en que desarrollaba sus actividades en beneficio de la Sociedad, la H. Junta de Caridad y Pavimentación de Tuxpan, así como de sus fructíferos resultados.

Ya fungiendo con Adolfo Ruiz Cortínes como Gobernador del estado de Veracruz-Llave , años mas tarde, haciendo referencia a las Juntas Vecinales, aclaró:

“Debemos despertar las reservas  morales para el bien del país. Su punto de partida está en éste postulado: El pueblo que posee grandes reservas espirituales y energías suficientes para promover por sí mismo su progreso moral, cívico y material, y lo importante es que esas reservas y esa energía tengan un cauce a través del cual todos los ciudadanos luchen por este triple mejoramiento. Este cauce lo dirán las propias juntas que se crearán para éstos fines”.
Es interesante advertir como en Veracruz, donde se estableció el Primer Ayuntamiento de la América Continental y en donde Venustiano Carranza expidiera el primer Decreto del Municipio Libre, precisamente en Veracruz, también se iniciara coordinadamente el despertar de la conciencia ciudadana para cooperar en las actividades útiles  a la Comunidad  dentro de la Vida Municipal. 
Fue así como para imprimir un nuevo espíritu a la colaboración vecinal, don Adolfo Ruiz Cortínes, siendo Gobernador del Estado, expidió la circular número 24 de fecha 2 de abril de 1945, que sentó las bases para construir la: Juntas Estatales de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, dependientes en su caso del Departamento de Gobernación. 

Desde su mensaje dirigido al Pueblo Veracruzano con motivo de toma de posesión, don Adolfo Ruiz Cortínes había expresado el propósito de que se estableciesen en Veracruz las juntas de mejoramiento, y a tal respecto manifestó:

“Que no lo sean solo de obra materiales, sino también de elevación en moral y en lo cívico; ya que nadie puede ocultarse que si es importante satisfacer las necesidades de orden material que existen, reviste mayor trascendencia  la atención de los aspectos moral y cívico, de los que depende de manera principal, - la buena marcha de la vida colectiva”.
Al crearse en Veracruz las Juntas de Mejoramiento, por la citad circular del 2 de abril  de 1945, quedaron precisadas sus finalidades que fueron la de elevar y dignificar la conducta del individuo, luchando contra el vicio, fomentando diversas sanas, espíritu de solidaridad, atención a la infancia y centros de cultura y orientación vocacional. 

En el aspecto cívico se perseguía el fin de divulgar una noción clara de los deberes del ciudadano, sobre el papel de la familia, como base de la sociedad y se estimulaba el culto a  los héroes y el amor a la bandera, para fortalecer el sentimiento de Nacionalidad y la identificación con el solar nativo, y en éste sentido incluso Tuxpan tenía su propio  Himno que se entonaba durante los periodos lectivos las mañanas de los días lunes en todas las escuelas  y planteles escolares de este Municipio. 

Pero retomando el tema. En cuanto al aspecto material, se procura impulsar la ejecución de obras que, funcionalmente, armonizarán con los propósitos morales y cívicos, o sea, dando preferencia a la edificación de escuelas, caminos y hospitales. 

Estas juntas, creadas para beneficio colectivo, se integraron con personas de todas las clases sociales, entre las más caracterizadas en atención a su actividad, honradas y espíritu cívico, sin que percibiesen retribución alguna, se trataba de organizaciones apolíticas, sin autoridad municipal, pero dirigidas a un mismo fin: El mejoramiento  de la comunidad a través de la colaboración vecinal del Municipio. 

De esta manera se buscó la cooperación de la iniciativa privada para la realización de programas profundamente constructivos y patrióticos, de lo que pronto se obtuvieron frutos, tales como la mayor extensión de la campaña de alfabetización de los municipios, la multiplicación de instituciones de asistencia social, la lucha contra el alcoholismo, las actividades de reforestación y  el respeto de la naturaleza, el incremento de los deportes, y sobre todo la participación de la ciudadanía de la construcción de las obras materiales, que a diferencia de la actual generación ciudadana, no pedían nada sino que todo lo daban. 

Cinco años después y partiendo de la consideración de que el funcionamiento de la Juntas de Mejoramiento Moral, Cívico y Material había puesto de manifiesto el acierto de haber sido concebidas, y que ello ameritaba que su existencia quedase regulada por una normatividad de carácter legal, siendo Gobernador de Veracruz el Lic. Angel Carbajal, expidió la Ley de Juntas de Mejoramiento el 30 de agosto de 1950, exponiendo el siguiente criterio en relación con ello. 

“Es satisfactorio reconocer la trascendental elevación cívica y moral de la familia Veracruzana; el cumplimiento a los ordenamientos jurídicos vigentes; la solemne conmemoración de las fechas históricas como un tributo a nuestros héroe; la disminución de actividades di lectivas; la eficiencia de las campañas de alfabetización, el culto permanente de la vegetación y cuerpos de agua, la construcción de escuelas, hospitales y caminos vecinales, y otras muchas actividades no menos importantes”.
La experiencia obtenida como el ensayo Veracruzano al respecto de la participación desinteresada de la ciudadanía en este tipo de actividades de genuina asistencia social, mas tarde habría de proyectarse como un camino para despertar la voluntaria colaboración vecinal en toda la extensión de la República Mexicana, y fue así como de acuerdo con esa impronta, siendo Presidente de México, Don Adolfo Ruiz Cortines, acordó el establecimiento de éstas Juntas de Mejoramiento en todas las Entidades Federativas y para tal efecto la Secretaría de Gobernación dio a conocer, en 1953, las Normas de Organización de las Juntas de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, que entre cosas señala:

“En cada una de las cabeceras de los Municipios, en las demás localidades de éstos en que sea posible, así como  en la Capital y Delegaciones del Distrito y Territorios Federales, se integran dichos  organismos, con las finalidades de obtener y encauzar la cooperación de los particulares en los 3 aspectos que su nombre señala, o sea en lo moral, lo cívico y lo material, sin distinción de ideas sociales, política religiosas”.
“En las actividades populosas podrán crearse, a juicio del Gobernador de la Entidad y con las finalidades y modalidades, varios comités por sectores, barrios, colonias, etc. además de la Junta de Mejoramiento, Moral, Cívico y Material del Municipio que coordinará la labores de los diferentes comités y procurará que no se queden sectores o zonas sin el organismo correspondiente”.
Además puntualiza: “Las Juntas deberán allegarse sus propios recursos para el cumplimiento de su funciones (Tal como lo hizo la Benemérita y Honorable Junta de Caridad y Pavimentación  de Tuxpan) mediante colectas, organización de festivales, eventos deportivos, fiestas patronales, y todo tipo de espectáculos populares, aportaciones escolares o cualquiera otra forma lícita que esté a su alcance”.

Para ese efecto los gobiernos Municipales concesionaban a éstas Juntas la titularidad de los festejos tradicionales. 

Tal fue la zaga histórica en su origen y evolución de éstas Juntas de Mejoramiento, las cuales tuvieron sus génesis en Tuxpan, cuando en el año de 1926 un heterogéneo grupo de inquietos ciudadanos tuvieron la feliz idea de integrarse en una Institución Ciudadana para por medio de ella participar afectivamente en el desarrollo de su comunidad, bajo el lema: “ESTA ES LA OBRA DE UN PUEBLO QUE ASPIRA A SU GRANDEZA”. 

lunes, 26 de abril de 2021

Origen y Evolución Histórica de los Municipios

Por: Salvador Hernández García 
Cronista de la Ciudad 

MESOPOTAMIA: Su nombre significa: “TIERRA ENTRE RÍOS”. Es una región que se ubica en lo que actualmente es el País conocido con el nombre de IRAK, entre los ríos Eufrates y Tigris, los cuales fluyen desde las tierras altas de Turquía hasta desembocar en el Golfo Pérsico. 

Según estudios especializados sobre la materia, se tiene conocimiento que en un estimado de 30 mil años A.C., el ser humano abandonó su condición de nómada recolector de frutos y cazador de la fauna primitiva y se volvió sedentario, sus primeros asentamientos como tal, se dieron en las llanuras costeras de ambos ríos en donde se le advierte dedicado a la agricultura y a la cría, ordeña y aprovechamiento de los animales. 

Su instinto natural de conservación de la especie, le crea la necesidad de buscar la seguridad de un refugio y lo encuentra construyendo sus viviendas utilizando para el efecto los zacatones y barros de las riberas de esos ríos, material que utiliza además para fabricar artesanalmente alfarería. Por otra parte los ríos, lagos, lagunas y demás cuerpos de agua, adicionalmente le proporcionan abundante pesca y caza de la fauna de pluma y pelo ribereña y con los líquidos de aquellos riega sus cultivos. 

En esas condiciones y al alrededor de 3 mil 500 años A.C. se comienzan a constituir las primeras aldeas en cuyos espacios cohabitan en colectivo, y por razones obvias sus primeros pobladores se enfrentaron a la necesidad de establecer las reglas que regulen su convivencia, y se organizan en tal sentido para disfrutar en común todos los bienes a su alcance a la vez que establecen sus propias obligaciones para la conservación de su hábitat. 

Ante esa coyuntura surgieron las primeras manifestaciones de organización social, económica y política de los seres humanos agrupados en comunidades, mismas que a su vez comprendieron la creación de los cuerpos administrativos de los intereses colectivos. 

Colateralmente se fueron estableciendo las reglas y normas de conducta individuales y colectivas a las que tuvieron que sujetarlas los pobladores de esas aldeas, y así mismo por generación espontánea fueron surgiendo los líderes y dirigentes entre los hombre más hábiles y capaces, sobre quienes de común acuerdo se fijó la responsabilidad de vigilar la correcta aplicación y práctica de esas reglas y normas que rigieron la convivencia entre iguales. 

Por el año 1,800 A.C. se distinguió entre esos líderes naturales el Babilonio HAMMURABI, quien elaboró y puso en práctica el contenido de un documento que comprendió las materias social, económica y política, el cual de hecho se significó como la Primera Constitución General que conoció la humanidad. 

Este documento es conocido hoy en día como “EL CÓDIGO DE HAMMURABI” y sus textos originales se conservan en los rollos de su escritura original conocida como cuneiforme, que era la expresión que ya se practicaba por esos tiempos. 

A esas alturas las aldeas primitivas ya se habían constituido en Ciudades, para ser después CIUDADES-ESTADO y eventualmente Imperios, y entre aquellas pueden citarse: EBLA, UR, URUK, NIMRUD, SUSA, EDIDU, KISH, UMMA, NIPUR, ASUR, SIPPUR, y entre los Imperios, NINIVE Y BABILONIA, y éste antecedente se hace necesario exponerlo porque constituye la base fundamental para comprender de mejor manera el origen y evolución de la Institución que hoy en día conocemos con la denominación de MUNICIPIO. 

El germen municipal se advierte en los lugares más recónditos de la prehistoria y corresponde a los albores del neolítico, lo que justifica la afirmación de que “la cultura urbana tuvo sus raíces en los progresos logrados en la edad neolítica, pudiendo citarse al respecto, el cultivo de las plantas, la domesticación de los animales y el perfeccionamiento de los oficios manuales. 

La arqueología ha venido a confirmar esa apreciación, a demostrar que en las excavaciones hechas en el valle del tigris-eufrates superior, en Tepe Gaura, que el nivel cultural inferior en la serie más completa de las capas culturales que se conocen, corresponde al neolítico, en un periodo remoto al milenio quinto A. C., de los 26 niveles sucesivos ofrecieron el cuadro más claro de los progresos que transformaron la cultura aldeano campesina en urbana. 

Fue el neolítico la cuna y la raíz de la cultura urbana, y tomando como referente las mencionadas ciudades sumerias, cabe hacer notar que se convirtieron en la patria universal de las industrias bien desarrolladas, las cuales fueron, como es natural, más que nada, el perfeccionamiento de las artes manuales. 

La comunidad domiciliaria apareció como un municipio primitivo, con los rasgos impresos por el neolítico y traspuso esa etapa emitiendo en Mesopotamia, los primeros balbuceos del Municipio Político, cuando Hammurabi sustituyó a los sacerdotes que intervenían en la administración del estado, por funcionarios civiles y jueves nombrados por él. Este antecedente consistió en el balbuceo de la secularización administrativa, preámbulo a la aparición de los magistrados locales, independientes del poder central que se daría siglos después en Grecia con la aparición del verdadero Municipio Político, sin embargo resulta curioso advertir que en ciertos aspectos, el primer código con capítulos municipales “fundado en los más antiguos sistemas legales de las ciudades sumerias”, fue el código de Hammurabi. Y cabe destacar que entre sus materias se define “la primera pintura clara de organización social y política de la cultura urbana primitiva” entre las que figuran 1.- La propiedad privada, 2.- Las relaciones domésticas, 3.- La administración de justicia. De las reconditeces de la prehistoria aflora el ciclo histórico con facetas municipales, a través del código de Hammurabi, que desde luego ya es testimonio de la escritura cuneiforme en Mesopotamia. 

La tendencia a institucionalizar las relaciones sociales, es la llave del ingreso a la etapa histórica de la humanidad. El clan totémico rompe la marcha. Por ello, en el caso de Grecia, las tribus que se establecieron en su territorio, al tonificar el germen nativo que se manifestaba ya en la existencia del municipio rural primitivo, convirtieron a los helenos, en occidente, en los herederos municipales de esa gestación librada en la prehistoria. En Grecia, la sociedad como asociación logró un eficiente desarrollo y que los individuos, por medio de sus instituciones sociales, adquirieran la aptitud de decidir sus destinos. Por ellos, los griegos, como herederos municipales de la prehistoria, proyectaron más tarde el asombroso espectáculo de su régimen municipal, es decir, “una sociedad en que la seguridad de cada uno estaba garantizada por la comunidad”. 

Se ha dicho que el origen de los ayuntamientos, se debió a la lucha que surgió entre los patricios y los plebeyos de la antigua roma, y en efecto de esa lucha surgieron primero los tribunos que representaban al populos, a la plebe y actuaban como una especie de procuradores del pueblo. Después, los ediles plebeyos de la época de los cuestores, iniciaron las funciones municipales, y luego, los ediles curules que representaban la existencia de los primeros ayuntamientos. 

Los nuevos funcionarios, pretores y ediles “publicaban, al entrar en el ejercicio de su cargo, edictos mediante los cuales establecían los principios en cuya interpretación decidirán los casos que se les presentasen durante sus funciones”. 

La jurisdicción civil recayó en los pretores y lo administrativo y de policía en los ediles curules, que eran magistrados sacados al principio del orden patricio y después alternativamente de una y otra clase. Sus funciones eran análogas a las que tenían los ediles plebeyos, si bien en esfera más alta, pues le estaba confiada la policía superior, al paso que estos tenían la subalterna. Correspondiales la vigilancia y reparación de los caminos públicos y de los puentes, la conservación de los templos y de los anfiteatros, la policía, las subsistencias, la tranquilidad y el orden público, la dirección de los espectáculos, los funerales, la cohibición de la usura, la expulsión de las mujeres públicas y la policía religiosa y moral. Respecto a los ediles, sus edictos fueron verdaderas ordenanzas municipales. Con la institución de los ediles curules y de los pretores urbanos, existía ya el municipio romano. 

Justo sierra explica la organización municipal bajo la dominación romana en la siguiente forma: “en este trabajo Roma no tiene rival en la historia. Italia sirvió de ensayo y fue luego el tipo de la obra: tres medios empleó el senado para organizar: 1ro. Prescindiendo del derecho de conquista estableció diversas categorías en las poblaciones y principalmente dos clases de municipios: los de pleno derecho que gozaban de absoluta autonomía, que se consideraban en lo político y lo civil como una prolongación de Roma y que por regla general estaban en las comarcas cercanas a la capital: y los de derecho latino que tenían la autonomía administrativa y la plenitud de los derechos romanos civiles, más no los políticos”. 


La organización de las poblaciones bajo la dominación de una sola ciudad, constituyó un hecho que revolucionó al mundo antiguo. Las ciudades, antes reacias a unirse con otras y mucho menos dispuestas a mantener en común leyes e instituciones, le pedían a Roma que se les concediera igualdad, sujetarse a las mismas leyes, y formar con Roma un solo Estado, una civitas. Pedían solo tener un nombre y que a todos se les llamara Romanos. Muchas de esas ciudades obtuvieron de inmediato los derechos que reclamaban, pero después de un siglo tenían ya sus gobiernos municipales. 

A partir del año 146 A.C., todo el mediterráneo, desde Portugal hasta Grecia, se hallaba bajo la dominación Romana. Posteriormente, ya en el siglo IV D.C. en varias regiones del mundo conocido, aparecen ya organizaciones municipales. En la mayoría de ellas se había realizado la revolución de las clases inferiores por arrebatar a la clase patriarcal el derecho de ciudad lográndolo a veces a costa de grandes luchas. En algunas de ellas la aristocracia reconoció el poder, pero dejó al pueblo los derechos políticos. 

Son en extremo diversas las tesis que se han elaborado o que pudieran aplicarse respecto al origen de la sociedad y de las primeras asociaciones políticas, todas ellas tienen importancia por lo que pudiera contribuir a explicar la forma en que se integró el Municipio primitivo, no sin dejar de reconocer las diferencias específicas entre lo que propiamente podría llamarse Sociedad, Municipio y Estado. 

La sociedad, según las más modernas teorías, es un tipo genérico de asociación, dentro del cual pueden distinguirse dos formas específicas La Comunidad y la Sociedad. 

Partiendo de esa consideración encontramos que la Comunidad es una forma, una unidad; la Sociedad una multitud, una diversidad; mientras el individuo se sirve de la sociedad para realizar sus fines propios y satisfacer sus necesidades particulares, por otra parte la Comunidad se sirve de los individuos para realizar fines superiores a los fines individuales, y el primer tipo de Comunidad es la familia, aceptándose sin discusión que es la base natural de la misma. 

De la familia se deriva el clan, por sus vínculos consanguíneos, y más después las tribus por sus lazos de parentesco o por medio del matrimonio, y al coincidir todos ellos en determinado domicilio específicos, surgen los lazos de vecindad, de manera que al desarrollarse un proceso de aglutinación por afinidades de tipo local, surge la necesidad de constituir una figura u organismo bajo cuyo régimen de propiedad se parta del principio de distribuir la tierra, el domicilio, el mercado, la religión, así como para atender intereses comunes, tales como la educación, el vestido, la alimentación, la salud y demás, siendo éstos los adicionales que aumentan la cohesión de los grupos locales. 

Por ello salta a la vista que el clan y la tribu, en cuanto han adoptado la forma de vida sedentaria, pasan a ser grupos locales de vecindad, manifestándose inmediatamente lo que pudiera denominarse el MUNICIPIO PRIMITIVO DE CARÁCTER AGRARIO, o sea, la agrupación ligada a la distribución de la tierra. 

Así se tiene que el Municipio en su conformación socio política, resulta por experiencia la excelencia en la forma de agrupación local, derivada del clan y de la tribu, formados por agrupaciones de parentesco que se vuelven vecinales en cuanto establecen su estructura económica agraria, siendo el Municipio natural la asociación primaria que participa de la misma gestación que se advierte en el origen de la Sociedad. 

En su obra “ECONOMÍA Y SOCIEDAD”, Max Webber asienta que las antiguas Polis Griegas tenían como base, en primer lugar, la organización en Clanes, agregando también que esas Polis el individuo era considerado como Ciudadano, pero en sus comienzos solo se le tomaba en cuenta como miembro de su clan, y cita caso de Atenas en que el que pretendiera un cargo, tenía que señalar un centro cultural de su Clan para que fuera considerado como apto. 

Y en esas antiguas Polis Griegas –añade Webber- en la mente de sus ciudadanos se fue fraguando la idea de modo creciente, de constituir un tipo de ayuntamiento de ciudadanos aptos y capaces, de tipo institucional, considerando que los Ayuntamientos son la más pura expresión del carácter de asociación que los sustenta. Bajo ese patrón las antiguas Polis se fueron convirtiendo en las mentes de sus ciudadanos para configurar e institucionalizar los Ayuntamientos como forma interior para administrar los intereses de sus habitantes, que dando así definido el Municipio en su origen como una específica agrupación natural de tipo territorial, con lo cual se explica que el Municipio como asociación primaria de Gobierno participa en la misma gestación de la sociedad. 

Para Aristóteles, de la familia como asociación natural y de la aldea como colonia de la familia, se formaron las polis como una unión, en una comunidad que se basta a sí misma, agregando “hay en todos los seres humanos por naturaleza, un instinto sociable, por eso, el que fundó la primera polis, fue el mayor de los benefactores”. 

En nuestro México prehispánico, su organización social parece corresponder a los mismos moldes que en lo general determinaron la constitución de los primeros grupos comunales de otras partes del mundo, aunque con características de detalle a todas luces peculiares. 

A ese respecto Gonzalo Aguirre Beltrán señala que el mal llamado imperio azteca, no era otra cosa sino una confederación de tribus, cuyos patrones todavía se hallaban presentes hasta fines del antepasado siglo XIX. 

Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan, no eran las ciudades capitales de 3 reinos, sino, sencillamente, el asiento de 3 tribus con sus respectivos Tecuhtlis, y el grado superior de su organización social, lo constituía la tribu y lograron integrar, en efecto, verdaderos estados tribales. 

Esas tribus, particularmente las que se hallaban en un mayor grado de evolución, formaban confederaciones que no colculcaban los derechos particulares de cada una. Sus jefes eran electos por los consejos de sus respectivas tribus, y tal circunstancia corrobora la existencia de la práctica efectiva, entonces limitada a los consejos de jefes, pero significativa por cuanto indica un embrión de ese sistema democrático. 

En todos aquellos lugares donde las circunstancias lo permitieron y propiciaron, la confederación de tribus fue la forma de agrupación más compleja, ideada por indígenas mexicanos como patrón cultural para regir grandes contingentes humanos ligados, no solo por una cultura básicamente igual, sino también por lazos de parentesco que lo hacía descender de un mítico antepasado común. 

Y tal ocurrió en sus orígenes en el resto del mundo, la piedra angular de la organización tribal estaba en el clan, y este grupo, de singular importancia, formaba precisamente la comunidad o sea la célula social, o dicho sea en otras palabras, el municipio primitivo estaba constituido por un clan totémico. 

La presencia de grupos organizados de parientes entre los aztecas, y en lo general, entre las diversas unidades étnicas que tuvieron por hábitat el territorio que hoy en día constituye la república de México, parece confirmada por la existencia de una institución que, difundida por todo el país y más allá de sus fronteras actuales, recibió de los Nahuas la denominación de “Calpullis”. 

Se trataba de un tipo de clan estructurado sobre la relación de familia con la tierra, en cuanto a su explotación, y es por ello considerado como un auténtico clan agrario, o un municipio primitivo de carácter agrario, por lo tanto no es simplemente de índole geográfica, como tampoco lo es escuetamente vecinal, de aquí que los españoles falsearon su naturaleza al designarlo barrio o parcialidad. 

El Calpulli era el sitio ocupado por un linaje, es decir, por un grupo de familias emparentadas por lazos de consanguinidad, cuyo antepasado era el mismo. Por ello cada Calpulli tenía un dios particular, un nombre y una insignia, y cabe destacar como su mayor significación, que así mismo tenía un gobierno también particular, un embrión del municipio libre que en la actualidad solo existe en teoría, y era, por lo tanto, el Calpulli un clan totémico con sus instituciones emanadas de su propia naturaleza. 

El Calpulli constituyó, sociológicamente, el foco de convivencia: administrativamente, la célula de organización y económicamente la base de la propiedad, del trabajo en general de la producción. 

El Calpulli como clan, elevado por obra de la vida sedentaria, a la categoría de municipio rural primitivo. 

En el Calpulli la alianza de familias determinó una forma de gobierno: la del consejo. Era éste la expresión del poder social, a la manera de los actuales consejos municipales, pero emanado de la alianza de familias emparentadas entre sí. El consejo era integrado por los jefes de dichas familias que naturalmente eran ancianos que ya en la etapa colonial fueron llamados “indios cabezas” e intervenían en todos aquellos asuntos que demandaban una decisión transcendente. 

Sobre ese particular, Aguirre Beltrán menciona que: “entre las tribus más evolucionadas, la división y especialización del trabajo propicia la incipiente formación de clases sociales, entre ellas las de los sacerdotes, comerciantes, guerreros, macehuales, etc., sucedía ya que, lo interpretado como revolución urbana de la sociedad indiferenciada se concentró en torno de las aldeas que eran centros agrícolas, políticos y económicos, trayendo consigo la especialización de funciones de sus pobladores. 

De cualquier manera y aun en casos extremos, las formas democráticas de gobierno derivadas de la organización social basada en el parentesco, no habían caducado todavía; en ellas, puede afirmarse, la democracia existía en teoría más que en la práctica, más sin embargo con esas excepciones, en la mayoría de las tribus la organización consanguínea se encontraba en pleno vigor. Ello permitió que estas formas democráticas, tipificadas por la posesión del poder de un consejo de ancianos facultados para elegir y deponer, no se perdiera en el transcurso de la dominación española, sino que, por el transcurso de la dominación española, sino que, por el contrario, fueran interpretados dentro de los patrones democráticos occidentales, dándole así estabilidad y solidez a las repúblicas de indios. 

Por lo expuesto se puede afirmar que el estado de organización de los pueblos indígenas, cuyos núcleos más importantes habían alcanzado las formas de vida sedentaria, era común la existencia del municipio natural de carácter agrario, pero en un grado de evolución mayor, coexiste y se sobrepone el clan totémico, otro tipo de comunidad, fincada en los lazos tribales, que adquiere ya las características de municipio político, por cuanto se desarrolla francamente y con mayor proximidad, dentro del área de interinfluencias de una organización estatal. 
El esquema de la historia Municipal de México a partir de la Conquista y particularmente desde el día 22 de abril del año de 1519, fecha en que Hernán Cortés fundó la ciudad de la Villa Rica de la Vera Cruz y constituyó el primer Ayuntamiento de México y de la América Continental, nos señala que ese tipo de procesos se extendió hasta pleno siglo XVIII al que alcanza la colonización Española, y sobre los factores que han moldeado la Municipalidad Mexicana, en su concepto occidental, podría formarse a grandes rasgos, desde la antigüedad hasta el pasado siglo XX, el siguiente esquema: 

I. Hasta principios del siglo XVI, la integración de la comunidad indígena. 
II. Desde 1519, introducción del sistema Municipal Castellano, derivado del Romano-Visigótico, modificado hasta cierto punto durante la dominación de los Moros y robustecidos en la reconquista con peculiaridades ventajosas. 
III. Hasta el siglo XVII, la organización colonial del Municipio en coexistencia con los Municipios agrarios indígenas. 
IV. Desde el siglo XVII, se establece el Municipio Castizo, regido en parte por las prácticas y costumbres aquí nacidas, al grado de que el DERECHO INDIANO, con carácter supletorio, ganó muchas apelaciones ante las cortes Españolas, y la influencia de los criollos en el control de los Ayuntamientos. 
V. A fines del siglo XVIII y alternativamente a todo lo largo del siglo XIX, los Ayuntamientos tuvieron la influencia Francesa importada de la Española Napoleónica. 
Prolijo resultaría entrar en detalle al respecto de dicho esquema, pero más adelante mencionaré, así sea someramente, el impacto que este tipo de Gobiernos Municipales tuvieron en el Tuxpan del Virreynato y la Colonia, cuando éste Municipio y otros más de las costas del Golfo de México pertenecieron a la Intendencia de Puebla y sus Alcaldías Mayores residieron en Huachinango, aunque no deja de tener interés el concepto que se tenía de los Ayuntamientos como un cuerpo colegiado integrado como Gobierno de los Municipio para administrar justicia y ordenar lo conducente al pro común. 

El régimen de Intendencia inició la nueva etapa de la organización Municipal, dentro de lo que podría llamarse el ciclo Francés. Las ordenanzas puestas en práctica en las postrimerías del dominio Español, acentuaron la política de centralización, al dejar a los intendentes el control de los Municipios y restar a la vez facultades a los ayuntamientos, que quedaron sujetos a la autoridad de los intendentes. 

Por otra parte la Revolución francesa, en materia Municipal, se debe una renovación de las corrientes. Su reflejo fue saludable al expedir la Ley de diciembre de 1879, que afirmó en Francia la existencia de un Poder Municipal con atribuciones específicas. Junto con los 3 poderes clásicos, el municipio adquirió el carácter de CUARTO PODER, y éste constituyó un importante pero efímero antecedente en la actitud liberadora de los cabildos coloniales. 

En México la Revolución Francesa se reflejó en el orden Municipal proyectando razones al movimiento precursor de la independencia, que enarbolara la bandera de la soberanía popular con la actitud asumida por el Ayuntamiento de la capital que le costó la vida a su Síndico, el Licenciado Primo Verdad. 

Andando el tiempo el modelo municipal francés perdió lozanía popular, jerarquizada su administración en torno a los Prefectos que como delegados a su vez del poder Ejecutivo, administraban los departamentos y los subprefectos administraban a su vez los Distritos. 

El llamado ciclo francés se prolonga en México hasta después de su independencia de España, con la institución de las jefaturas políticas que en México adquirieron una práctica viciosa. 

La institución de los jefes políticos tuvo su origen en la constitución de Cádiz de 1812 que a su vez siguió el modelo francés de la época napoleónica. 

El sistema fue implantado por Napoleón al crear la institución de las prefecturas, por las cuales el prefecto, como delegado del poder Ejecutivo era la autoridad intermedia colocada sobre el Ayuntamiento y bajo la dependencia directa del gobierno. 

Mientras tanto, en el desquiciado Imperio Español, las jefaturas políticas centralizaron la organización y funcionamiento de los ayuntamientos, reduciéndolos a la simple condición de figuras de gobierno decorativas. 

En sus ordenamientos las cortes españolas disponían la existencia de ayuntamientos para el gobierno interior de los pueblos, debiendo integrarse de alcaldes, regidores, un procurador y un síndico, presididos por el jefe político, y el número de los individuos que componían los ayuntamientos era en proporción al vecindario. Se renovaban periódicamente por el sistema electivo. 

De acuerdo con su articulado los ayuntamientos tenían a su cargo la policía de salubridad, la seguridad pública y el orden, la instrucción primaria, la beneficencia en su aspecto municipal, pavimentos y en lo general todas las obras púbicas de necesidad, utilidad y ornato. Además expedían las ordenanzas municipales y atendían a la recaudación y al manejo de las rentas locales, al fomento de la industria y el comercio local, y a vigilar la calidad de los comestibles, agua potable, abastecimiento y estadística de nacimientos, matrimonio y etc. 

Cada provincia estaba a cargo de un jefe político y de la diputación respectiva, compuesta de su presidente que era el jefe político, del intendente y de 7 individuos. Conforme a la “instrucción para el gobierno socio-económico-político de las provincias”, los jefes políticos tenían las siguientes atribuciones: 

Como autoridad superior de cada provincia, cuidaban de la tranquilidad pública, del orden y de la seguridad de las personas y de sus bienes, de la ejecución de las leyes y ordenamientos del gobierno, y en lo general de todo lo concerniente a las funciones del gobierno. 

Podían ejecutar en dicha vía, las penas impuestas por los reglamentos de policía y por los bandos de buen gobierno, y además, calificar y exigir multas a los infractores del orden público. 

Los jefes políticos residían en las capitales de sus respectivas provincias, y en caso de vacante, el intendente hacía sus veces. Ellos eran el conducto para las relaciones entre los ayuntamientos y las autoridades superiores. Tenían facultares además para detener a los que sorprendían in fraganti delito. Calificaban las elecciones de los ayuntamientos y en su resumen detentaban poderes omnimodos y se encargaban de la promulgación y publicación de las leyes. 

Una vez segregado Tuxpan de Puebla e incorporado a Veracruz, SIC: “Junto con todos los Pueblos de su comprensión” a finales del año de 1853, aun cuando los Ayuntamientos se constituyen por la vía de la elección ciudadana, el Gobierno Central continúa ejerciendo el control administrativo y político del territorio a través de sus Prefectos que el mismo designa en cada cantón. 

Esta situación prevaleció hasta en tanto que entró en vigor la LEY ORGÁNICA PARA LA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL DEL ESTADO DE VERACRUZ, decretada el 15 de Diciembre del año de 1874, durante el Gobierno del C. F. Landero y Coss, documento derivado de los textos constitucionales locales, vigentes a partir del año de 1857, más sin embargo no desapareció la figura del JEFE POLÍTICO. 

Dicha ley comenzó por definir a los Ayuntamientos como SIC: “Corporaciones para y exclusivamente desempeñar funciones administrativas, sin que jamás puedan tener comisión o negocio alguno que corresponda a la política, ni mezclárseles en ella: CON EXCEPCIÓN DE LAS FUNCIONES QUE SE LES ENCOMIENDE POR LAS LEYES ELECTORALES. Artículo primero”. 

A la vez, determinó con precisión las funciones de los Ayuntamientos y la de cada uno de los miembros que lo integraran, atendiendo en sus ramos las necesidades de los habitantes de los Municipios en cuestión. 

Más adelante, el 29 de Septiembre del año de 1902, el Gobernador de esa época, el C. Teodoro A. Dehesa, quien años después fuera suegro de nuestro paisano, D. Enrique Rodríguez Cano, expidió la nueva CONSTITUCIÓN POLÍTICA PARTICULAR DEL ESTADO DE VERACRUZ, la cual facultaba al poder Ejecutivo de la Entidad para intervenir en los ayuntamientos y para nombrar a los jefes políticos de los cantones en los que se dividía el Estado, comprendiendo el de Tuxpan las Municipalidades de Temapache, Tamiahua, Tepetzintla, Tancoco, Tihuatlán, Amatlán, Castillo de Teayo y Cazones. 

Por medio del artículo 90 se le otorgaba a dichos jefes políticos el gobierno de cada cantón y en cuanto a las Corporaciones Municipales se establecía lo siguiente: 

Art. 105.- Los Ayuntamientos son corporaciones locales para y exclusivamente (ejercer funciones) administrativas. Con esta ley se ratificaban los términos del Art. 1ro. de la Ley Orgánica antecedente de 1874. 
Art. 106.- Será Presidente del Ayuntamiento, en cada localidad, el Alcalde Municipal. 
Art.107.- Para ser miembro del Ayuntamiento se necesitaba ser ciudadano Veracruzano, vecino del lugar, mayor de edad, tener modo honesto de vivir y los demás requisitos que establezca la Ley relativa; no pudiendo recaer éste cargo en los empleados del Gobierno General, ni en los demás funcionarios públicos de la Federación o del Estado que estén en ejercicio. 
Art. 108.- Estos cargos durarán dos años, serán honoríficos, y no tendrán más recompensa que la gratitud pública. Suspenso un ayuntamiento, entrará en funciones el que lo antecedió. 
En consecuencia, en Veracruz se circunscribió a los Ayuntamientos a una esfera puramente administrativa, y en lo político se instauró la completa centralización del poder, a tono con la época, y a tal respecto resulta obvio suponer que las odiosas Jefaturas Políticas fueron los instrumentos del atentado Constitucional de desplazar la libertad del Municipio a favor de las dictaduras opresoras, y las causas primordiales de la revolución de 1910 fue prácticamente la protesta de los Ayuntamientos contra la dictadura opresora. 

El último Jefe Político que funcionó en Tuxpan, lo fue el Sr. Arturo Núñez, y una vez disuelta esta figura de Gobierno como consecuencia del movimiento Maderista, en el año de 1912 el Sr. Vicente López Buda fue habilitado como presidente de la Junta Administrativa Civil Municipal de Tuxpan.

lunes, 19 de abril de 2021

Vida, Pasión y Suerte de "el Cerro de la Atalaya"

 Por: Salvador Hernández García. 
Cronista de la Ciudad

Entre la accidentada y caprichosa topografía del Tuxpan ancestral, destaca por sus dimensiones y por su zaga histórica ese basto promontorio conocido como “EL CERRO DE LA ATALAYA”, en cuya parte norte se asienta el Hospital Civil “DR. Emilio Alcázar”, en tanto que en el otro extremo de la misma cima sobre sus lados Este, Oeste, y Sur, frente al Rio Tuxpan se Ubica el Edificio e Instalaciones que albergan a la Comandancia de la XIX Zona Militar del Ejército Mexicano. 

Su referente Histórico señala que desde la etapa del México Post – Independiente este sitio de estratégica ubicación, fue utilizado como baluarte Militar para la Defensa de la Plaza Porteña, por las diversas fuerzas Militares en pugna que las fueron ocupando sucesivamente, a pesar de su condición legal como erial indiviso, situación que prevaleció hasta los años posteriores en que se consolidó la Revolución Mexicana. 

Fue el caso de que en los primeros años de la década de los 40´ del pasado Siglo XX, se protocolizó un SUI GENERIS acuerdo signado por el Gobierno Municipal Tuxpeño de aquella época, Presidido por el Sr. D. Pedro L. Meléndez, y el General de División Juan Soto Lara, a la sazón Comandante de la XIX Zona Militar, destacando el caso Excepcional, de que la Sima Erial de dicho Cerro fué EXPROPIADA por dicha Institución Municipal, cediendo esa superficie a favor de la Institución Militar, que a cambio de esa cesión construyó previamente bajo sus Instalaciones, un enorme tanque contenedor en cuyo interior desde entonces a la fecha se almacena parte del agua entubada que es bombeada desde las chorreras de la Comunidad “EL XUCHIL” (12 KMTS) hasta Tuxpan, que es la que se distribuye en el Centro de la Ciudad, y como dato adicional cabe destacar que la Dependencia Federal Gubernamental “INGENIERIA SANITARIA”, dependiente de SEDENA, fue la responsable del tendido de las tuberías de la red de distribución del vital líquido, corriendo la mano de obra a cargo de la tropa. No resulta ocioso añadir que las obras materiales que se edificaron en la Cima del Cerro aludido fueron bajo la dirección del Ingeniero avecindado en Tuxpan, Andrés Esteban Ebergenyi (DIC. 17/1942). 

A mayor abundamiento sobre este particular se recomienda reparar en el material adjunto. 


lunes, 12 de abril de 2021

Tuxpan en el auge y época del Oro Verde

Los fabulosos años 30


Por: Salvador Hernández García
Cronista de la Ciudad

PRIMERA DE DOS PARTES.

Así nomás como chancleando, digámoslo, para el “desempance” para despresurizarme, vamos, o en otro caso para ponerme a salvo de todo tipo de contaminación que fluye de la barbarie política, por ésta ocasión dejaré en paz a los “grillos” que se nutren de esa remunerativa actividad y una vez cubierto de tales efluvios, por ésta ocasión trataré otro tema más amable que, en el caso presente, lleva, implícito el recuerdo nostálgico de un Tuxpan ya diluido en las etéreas regiones del pasado, y que se tipifica con la conseja que señala… DONDE HUBO ÁRBOLES ANTAÑO, YA NO HAY PÁJAROS HOGAÑO.. Así que: ¡SALE!

Vivía en Tuxpan de mis recuerdos la alegre década de los años treinta, cuya bonanza se ejemplificaba presumiendo de que hasta a los perros se les amarraba con longaniza y… ¡No se la comían! Así estaría de “Jartos”, como coloquialmente se dice, en el argot nativo. 

Era la pura vida, caballeros. Había un intenso movimiento Portuario, tanto de altura como de cabotaje y fluvial, el cual especialmente era generado por la gran cantidad de producción y exportación de plátano Roatán y para comprobarlo sólo basta con echarle un ojo a la información que tal respecto se dio en aquella época que a renglón seguido reproduzco: 

MOVIMIENTO PORTUARIO. DEL 3 AL 8 DE JULIO DE 1932.

ALTURA. Fondeó en la rada del puerto, procedente de Tampa-Florida, EE. UU. El vapor FLORIDA que navega con bandera liberada de Nicaragua, al mando del Capitán ARBURNS THOMPSON. En lastre, saliendo de este puerto  para Mobile, Alabama. EE. UU. Con  un cargamento de 160 toneladas de plátano ROATAN, poco más menos 8 mil racimos. 

En Julio 8 arribó el Vapor MÉXICO TRADER, Navega con bandera liberada de Nicaragua, al mando del Capitan AUGUST GEIERS, procedente de Mobile, en lastre, y retornando para aquel puerto con un cargamento de 12 mil racimos de plátano Roatán. Tanto el primer vapor como el segundo fueron despachados por el conocido exportador de ese producto, Sr. José E. Manivesa, quien lleva varios años de estar operando en este puerto y que durante los últimos meses ha intensificado grandemente sus exportaciones de la región. 

CABOTAJE:

NECAXA, Pailebod motor al mando de su capitán ISIDRO FUENTES, hizo su entrada en el lastre a este cuerpo el día 3, saliendo en las mismas condiciones para Gutiérrez Zamora el día 6 del corriente. 

PERSEVERANCIA, arribó el día 3 del puerto de Veracruz, con 7 toneladas de carga general y 12 pasajeros; saliendo para el mismo puerto el día 6 con un cargamento de 53 toneladas de maíz al mando de su capitán GREGORIO VILLEGAS. 

ROSA VIRGINIA,  Pailebot con un cargamento de 40 toneladas de maíz, salió para el puerto de Veracruz el día 6 del corriente. 

SAN RICARDO. Vapor Inglés procedente de Puerto de México, llegó el día 7 retornando al mismo lugar en Lastre. 

JUAN FERNANDO. Llegó procedente del Puerto de Veracruz, CON CARGA GENERAL Y PASAJEROS. Entró a este puerto el día de ayer y tiene abierto su registro de salida para Gutiérrez Zamora o Veracruz, llevando cargamento de maíz. 

TRÁFICO FLUVIAL.  En los ocho días de que se llevan transcurridos del mes en curso, ha sido numerosos los chalanes que cubriendo el servicio de recorrido que se hace entre este puerto y el de Tampico, por el canal interior de navegación Tampamachoco: MOJARRAS-LAGUNA DE TAMIAHUA-EL CHIJOL, y se ha registrado un gran movimiento de carga de más de mil y pico de  plátano Roatán, que suman aproximadamente cuarenta mil racimos. 

FUENTE: SEMANARIO: EL PUERTO. AÑO II. TOMO II. SEGUNDA ÉPOCA JULIO 10 DE 1932.
Y  ese auge se reflejaba, en primera instancia, en el interior de los más conspicuos templos báquicos de la época, tales como los conocidos como “CAFÉ IMPERIAL”, “LA OPERA”, “SAN ANGEL INN” y el legendario “WASHINGTON”, en los cuales en forma obligada por la costumbre coincidían cotidianamente los cavernícolas más aristocráticos de la comarca y sus alrededores, a efecto de sublimarse hasta el éxtasis con los más añejos fermentos etílicos del Reims o de la Rioja, mientras que por otra parte, para no desmerecer ante aquellos los más “jodidos”, los de medio pelo, esto es, la canalla arrabalera diletante de más áspero gaznate, peregrinaban ya fuera hacia la democrática tabernucha llamada “LA CUEVA” ubicada frente a la parte trasera del EDIFICIO NUÑEZ (hoy en día conocido como el Hotel Reforma), a fin y efecto de poner en ebullición sus hígados, ingiriendo los broncos aguardientes producidos en los clandestinos alambiques periféricos a la ciudad, destilados por el “Clan de los Castellanos”, guarapos éstos previamente “curados” con jobo, hierbabuena, cáscara de naranja, nance, hojas de aguacate oloroso, y para postres de los melindrosos los “curados” con ciruela pasa, almendras y hasta especiería. 

Por su parte la audaz marinería que hacia evocar la poesía del “Viejo Capitán negrero”, y que eran aquellos navegantes que realizaban el cabotaje costero Tampico-Tuxpan-Veracruz-El Carmen y Progreso, asumiendo su importancia como marinos, así no fuera de los siete mares, pero si con bitácora abalada como tales, en su ambivalente condición de tabernícolas de pelo en pecho, tenían por Meca la legendaria taberna “El Siboney” de Meche Cruz y su vino de consagrar era el famoso “Habanero Berreteaga”, importado de “La Otra costa”, que así se le denominaba a las costas de Tabasco, Campeche y Yucatán. 

En el terreno frívolo referente al pecado original, las piernas, los glúteos, y etc. etc. más codiciados  lo eran los de Maclovia, Cástula, María Luisa “La Chavacanera”,”La china” y otras  aguerridas féminas quienes sin complejo alguno se batían bizarras complaciendo a los trabajadores chicleros recién desempacados de la “otra costa”.

Mención aparte merece la Madame “Doña Paca” más electiva en su oferta de “Las Chicas del Coro”, cuyo negocio se ubicaba frente al Rio, precisamente en el sitio actualmente ocupado por dos distribuidoras de automóviles, en cuyo interior daban audiencias privadas a los “Junior” de aquella época, es decir a los futuros Fundadores del Fraccionamiento “Jardines de Tuxpan” “Los Bon Vivants” de alto coturno que por Monaguillo tenían a Erasto “La Cupe” Patiño.

(Época fabulosa la del Oro Verde), como se le llamaba al Plátano Roatán de Exportación ajeno todavía a las plagas de “El Chamusco” y el “Mal de Panamá”, producto aquel del cual era uno de sus principales exportadores el siempre elegante Gallego – Cubano, Pepe Manivesa, el legendario Personaje del imprescindible traje Blanco, de Lino puro quien al portarlo jamás tomaba asiento, “ Para no arrugarlo”, y que completaban su atuendo con el sombrero Panameño o jipi – japa Yucateco  y Calzado combinado con los colores café con blanco y huelga añadir que está viva reminiscencia ambulante de algodonero sureño Yanqui décimo nónica, para pasmo y envidia de sus contertulios de la pomadosa taberna  “El Washinton”, los más de los medios días solía dar su “Show” en dicho lugar consistente este en que mientras le “desinfectaban” la Barra con un Pañuelo Blanco empapado de espumeante POCHOLA DOMECQ, curaba sus Habanos PARTAGAS en una copa de Coñac cuyo contenido vaciaba después, displicente en la escupidera más próxima y tras de darle candela a su puro, le retiraba la ceniza con un billete de 100 pesos que después de ello quedaba en beneficio del empleado que le atendía atrás de la barra… ¿CRISIS?... ¿CUESTA DE ENERO?... !!CUÁL CRISIS!!.

Por aquel tiempo las entonces agraciadas jovencitas Armantina Basáñez, Josefina Fernández y la “Nena Pratt”  se sucedían como reinas del Carnaval Porteño, y había que ver los tremendos balazos que como Marcos de tal Festividad celebraba la H. y  B. Junta de Caridad y Pavimentación en el Legendario “Salón Royalty”. En su caso otra damita que después sería reina de esta festividad, la legendaria “Chata Maraboto” cumplía sus XV años debutando en sociedad en el casino Tuxpeño, lo cual también originó el debut como “Cátcher Vitalicio” de todo tipo de festejos, incluyendo “Cabos de Año” del Árabe Nadim Hid quien a partir de entonces y hasta el medio siglo siguiente, ya fuera o no invitado jamás causo baja en este tipo de eventos ya que no discriminaba a nadie. 

A la sazón la B. y  H. Junta de Caridad de Pavimentación ya había Desarrollado sus altruistas labores, y a esas alturas ya había pavimentado “La Calle Real”, hoy en día conocida como Benito Juárez, a partir de sus confluencias con las calles Galeana y Genaro Rodríguez, mientras que por otra parte la “Junta Vecinal de Tuxpan” presidida por el General Alberto Zuno Hernández, ya había concluido la construcción de “EL Puente de Tenechaco”, y es que antes el vecindario tenía la honesta costumbre de dar no de pedir, ni mucho menos dependía de programas Cortoplacistas Electoreros y Despenseros, en fin. 

En las veladas Boxísticas que se realizaban en el Teatro Cine Álvarez, empezaba a descollar en ese deporte, un joven dinamitero Raúl Zenil  (a) “El Sorche”, quien con el correr del tiempo llegaría a actuar en el “MADISON SQUAR GARDEN” Neoyorkino, y se Constituiría en el  retador lógico del Campeón Mundial de peso ligero de la época, Sammy Angott, y en el ambiente local de las mismas disciplinas Deportiva, descollaban Alex Capitan, Baby Virrueta, “El Barcino” Pérez, “El Yaqui” Tuxpeño, las “Maravillas”, chica y grande “El Tigre de Tenechaco”, Reyes Vásquez  y varios más. 

En su caso los prófugos de Taberna, al fin y al cabo “Chuchas Cuereras” y auténticos LOBOS DE BAR para eludir el obligado arancel de la propina para la mecerá cuando se trataba “Echarse unas para hacer hambre”, solían hacer sus postas en los changarros de Barreada en cuyos amplios espacios tras de reposar sus glúteos sobre las pilas de costales fanegueros colmados de maíz y frijol criollo, le rendían culto a Gambrinus, saboreando con cachondez de Rabiláis criollos, sus cervezas de envase medio “Enfriadas con Hielo y de las de más abajo” para mayor garantía, prevaleciendo las marcas MORAVIA, QUIJOTE, MONTERREY Y SOL, marca esta última que por aquel tiempo nada más la consumía la clientela de menores recursos, que no por tal limitante se eximían de improvisar sus botanas con tortas a base de “Pan de Agua” de “La Oaxaca”, ya fuera con sardinas o cueritos en vinagre, queso ranchero y rajas de chile, sin perjuicio de que el dueño del changarro por su parte se abriera de capa brindando de  generosas raciones de camarón seco, pero en ese caso se regalaba lo propio, no lo ajeno y como dijera don Venancio el Gachupin… !!!PELILLOS A LA MAR!!!.

Se insiste, se reitera y se ratifica no había hambre,  pues, o cuando menos no se notaba, y hasta el más humilde prójimo comía con manteca y… ¿El Aceite Vegetal?... ¡BAH!. Este lubricante solamente era utilizado como combustible, particularmente por aquellas animas que se presumían católicos, Apostólicos y Romanos  quienes por una devota costumbre fabricaban veladoras caseras utilizando para el efecto un vaso grueso, de fondo nalgón el que colmaban de agua para acto seguido incluir en la restante superficie una generosa derrama de aceite vegetal, y sobre de ella colocaban un flotador de corcho cuya mecha central era encendida, y esa veladora domestica tenia por destino perpetuarse lo necesario para rendirle devoción a  San Martín Caballero siempre tan taquillero, por aquello de su indulgencia para con los Jodidos, o de perdida al gachupincito Santo Niño de Atocha.

En sus casos los párvulos que ocasionalmente delinquían “lléndose de pelucas” tenían la sana diversión de tirarse boca abajo sobre la borda de las embarcaciones ancladas en los muelles, para observar las piruetas anfibias que realizaban los cardúmenes de mojarras, sargos, y parguetillos, bajo las medias aguas de la clara superficie ribereña de un rio Tuxpan aun no contaminado. En las cocinas porteñas los bagres, roncos, lebranchas y gurrubatas, en la escala nutricional se consideraban de la tercera división “Como el Equipo de Futbol Los Conejos de Tuxpan” y solamente eran usadas como carnada. El robalo era tan abundante que hasta solía fisgarse  y en dicho operativo se destacaba un modesto pescador de nombre Flavio a quien apodaban la culebra, y que por lo menos fisgaba una docena diaria pues tenía hasta “Entregos” pero en esta materia marisquera mención especial aparte, merece el por aquel entonces muy humilde crustáceo ranchero de rio arriba, conocido con su nombre original de ACAMAYA. Esta variedad era producto e hija del arroyo, aun no obtenía su pedrigree como LANGOSTINO, y era la base de un platillo común y corriente que se procesaba y se comía en  Sancocho en las mesas porteñas. Su velo ceremonial era un atole de masa condimentada llamada guatape y por estolas se cubrían con senda rama de epazote, y huelga añadir que este platillo no faltaba en casa alguna, por “Jodidos” que pudieran estar sus moradores. 

Lejos, pero muy lejos, estaban aquellas acamayas de antaño, de imaginarse, si así hubieran podido hacerlo de que en el futuro su descendencia lubricaría sus axilas con aceite de olivo virgen o mantequilla Australiana; tampoco su blindaje cascareo sabia de la tersura del mojo de ajo, ni por otra parte se maquillaba al gratín con queso manchego, ni mucho menos refrescaba su entorno con la escarcha y lentejuela frígida del hielo frappé, para ofrecerse a la Thermidor. ¡VAYA AUGE EN LA ÉPOCA DEL ORO VERDE”. “LA POBREZA EXTREMA” le hacia los mandados a los Tuxpeños de aquella época y toda vía estos “le daban 20, las malas y la salida” a la tan mentada pobreza extrema.

FIN DE LA PRIMERA DE LAS DOS PARTES DE ESTA CRÓNICA. CONTINUARÁ....

lunes, 5 de abril de 2021

La aventura del petróleo en la Huasteca y el ferrocarril Cobos-Furbero

SALVADOR  HERNANDEZ GARCIA
CRONISTA DE LA CIUDAD

Entre los años de 1900 a 1903. Los norteamericanos Percy Fuber y Arthur C.Payne, se organizaron al frente de una modesta Empresa constituida para realizar trabajos de exploración y explotación de mantos y pozos petroleros  susceptibles de ser localizados en las regiones de los Municipios de Tuxpan, (comprendiendo Cazones que todavía formaba parte de su superficie como congregación ) y Papantla siendo denominada esta como “Oil Fields of México Company”, la cual se encargó de realizar los estudios que se hicieron necesarios en su fase inicial, y que después continuaron  su curso progresivo sobre las vías de superficie, marítimas, carreteras y en su oportunidad  férreas , hasta ponerlas en condiciones para transportar los equipos de extracción de petróleo que se hicieran en esta zona, para lo cual instalaron sus oficinas administrativas en el Puerto de Tampico, Tamps., y pasado un tiempo con una extensión de estas que establecieron en el poblado de Cobos Municipio de Tuxpan, Veracruz.

En el mismo año de 1903, la compañía “Oil Fields of México Company”, ya fortalecida con capital proveniente de la Empresa Inglesa “Compañía Mexicana de Petróleo El Águila S.A. de C.V.”, propiedad del magnate Weetman Dickinson Pearson, adquirió tres equipos de perforación, uno de ellos con torre metálica y a los otros dos se les doto con torres de madera fabricadas en los aserraderos que previamente había instalado la “ Oíl Fields” en un lugar conocido como “ Minas de Cuba, Municipio de Papantla, cerca de Entabladero, en donde eran muy abundantes los productos madereros extraídos de las selvas aledañas.

Los equipos de referencia solo servían para perforar pozos a pocas profundidades con la barrena de golpe a pulseta. Todo este equipo se hacía llegar a “Minas de Cuba”  por la vía del transporte animal, una vez de que este era transportado desde Tampico por la vía del canal de navegación interior de Tamiahua-Mojarras-Tuxpan, para pasar después por Gutiérrez Zamora Hasta el poblado ribereño de Santa Rosa, frente al rio Tecolutla, desde donde era concentrado en el campo petrolero instalado en el citado Poblado de “Minas de Cuba” , y lo fatigoso y difícil de utilizar este medio de transporte dio origen dio a la idea de construir una vía férrea cuyo tendido se inició ese mismo año con una longitud de 82 Kilómetros, desde los muelles de Cobos hasta el campamento que más tarde fue conocido por el nombre de Furbero, por asociación con el nombre de Percy Furben, uno de los fundadores de la compañía.

En tanto se realizaban esos trabajos, otra vía adicional que se construyó fue tender una vía de 17 Kilómetros para cubrir la distancia de Entabladero hasta el Campamento de Furbero, una vez concluida esta se transportó por ella todo equipo y maquinaria que se hizo necesario, hasta que entró en operación la vía Cobos-Furbero.

Tal era la situación y condiciones prevalecientes en aquellos tiempos en los que la “OIL FIELDS OF MEXICO, COMPAÑY” realizaba sus trabajos de exploración y perforación en el subsuelo Norveracruzano, para la explotación de sus mantos aceiteros y fue así como dedicados a este propósito en el año de 1904, broto el pozo número dos, y sobre de este acontecimiento Don Silesio Capitanachi da cuenta del siguiente registro anecdótico: 
“Cuando la tripulación del pozo numero dos se dio cuenta de que este estaba próximo a reventar inmediatamente dieron aviso de ello al sr. Percy Furber, quien por esos días se encontraba en Tampico, y este, al recibir la noticia con la mayor rapidez se presentó en el pozo, pero mayúscula sorpresa se llevaron todos los presentes cuando en forma inesperada se vino en aceite, bañando a toda la tripulación así como al recién llegado, uno de los principales dueños de la Compañía, quien para su mayor desgracia fue quien más resulto bañado con el aceite, lo cual provocó las risas generales ya que Mr.Furber había llegado impecablemente vestido de blanco, con el traje de manufactura Inglesa y una cachucha de la misma tela y color, por lo que al observarlo en sus presentes condiciones un tanto irreconocible, muchos de los curiosos se acercaron a ver la novedad del aceite que brotaba, preguntaban sobre la identidad del señor que era nada menos que el señor Percy Fuber. Con la emoción de ver el pozo en producción ese día se celebró el acontecimiento con mucha alegría, hubo un convivio y el señor Furber se hizo famoso por su esplendidez tanto como la tripulación del pozo dos como los vecinos del lugar y de ahí nació la idea de ponerle el nombre de FURBERO al campamento petrolero que es el nombre con el que se le conoce hasta la fecha”.       
No obstante el citado pozo numero dos solamente producía cuatro barriles de petróleo diarios, a los dirigentes y accionistas de la compañía les levantó mucho el ánimo, y entraron inmediato en arreglos con los dueños de esos para adquirirlos en propiedad. Después de esta operación, la compañía “Oil Fields” instalo una estación de bombeo en Calichar  zona distante de 5 kilómetros del campo Furbero. Esta estación era de las más modernas y trabajaban esas bombas por un proceso de vapor que producían 3 calderas marinas. También se instalaron dos tanques para almacenar la producción del pozo de un  vapor de Furbero. En el que no se hizo necesario instalar una estación de bombeo ya que el aceite llegaba por gravedad a Calichar.

Con el pozo numero dos que ya a esas alturas había aumentado su producción continuaron con más brío las localizaciones en Furbero, mismas que se dieron con buenos resultados pero que a la vez excedieron el presupuesto  de la compañía, lo cual sin embargo no fue obstáculo para que la Empresa una vez terminada la construcción de la estación de Bombeo en Calichar prosiguiera con la construcción de otro Estación de bombas, a orillas del rio Cazones, a la altura del kilómetro 31 de la vía Cobos-Furbero, dicha estación fue proyectada para auxiliar en el bombeo a la barra de Tuxpan.

En la instalación de esta segunda estación de Bombeo, ocurrió un hecho que afecto en forma dramática a la compañía ya que más tarde se comprobó que su instalación no era necesaria, ya que bombeando desde Calichar llegaba muy bien la producción de aceite hasta la Barra Norte de Tuxpan, lo cual motivo que con este gasto inútil la “Oil Fields” se pusiera al punto de la quiebra, ya que por otra dicha empresa tenía que solventar los gastos de la construcción de la vía del ferrocarril Cobos-Furbero, y ante esa situación tuvo que acudir a su rescate el magnate petrolero Ingles Weerman D. Pearson, propietario de la compañía “ El Águila “, que cada vez más ampliaba sus interese en el seno de la “Oil Fields”, a la que finalmente termino por absorber, no sin que antes permitiera que esta última adquiriera en propiedad todos los terrenos susceptibles de poseer mantos aceiteros en sus subsuelos asentados en los Municipios de Tuxpan, Coatzintla y Papantla, comprendiendo la congregación de cazones perteneciente a Tuxpan por esa época hechos que ocurrieron en el transcurso de los años 1903 a 1910.

No resulta ocioso dejar aclarado que cuando se menciona Municipio de Tuxpan, Coatzintla y Papantla, se hace para facilitar su ubicación geográfica y su condición jurídica, empero vale citar que en el transcurso de los años que se mencionan, se dio la transición en ese sentido de que los Cantones de Tuxpan y Papantla pasaran a formar parte de nuevas denominaciones geográficas que dieron base a que al quedar disueltas como tales, a la integración de otros Municipios deslindados de los dos territorios Cantorales.
EL FERROCARRIL COBOS-FURBERO POR LA RUTA DE LOS KILOMETROS.- A mediados del año de 1902, la compañía petrolera extranjera “Oil Fields Of México Compañy” que desde finales del siglo XIX se había establecido en la región comprendida entre Tuxpan y Papantla, comenzó el trazo de la vía Cobos-Furbero, poblado este último ubicado en este último Municipio y nombrado así por asociarlo con el nombre de uno de los dos principales accionistas de la empresa Mr. Percy Furber.
        
Ya para principios del siguiente año se comenzaron a realizar los trabajos de terraplenado para el tendido de una vía férrea angosta conocida como Decauville, en un tramo de 82 kilómetros, que una vez concluida seria registrada como Ferrocarril COBOS-FURBERO. La obra de referencia corrió a cargo de los contratistas Emilio Mekel y Charles Mc Goy, y como capataz se contrató a un sargento del Ejército Nacional  de apellido Castillo, quien tenía bajo su mando a dos soldados que se desempeñaban como cabos de cuadrillas, habiendo quedado establecido la superintendencia de obras a la altura del kilómetro 31 del trazo ferroviario, sobre la margen derecha del rio Cazones, sobre el cual hubo necesidad de construir un puente metálico aunque ya con anterioridad de ello se había instalado la estación de bombeo.

Por lo  rudimentario de la maquinaria de aquella época, se tuvo la necesidad de superar los obstáculos que presento la naturaleza apelando a todo tipo de medidas que se fueron tomando sobre la marcha. Se perdió muicho tiempo para desecar las aguas estancadas que aun hoy en día se manifiestan en el lugar por ser estos terrenos de naturaleza cenagosa y como ya quedo expresado otro limitante lo constituyó la falta de maquinaria y herramientas apropiadas.

Al resistirse los lugareños a trabajar en dicha obra, sus constructores se vieron en la necesidad de contratar personal de las razas negra y china que traían de Tampico y hasta de los Estados Unidos de Norteamérica. Estos trabajadores disponían por toda herramienta con las palas, picos, canastos tejidos con bejucos que ellos mismos elaboraban, los cuales se utilizaban para transportar la tierra y el balastro a falta de carretillas a mano. El salario que la compañía cubría a cada trabajador era de $ 1.25 pesos diarios, por la jornada de trabajo que comprendía de 6 de la mañana a 18.00 de la tarde o sea 12 horas de trabajo.

Entre las contingencias que se presentaron, se destacó un accidente que se registró a la altura del kilómetro 17, el cual fue provocado por un individuo Norteamericano que actuaba como técnico; A este se le conocía únicamente por su apodo un tanto peyorativo de el “tiburón”. Este hombre tenía la mala costumbre de maltratar al trabajador mexicano y en cierta ocasión pateo en fea forma a uno de ellos, cuya reacción fue la de sacar un machete con el que le hizo un corte en el vientre a su ofensor, quien a su vez auxiliado inmediatamente fue conducido a Tampico para su atención médica. Como al mes de este suceso regreso el “tiburón”, completamente cambiado en su trato con los trabajadores, quienes con su humor negro de en adelante le cambiaron el apodo a la  “sardina”.

Los puentes que se construyeron a lo largo del tramo ferroviario, se hicieron con madera creosotada y maderas blancas en bruto, las cuales procedían de los Estados Unidos o de Inglaterra. A la altura del kilómetro 31, se realizó el armado y ensamble de un puente metálico que fue el de mayor longitud, mismo que se asentó sobre ambas márgenes del rio Cazones y que fue construido por el Norteamericano Martin de las Hass. Por otra parte en el kilómetro 34 se construyó el puente de madera más largo de todos los que se hicieron a través de los 82 kilómetros de la vía férrea. Este puente llevaba el nombre de “Xalapuxco”, pues tal es el nombre autóctono del arroyo que lo cruzaba.
        
En el año de 1905, llegó la vía angosta del ferrocarril Cobos-Furbero, al kilómetro 31 lugar donde como ya quedo explicado se construyó una estación de bombeo. Siendo esta su primera etapa totalmente concluida; al entrar en servicio el primer tramo de la referida vía, también quedo concluido el puente metálico que conecto a ambas márgenes del rio Cazones, fijándose en el lugar una placa metálica con una leyenda que indicaba la fecha de referencia, en la vía y puente empezaron a prestar servicio.

Los trabajos de prolongación del terraplenado y tendido de la vía continuaron pero al llegar al kilómetro 35 fue necesario perforar un cerro para abrir un túnel y para los efectos del caso pusieron a trabajar a una cuadrilla en cada extremo, hasta que ambas se encontraron en el interior de dicho túnel, viéndose obligados a perforar el núcleo rocoso a base de dinamita movimiento que los llevo 8 meses, tiempo que la Compañía “Oil Fields” aprovecho para no perder el tiempo construyendo el terraplén y tendido de la vía del campo de Furbero, lugar que quedaba en el kilómetro 82 y que comprendía el tramo final de la vía.

A esas alturas en el periodo comprendido entre los años de 1900-1908, las oficinas de la empresa “Oil Fields Of México Company” hasta el mes de Junio estuvieron instaladas en la ciudad Portuaria de Tampico Tamps., pero a partir de esa fecha fueron trasladadas a la Terminal de Cobos, comunidad comprendida en el municipio de  Tuxpan Veracruz, al ser inauguradas dichas oficinas fue asignado como gerente un extranjero de apellido Penn, quedando como su segundo Mr. Arthur C. Payne, como superintendente un señor de apellido Sonder y como cajero el Sr. C<rlos Thrumbold y como jefe de talleres el Sr, Ángel Peña.

En esa forma quedaron instaladas las oficinas de la Terminal de Cobos, las oficinas y casa habitación se construyeron en el lugar, todas de madera y fueron montadas en bases de madera creosotada. La oficina principal constaba de una planta baja y un piso superior. Todas con vistas al Rio Tuxpan, frente a sus muelles, para estas fechas  en el campo petrolero de Furbero donde se ubicaba la otra terminal del ferrocarril, también ya se contaba con un comedor que daba servicio al personal de confianza y técnicos Ingleses y Norteamericanos, pues el personal Mexicano, como siempre instalaba a campo abierta sus fogatas y sobre las tapas de acero de los barriles en los que se almacenaba el petróleo calentaban sus raciones de “lonches”.

Y en cuanto a la referencia a la inauguración de las oficinas de la “Oil Fields” en la terminal de Cobos puede añadirse que dicha compañía hizo gestiones previamente ante las autoridades Municipales de Tuxpan, cuyo jefe político del canton de Tuxpan lo era el Sr. Arturo Núñez, para que una vez instalados en Tuxpan se promoviera el establecimiento de la Aduana Marítima, lo cual por cierto no se hizo posible, empero cabe hacer notar que el interés que la compañía tenia en ese sentido era que tenía contemplado continuar el tendido de la vía desde “Palma Sola” hasta Beristaín Puebla, ya que la multicitada empresa abrigaba la pretensión de construir también una refinería en la terminal de Cobos, proyecto que tampoco se llevó a cabo, aunque cabe hacer notar que a esas alturas ya la “Oil Fields”, había sido absorbida por el gigante petrolero conocido como la “Compañía Mexicana de Petróleo el Águila”  del magnate Ingles Dickinson Pearson.

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Foto del Recuerdo

Inicios del Transporte Público en Tuxpan -1951-.